Las XIII Jornadas Nacionales de Juntas de Gobierno del Consejo General de Procuradores de España (CGPE) concluyeron en Cádiz con un mensaje rotundo en defensa del fortalecimiento de la procura.
El presidente del CGPE, Ricardo Garrido, clausuró el encuentro destacando los avances logrados por la institución y subrayando los desafíos que aún enfrenta la profesión en un contexto de transformación jurídica y tecnológica.
Garrido afirmó que las Jornadas han cumplido con su objetivo esencial: proporcionar a los colegios herramientas eficaces para mejorar la gobernanza y la gestión de decanatos y juntas de gobierno.
Recordó el lema del encuentro, “Justicia con más procura”, reivindicando el papel del colectivo como agente decisivo para una justicia más ágil. “Si nos dejan, la Justicia será mejor y nuestra profesión también”, señaló durante una intervención centrada en la unidad institucional y la escucha activa a los colegios.
El presidente de los procuradores defendió una ampliación de competencias que permita evolucionar hacia modelos comparados de éxito, como el portugués, y reclamó una conciliación profesional efectiva apoyada en tecnología útil y eficiente.
Asimismo, urgió al Parlamento a impulsar una reforma legislativa que equipare las pensiones de los procuradores con las del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos. Garrido cerró su discurso con una declaración de intenciones: “Hay que seguir trabajando por una Justicia con más procura y por una procura más influyente en la Justicia. Hay camino”.
CONCLUSIONES
Tras la intervención del presidente, el secretario del CGPE, Alberto García Barrenechea, dio lectura a las conclusiones del encuentro con un mensaje de análisis y compromiso.
Subrayó la evolución tecnológica de los procuradores, a quienes definió como “expertos procesalistas y tecnológicos”, y denunció los obstáculos que plantean los actuales mecanismos de acceso a la justicia —como los MASC y el consentimiento informado—, calificándolos como barreras innecesarias para el ejercicio profesional.
La mediación ocupó un lugar destacado en las conclusiones. García Barrenechea instó a la procura a consolidar su presencia en este ámbito para evitar que otros operadores jurídicos ocupen ese espacio.
Reivindicó, además, la modernización de la Justicia y recordó el carácter coadyuvante y la función pública que distinguen a los procuradores.

Puso en valor la capilaridad territorial de los 67 colegios españoles como un activo estratégico para influir en las políticas de justicia autonómicas y llamó a reforzar a los colegios de menor tamaño mediante la solidaridad institucional.
La formación continua fue otro de los ejes esenciales: “Sin formación no habrá más funcionalidades”, advirtió, animando a los colegios a solicitar cursos específicos y al Consejo a incrementar la inversión en capacitación.
También planteó la creación de un registro único de incidencias para mejorar la conciliación y equilibrar el derecho a la defensa con la vida personal de los profesionales.
García Barrenechea cerró su intervención apelando a la unidad del colectivo y a la defensa institucional ante las tensiones del sistema judicial. “Somos profesionales para los nuevos tiempos. Caminemos con esperanza hacia una justicia con más procura”, concluyó.