El techo de cristal no solo sigue intacto en España: se está reforzando. La presencia de mujeres en los puestos de mayor poder empresarial ha retrocedido con fuerza en los últimos tres años, hasta situar el porcentaje de CEO en apenas un 18,5% del 28,5 % precedente.
Diez puntos menos.
Así lo refleja la 22ª edición del informe Women in Business 2026 de Grant Thornton, que evidencia una caída sostenida en la presencia femenina en la alta dirección, especialmente en los cargos de mayor poder ejecutivo.
Este repliegue también se replica en otras posiciones clave, como las presidencias (3,5%) o las socias (4,4%), consolidando un escenario de pérdida de peso femenino en los niveles más altos de decisión.
Paradójicamente, España mantiene una posición relativamente sólida en términos agregados.
El 37,3% de los puestos directivos están ocupados por mujeres, una cifra superior a la media de la Unión Europea (34,9%) y al promedio global (32,9%).
Sin embargo, la tendencia también es descendente: el país encadena dos años consecutivos de caída, lo que apunta a un posible cambio estructural en la dinámica de la promoción femenina.
Este deterioro se hace aún más evidente al analizar la base empresarial.
El porcentaje de compañías sin ninguna mujer en puestos directivos ha aumentado hasta el 7,8%, alejándose tanto del estándar europeo (4,8%) como del global (5,7%).
El dato rompe con la evolución positiva de años anteriores y refuerza la idea de un estancamiento —cuando no retroceso— en materia de diversidad en la cúpula corporativa.
A pesar de todo, señales positivas
No obstante, el informe también identifica señales positivas. El rol de directora financiera (CFO) emerge como una de las principales palancas de avance, con un incremento hasta el 38,5%.
Este puesto, tradicionalmente vinculado a la toma de decisiones estratégicas, se perfila como una vía de acceso hacia posiciones de máxima responsabilidad.
A nivel territorial, Canarias lidera la presencia de mujeres en dirección (42,6%), seguida de Andalucía, Madrid y Cataluña, todas por encima del 40%.
Este reparto sugiere que las dinámicas regionales también juegan un papel relevante en la evolución del liderazgo femenino.
En paralelo a este retroceso en los cargos de mayor jerarquía, las empresas españolas refuerzan su compromiso con las políticas de diversidad e inclusión.
El 73,6% asegura mantener o incrementar estas iniciativas, y tres de cada cuatro prevén ampliarlas. Además, el impacto del contexto internacional —donde se percibe cierto enfriamiento del impulso a la igualdad— es limitado en España: solo un 17,9% de las compañías reconoce haber revisado sus políticas por este motivo, muy por debajo de Europa y del promedio global.
Promoción interna, principalmente
El informe también revela que la estrategia de promoción femenina se apoya principalmente en el desarrollo interno.
El 64,4% de las empresas apuesta por la promoción interna frente a la contratación externa, lo que indica una preferencia por construir liderazgo desde la propia organización.
Otro elemento relevante es la implicación masculina en esta agenda. Más del 50% de los directivos hombres considera prioritario que las empresas cuenten con programas de igualdad al evaluar nuevas oportunidades laborales, incluso por encima del porcentaje registrado entre las mujeres encuestadas.
Este dato sugiere que la equidad de género se consolida como un valor transversal en la cultura corporativa.
En conjunto, el estudio dibuja una paradoja clara: mientras las empresas españolas refuerzan su discurso y sus políticas en favor de la igualdad, la presencia real de mujeres en los puestos de mayor poder se reduce.
El reto ya no parece residir únicamente en implementar iniciativas, sino en garantizar que estas se traduzcan en resultados tangibles y sostenidos en la cúspide empresarial.