Dedicar una calle a un magistrado, y erigir una escultura en su recuerdo, en una ciudad española, son actos que pueden resultar poco creíble para la inmensa mayoría. En tiempos de convulsión y crítica acerada constituyen, incluso, un atrevimiento.
Pero el alcalde de Cangas de Narcea, localidad del Principado de Asturias, José Luis Fontaniella, lo ha hecho y lo ha adornado con un emotivo acto de homenaje tras el descubrimiento de la placa y de la escultura diseñada por Neto y forjada por Jorge Arbás y que quedó instalada en un precioso mirador sobre el río Narcea, muy próximo a la sede del Juzgado cangues.
En el acto intervino, en primer lugar, la viuda del magistrado nacido en dicha localidad del interior asturiano César García Otero, Carmen Fernández, que conoció al que sería su marido en la Universidad de Oviedo cuando ambos comenzaban sus licenciaturas, agradeció con voz temblorosa en su nombre y el de sus hijos, César y Jaime, el reconocimiento a quién definió como «inteligente, trabajador, culto y bueno, muy bueno, un genio humilde».
Intervino a continuación Enrique Arnaldo Alcubilla, magistrado del Tribunal Constitucional, gran amigo del magistrado García Otero.
Glosó la trayectoria de quien se marchó demasiado pronto, con 63 años de edad: Destacó que César era un gran conversador, una persona vitalista, entusiasta, “pura vida”, generoso, cercano, querido y admirado por todos, “disfrutón”, comprometido con su labor jurisdiccional y enamorado de sus clases como profesor asociado de Derecho Administrativo en la ULPGC, también con el equipo de fútbol Universidad, con ser miembro de un tribunal de oposiciones, o con el diseño del belén navideño en su casa.
Ingresó en la carrera judicial en 1987 y tras sus primeros destinos por breve tiempo como juez en Nules y Castellón, ascendió muy pronto a magistrado, tras crearse por la Ley Orgánica 7/1988, de 28 de diciembre, los Juzgados de lo Penal.
Obtuvo destino en uno de los de Las Palmas de Gran Canaria y un par de años se incorporó a la Sección Penal de la Audiencia Provincial.
Pero en 1998, casi con el fin de siglo, descubrió su verdadera vocación judicial: la jurisdicción contencioso-administrativa.
Tras doce años como magistrado de la Sala en el año 2010 fue nombrado por el Pleno del CGPJ presidente de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJ de Canarias, cargo en el que fue ratificado en 2015 con una aplastante mayoría (20 votos a favor y uno en blanco).
César García Otero —dijo Enrique Arnaldo— alcanzó la misma excelencia como magistrado que como persona. Remarcó su capacidad para desenredar los pleitos, incluso los complejísimos en materia urbanística y medioambiental, su finnezza para encontrar la respuesta justa exigible en Derecho, su carácter tranquilo, mesurado y equilibrado, su lenguaje claro. Buen compañero, sobradamente preparado, ha logrado ser profeta en su tierra astur, que le va a recordar por siempre en las orillas del salmonero Río Narcea.
El alcalde Fontaniella, no pudo disimular el orgullo como cangues de contar con paisanos como García Otero que han llevado con orgullo el nombre de una villa a la que regresa todo el que la conoce.
Reconoció que era un acto de justicia honrar a quien se lo merece, y, en fin, que es un deber de las Administraciones dejar constancia del reconocimiento que ameritan quienes han trabajado por el bien común al servicio del interés general.
Cerró el acto el Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, Jesús María Chamorro. Tras resaltar la excepcionalidad asistir a un homenaje a un juez, pues “más acostumbrados estamos a que nos critiquen”, calificó a García Otero de “juez brillante e intrépido”, además de buen amigo, extraordinario jurista y extraordinario compañero con el que compartió durante años las reuniones de Presidentes de Sala de lo Contencioso-Administrativo y numerosas jornadas y encuentros.
Más de un centenar de familiares y amigos cangueses, canarios, gallegos y madrileños rodearon a la viuda y a sus hijos y certificaron que César García Otero era una persona querida, respetada y admirada.
Allí estuvo Juan Avello, presidente del TSJ de Canarias; Guillermo Manso, de la Sala de lo Social de dicho Tribunal; Demetrio Pintado, teniente fiscal del TSJ de Canarias; el decano del Colegio de Abogados de Oviedo, Antonio González-Busto; el que fuera Vocal del CGPJ Agustín Azparren; el consejero del Consejo Consultivo de Asturias; Iván de Santiago; y el empresario asturiano de origen cangues Alberto Lago.