Paloma Biglino Campos recibió ayer el XXXI Premio Pelayo para Juristas de Reconocido Prestigio, entregado por el presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido, en un acto celebrado en el Real Casino de Madrid.
El jurado, presidido por Tomás de la Quadra-Salcedo, seleccionó a Biglino entre 39 candidaturas por su trayectoria destacada en el ámbito jurídico. El galardón, dotado con 30.000 euros exentos de impuestos, reconoce su contribución a la Justicia y a la vida pública.
Catedrática emérita de Derecho Constitucional en la Universidad de Valladolid, Biglino ha sido directora del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales y miembro nato del Consejo de Estado.
Su carrera, centrada en la docencia y la investigación, ha influido tanto en el ámbito nacional como en el internacional.
Ante más de 500 asistentes, Biglino advirtió sobre el reto que supone la rapidez del progreso tecnológico, señalando que “las normas difícilmente pueden anticipar consecuencias jurídicas de hechos aún inexistentes”.
Subrayó también la necesidad de proteger los valores constitucionales, esenciales para garantizar la dignidad humana mediante derechos y libertades. Recordó, en línea con la doctrina constitucional, que ningún derecho es ilimitado y que todo ejercicio de libertad debe armonizarse con los derechos ajenos.
La ceremonia reunió a numerosas personalidades políticas, jurídicas y empresariales.
En la mesa presidencial participaron Conde-Pumpido; el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños; el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente; la presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo; el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo; el presidente del jurado, Tomás de la Quadra-Salcedo; y el presidente de Pelayo, Francisco Lara Martín.