El deporte base español ha recibido, por fin, un balón de oxígeno. Desde el 1 de enero de este año, los clubes deportivos no profesionales podrán beneficiarse de una bonificación del 100 % en la cuota empresarial por contingencias comunes a la Seguridad Social, siempre que contraten a técnicos dedicados a la formación de menores de 18 años.
La medida, recogida en la Disposición adicional segunda de la Ley 7/2024, de 20 de diciembre, ha sido posible gracias al impulso de la Unió de Federacions Esportives de Catalunya (UFEC) y su Oficina de Atención a los Clubes (OAC).
Se trata de una reforma sin precedentes en la financiación del deporte formativo. Según cálculos de la UFEC, el impacto directo alcanzará los 84 millones de euros en ahorro anual para entidades deportivas en todo el país. No es una cifra menor para un sector que hasta ahora asumía los costes laborales de entrenadores y monitores en condiciones muy por encima de su capacidad presupuestaria.
“El camino ha sido largo, pero el resultado está a la altura del esfuerzo”, explica Isabel Pérez Espinosa, secretaria general de la UFEC.
Una enmienda con sello deportivo y visión estructural
La clave legal se encuentra en una enmienda parlamentaria del grupo Junts per Catalunya, que tradujo las demandas del sector en norma con rango de ley. La bonificación, dirigida exclusivamente a entidades sin ánimo de lucro, busca profesionalizar la base del deporte sin comprometer su viabilidad económica.
Desde el 22 de diciembre de 2024, fecha de entrada en vigor de la ley, los clubes pueden acogerse al incentivo. No obstante, la aplicación efectiva ha sido posible desde enero de 2025, momento en que el Ministerio de Trabajo y Economía Social publicó los criterios técnicos en el Boletín de Noticias RED. Allí se precisan los requisitos: contrato laboral, menores como destinatarios de la actividad formativa y encuadre de la entidad como asociación deportiva no profesional.
La normativa incorpora referencias claras al marco jurídico de la Seguridad Social, definiendo conceptos como “práctica deportiva” y especificando los procedimientos para su correcta aplicación. El diseño busca evitar interpretaciones erróneas y garantizar seguridad jurídica a las entidades solicitantes.
Profesionalizar sin colapsar: un nuevo modelo
Más allá del alivio económico inmediato, la UFEC subraya el valor estratégico de la reforma. Para Pérez Espinosa, se trata de algo más que números: “La profesionalización del deporte base no puede ser un privilegio. Es una política pública necesaria para construir una sociedad saludable, equitativa y cohesionada”.
En este sentido, la OAC ha reforzado su apoyo técnico y jurídico a los clubes que deseen acogerse a la bonificación. El objetivo es claro: permitir que el esfuerzo se concentre en lo esencial —formar, educar y construir comunidad—, sin que el cumplimiento normativo se convierta en un obstáculo.