El mercado transaccional español afronta la segunda mitad de 2026 con una paradoja: se hacen menos operaciones, pero el volumen de capital movilizado continúa en niveles elevados. Hasta julio, las operaciones de M&A, private equity, venture capital y adquisición de activos vinculadas a España alcanzaron un valor agregado de 61.137 millones de euros, un 4,44% menos que en el mismo periodo del año anterior. El número de transacciones se situó en 1.804, lo que supone un descenso del 16,67%.
La evolución apunta a un mercado más selectivo. De las operaciones contabilizadas, 1.607 ya estaban completadas, el 89%, mientras que únicamente 633 —el 35%— tenían un valor divulgado. La diferencia refleja el peso que siguen teniendo las operaciones cuyo importe no trasciende públicamente.
Menos operaciones, pero con más capital en juego
El M&A continúa liderando la actividad en España, con 705 operaciones por 28.947 millones de euros. El private equity suma 231 transacciones y 17.263 millones, mientras que las adquisiciones de activos alcanzan 536 operaciones por 9.729 millones. En el extremo contrario, el venture capital registra 335 operaciones, pero eleva un 5,10% su volumen agregado hasta 5.199 millones.
El inmobiliario mantiene su posición como principal foco de actividad corporativa en el mercado español. Hasta julio acumula 410 operaciones, muy por delante de Internet, Software y Servicios TI, con 168, y del software específico para industrias, con 142. Solo durante julio se registraron 48 operaciones inmobiliarias.
La inversión extranjera también continúa teniendo un peso relevante en el tablero español. Entre enero y julio, los inversores internacionales protagonizaron 524 adquisiciones de compañías españolas por 21.921,52 millones de euros. Estados Unidos encabeza el ranking por valor de las operaciones de entrada, con 7.205,45 millones, mientras que Francia lidera por número de transacciones.
Los despachos jurídicos que lideran las grandes operaciones
En el ámbito del asesoramiento legal, el informe de TTR Data sitúa a Gómez-Acebo & Pombo, Linklaters, Hogan Lovells, Freshfields, Uría Menéndez y Baker McKenzie entre los despachos con mayor presencia en las operaciones corporativas del mercado español. La clasificación de dealmakers jurídicos, elaborada a partir de las operaciones anunciadas en 2026, está encabezada por Guillermo Guerra Martín (Gómez-Acebo & Pombo), con cuatro operaciones asesoradas, seguido por Pablo Medina (Linklaters), con tres.
Por volumen económico, Linklaters destaca especialmente entre los primeros puestos: Pablo Medina acumula operaciones por 1.204,92 millones de euros, mientras que Federico Briano y Jorge Alegre, también de Linklaters, suman cada uno dos operaciones por 1.054,87 millones.
En Hogan Lovells, Álvaro Albors e Íñigo Berrícano alcanzan conjuntamente dos operaciones por 851,66 millones, mientras que los abogados de Freshfields incluidos en el ranking —Alfonso de Marcos y González-Irún, Bosco Montejo Alonso y Joe Amann— figuran con una operación cada uno por 299,88 millones. Uría Menéndez aparece asimismo con varios profesionales en operaciones por 287,28 millones.
La energía se cuela entre las grandes operaciones
La operación que mejor resume el protagonismo de los activos estratégicos en este periodo es la adquisición por Galp New Energies de una cartera de parques eólicos de ACCIONA Energía por 432 millones de euros. Los activos están repartidos entre Andalucía, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón y Navarra, y la operación fue seleccionada por TTR Data como Deal of the Month de julio.
La operación contó con el asesoramiento de destacados despachos internacionales. Clifford Chance Spain asesoró a Galp Energia y Galp New Energies, con un equipo integrado, entre otros, por los socios Luis Alonso, Pablo Murcia Rabadán y José Luis Zamarro, mientras que Baker McKenzie España acompañó a ACCIONA Energía y ACCIONA, con Antonio Morales y Juanjo Corral Moreno como socios al frente del asesoramiento.
Así, el mercado español llega al ecuador avanzado de 2026 con menos operaciones, pero con capital concentrado en movimientos de mayor dimensión y sectores considerados estratégicos. Inmobiliario, energía, tecnología y capital privado siguen configurando un escenario en el que la actividad no desaparece: cambia de escala y se vuelve más selectiva.