Los departamentos jurídicos de las grandes multinacionales no están al margen de las reestructuraciones empresariales. Netflix es el último ejemplo de una tendencia que ya ha afectado a Microsoft y que también se refleja en los planes de reorganización del área jurídica de Disney.
La plataforma de streaming ha anunciado su mayor ajuste de plantilla desde 2022, con la eliminación de aproximadamente 1.000 puestos de trabajo, equivalentes al 6 % de sus empleados. Entre las áreas afectadas figura también su departamento jurídico.
La gestión de contratos, litigios, cumplimiento normativo y protección de datos sigue exigiendo supervisión especializada, aunque las compañías decidan reorganizar sus asesorías internas.
Sin embargo, según informan varios medios estadounidenses, la compañía ha decidido prescindir de parte del personal de su departamento jurídico, además de reducir efectivos en las áreas de tecnología, producto y recursos humanos.
Una decisión que han comunicado a los trabajadores a través de correo electrónico, en el que los codirectores ejecutivos Greg Peters y Ted Sarandos justifican los despidos por «cambios administrativos», aunque no han precisado cuántos abogados internos perderán su empleo ni qué funciones concretas resultarán afectadas.
Tampoco se conoce si Netflix pretende redistribuir el trabajo entre los profesionales que permanezcan en plantilla, externalizar determinados servicios jurídicos o modificar sus procesos internos.
En el texto, el gigante de ficción, explicaba: «Nuestra misión -entretener al mundo- es ambiciosa, y cumplirla nos exige ser disciplinados a la hora de establecer prioridades en cuanto a nuestro personal y nuestros recursos».
Disney y Microsoft: dos precedentes significativos
Netflix no es la única multinacional que ha decidido reducir efectivos en su departamento jurídico. Microsoft ya llevó a cabo despidos de abogados internos en 2025, mientras que Disney ha anunciado una profunda reorganización de su división de asuntos jurídicos y globales.
En el caso de Microsoft, la tecnológica prescindió de al menos 32 abogados y cinco paralegales en el estado de Washington, dentro de un proceso de reestructuración más amplio que afectó a miles de empleados en todo el mundo.
Por su parte, Disney anunció en septiembre una transformación de su división de Asuntos Jurídicos y Globales, que cuenta con cerca de 1.000 profesionales. Su máximo responsable, Horacio Gutiérrez, comunicó que la estructura sería considerablemente más pequeña y que la reorganización contemplaba «la automatización de ciertos flujos de trabajo mediante el aprovechamiento de las últimas tecnologías».
A diferencia de Microsoft, Disney todavía no ha concretado cuántos puestos desaparecerán, aunque anunció en septiembre una profunda reorganización de su división de Asuntos Jurídicos y Globales, integrada por cerca de 1.000 profesionales.
¿Tiene algo que ver la IA?
Estos movimientos evidencian que los departamentos jurídicos también están siendo objeto de reestructuraciones, aunque no permiten atribuir todos los ajustes a la IA.
La irrupción de la tecnología automatizada en las asesorías jurídicas de las grandes multinacionales está transformando la manera de organizar el trabajo.
Tareas que tradicionalmente requerían la intervención de abogados, como la revisión de contratos, el análisis de documentación, la búsqueda de jurisprudencia o la elaboración de borradores jurídicos, pueden realizarse ahora parcialmente mediante herramientas automatizadas.
Sin embargo, también plantea si existe la probabilidad de que las multinacionales aprovechen las mejoras de productividad para reducir la plantilla jurídica. En esta ocasión, no hay hechos probados que establezcan una relación directa entre la implantación de IA y los despidos anunciados por Netflix o los ejecutados por Microsoft.
El caso de Disney presenta diferencias. La compañía sí ha incluido expresamente la automatización de procesos, la externalización de servicios y la centralización de funciones entre las medidas previstas para reorganizar su departamento de Asuntos Jurídicos y Globales, cuya estructura será más reducida.
Es posible que la automatización reduzca el tiempo de la tarea, pero no significa necesariamente que desaparezca la necesidad del abogado. Los resultados generados por IA requieren controles de calidad, protección de la información confidencial y supervisión profesional, especialmente cuando afectan a decisiones con consecuencias jurídicas para la empresa.