Evergreen Legal nació en 2016 con el convencimiento de tres abogados, Cristina González, Alberto Campo e Ignacio Freire, de que el mercado español tenía espacio para un modelo diferente. Tras coincidir en Martínez-Echevarría, decidieron embarcarse en su propio proyecto con unos valores innegociables: cercanía, implicación y excelencia.
Diez años después esos estándares siguen intactos. Pero la dimensión del proyecto sí que ha cambiado: actualmente el equipo reúne más de 30 profesionales con una facturación superior a los 5,2 millones.
Esta lectura tan acertada del mercado es lo que ha llevado a los tres socios a abrir las puertas a Confilegal para charlar de su posición en el mercado, su identidad y donde les gustaría verse dentro de diez años.

En los últimos diez años han surgido numerosas firmas independientes en España, muchas impulsadas por socios procedentes de grandes despachos. ¿A qué responde este cambio en el mercado legal? ¿Qué buscaban ustedes cuando fundaron Evergreen Legal?
Alberto Campo Caballero: Creo que responde a una evolución natural de la profesión. Durante muchos años parecía que el único modelo posible para prestar asesoramiento de primer nivel era el de las grandes estructuras internacionales. Sin embargo, el mercado ha demostrado que existe espacio para firmas independientes capaces de ofrecer la misma excelencia técnica con una propuesta de valor diferente.
Cuando fundamos Evergreen no pretendíamos competir por tamaño. Lo que queríamos era construir una firma donde la calidad del asesoramiento, la implicación del socio y la cercanía con el cliente fueran los verdaderos elementos diferenciales.
Con el tiempo hemos comprobado que muchos clientes valoran precisamente eso: poder acceder directamente a quienes lideran sus asuntos, trabajar con equipos muy estables y contar con una capacidad de decisión mucho más ágil.

Tradicionalmente se asociaba el tamaño de un despacho con su capacidad para participar en las operaciones más relevantes. ¿Sigue siendo válida esa relación?
Cristina González: Cada vez menos. Hoy el mercado valora mucho más la especialización, la implicación directa de los socios y la capacidad de aportar soluciones ágiles y estratégicas que vayan más allá del asesoramiento jurídico.
Nosotros participamos habitualmente en operaciones muy complejas junto a algunas de las mayores firmas internacionales y eso demuestra que el mercado está evolucionando. Lo relevante ya no es cuántos abogados tiene un despacho, sino quién está detrás del asunto y qué valor aporta. La confianza se gana resolviendo problemas complejos, no acumulando estructura.
Muchas firmas hablan de cercanía con el cliente. ¿Qué significa realmente ese concepto en un despacho como Evergreen?
Ignacio Freire: La cercanía significa que el socio conoce el negocio del cliente, participa en la estrategia desde el primer momento y mantiene esa implicación durante todo el asunto.
También significa que podemos tomar decisiones con rapidez, adaptar los equipos a las necesidades reales de cada proyecto y construir relaciones profesionales de largo recorrido.
Creemos que esa forma de trabajar genera una confianza muy difícil de conseguir cuando la relación se diluye entre múltiples niveles de estructura.
Uno de los grandes debates actuales es cómo crecer sin perder identidad. ¿Cómo afronta Evergreen ese equilibrio?
Cristina González: Probablemente sea uno de los mayores retos de cualquier firma independiente. Nosotros tenemos muy claro que el crecimiento debe ser una consecuencia del proyecto, nunca el proyecto en sí mismo.
Seguiremos incorporando talento, reforzando áreas de práctica y ampliando capacidades, pero siempre preservando aquello que nos diferencia: una estructura donde el cliente siga sintiendo que es importante para la firma y donde los socios continúen involucrados directamente en los asuntos.

En los últimos años han incorporado profesionales procedentes de firmas internacionales. ¿Qué creen que encuentra ese talento en Evergreen Legal?
Alberto Campo Caballero: Creo que encuentran la posibilidad de desarrollar su profesión con un nivel de exigencia muy alto, pero dentro de una organización mucho más flexible y participativa.
Los abogados cada vez valoran más formar parte de proyectos donde puedan asumir responsabilidad, participar en las decisiones estratégicas y tener un contacto mucho más directo con clientes y socios.
Eso también explica por qué estamos poniendo tanto foco en el desarrollo del talento interno y en el relevo generacional. Queremos que quienes se incorporan a Evergreen puedan visualizar un recorrido profesional a largo plazo.
La inteligencia artificial está transformando el sector jurídico. ¿Puede convertirse en una ventaja para las firmas como Evergreen?
Alberto Campo Caballero: Creemos que sí. La tecnología está reduciendo algunas de las ventajas históricas que ofrecían las grandes estructuras y está democratizando el acceso a herramientas que mejoran enormemente la eficiencia.
Eso permite que firmas más ágiles puedan competir en igualdad de condiciones en muchos procesos internos.
Pero el verdadero elemento diferencial seguirá siendo el criterio jurídico, la capacidad estratégica y el conocimiento del cliente. La tecnología mejora la forma de trabajar; la confianza sigue dependiendo de las personas.
Evergreen ha rechazado integrarse en redes internacionales pese a haber recibido propuestas. ¿Por qué consideran tan importante preservar esa independencia?
Ignacio Freire: Porque la independencia forma parte de nuestra cultura y también de nuestro compromiso con los clientes Nos permite elegir cómo queremos crecer, con quién queremos colaborar y mantener una enorme libertad a la hora de prestar asesoramiento.
Trabajamos de manera habitual con despachos de referencia en distintas jurisdicciones, pero preferimos hacerlo desde relaciones de confianza entre firmas independientes y no desde estructuras que puedan limitar nuestra autonomía. Ese modelo nos ha funcionado y queremos seguir desarrollándolo.

Si tuvieran que resumir cuál es el principal desafío de Evergreen para la próxima década, ¿cuál sería?
Cristina González: Seguir creciendo sin dejar de ser reconocibles. Queremos completar nuevas áreas de práctica, continuar incorporando talento y consolidar nuestro posicionamiento en operaciones y asuntos de máxima complejidad.
Pero, sobre todo, queremos preservar una cultura que nos ha acompañado desde el primer día: excelencia técnica, independencia, cercanía con el cliente y una visión de largo plazo en todas las relaciones que construimos.
Al final, el verdadero reto no es hacerse más grande, sino seguir siendo relevantes para los clientes dentro de diez años.