Opinión | Periodismo de investigación: Un magnífico y necesario mecanismo de control político

Manuel Jaén, magistrado jubilado y profesor universitario, reivindica el periodismo de investigación como una garantía de control político y de formación de una opinión pública libre.

19 / 10 / 2026 05:39

En los tiempos actuales que vivimos, en los que continuamente se producen hechos de extraordinaria relevancia —que ocupan la atención de los medios de comunicación—, muchos de ellos asuntos de Estado, relacionados con la gestión pública, la comunidad social, el gasto público, actuaciones de los responsables públicos, corrupción pública, etc., cuyo conocimiento por los ciudadanos es primordial para la adecuada formación de opinión pública, el buen periodismo de investigación es una garantía más para que el ciudadano tenga el mejor y más completo conocimiento de todos esos asuntos de indudable relevancia pública y pueda formarse así su opinión, así como una garantía más de control político.

Es un hecho que los mass media y, en particular, los profesionales de la información, a diferencia del control político del Parlamento, pueden llegar a ejercer un control político más eficiente, en beneficio así de la sociedad, siendo muy meritorio el papel ejercido por aquellos medios y profesionales que, desde la independencia y libertad de criterio, llevan a cabo ese periodismo de investigación, que tanto bien está haciendo a la sociedad, permitiendo que sus ciudadanos tengan cumplido conocimiento de asuntos públicos de extraordinaria importancia.

Informar y contribuir a la formación de opinión pública

Se cumple así la doble función que, a mi juicio, los mass media deben cumplir: por un lado, informar sobre todos aquellos asuntos que sean de interés para la colectividad, denunciando todas aquellas irregularidades y corrupciones que puedan llegar a descubrir como resultado de sus investigaciones, permitiendo así que los ciudadanos conozcan todo aquello que sea de interés para el ejercicio del control político, pues en ellos, en el pueblo, reside la soberanía nacional (artículo 1.2 CE); y facilitar al público, en su caso, una valoración de los hechos sobre los que informan, contribuyendo de este modo a la formación de opinión pública, debiéndose rechazar de plano, pues ello empaña la labor informativa, la manipulación, la tergiversación intencional de los hechos objeto de la información, algo que, lamentablemente, es frecuente en ciertos medios de nuestro país.

Es una realidad incuestionable que la democracia es un sistema sometido continuamente al control de los ciudadanos; es más, yo diría que es la esencia de este sistema.

Y para que ese control pueda producirse plenamente, las libertades de expresión e información, que hoy representan un auténtico derecho social —en el sentido de que no sólo interesan al individuo sino a toda la sociedad—, constituyen una herramienta imprescindible. En realidad, se configuran como un insustituible medio de control del poder del Estado.

Sin esas libertades, sin el control político que se ejerce a través de las mismas, no hay elecciones libres y no hay una verdadera democracia.

Y qué duda cabe que en semejante tarea, tan importante, los mass media adquieren una enorme relevancia, imprescindible para la buena salud democrática.

Los intereses de los medios y la visión parcial de la realidad

Naturalmente, hay mass media que actúan en función de sus propios intereses económicos y políticos, llegando a seleccionar las noticias que más interesan a esos intereses y obviando otras, por más que puedan ser de interés general.

Es un mal muy generalizado en nuestro país que ciertos medios, sobre todo de la órbita del socialismo desnaturalizado que hoy domina el PSOE y próximos a la extrema izquierda, mantengan en sus informaciones una visión parcial de la realidad, incluso llegando a tergiversarla, sin considerar ninguna otra perspectiva, como si sufrieran una especie de hemiplejia moral, que sólo les permitiera conocer una parte de la realidad, ignorando deliberadamente lo que es ajeno a sus propios intereses.

Y hay otro mal, muy extendido en las sociedades occidentales, en el sistema capitalista, que es el afán por el consumismo. Como sabiamente lo denunciaba el que fuera mi profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad Autónoma, Elías Díaz, “del horror a las masas se ha pasado a la utilización económica de las masas; se ha ganado en consumo, pero el hombre está lejos todavía de haber conquistado su verdadera libertad y dignidad” (Estado de Derecho y Sociedad Democrática, Cuadernos para el Diálogo, Madrid, 1975, p. 147).

Ceuta y la «ley de nietos», bajo el foco informativo

No obstante las anteriores reflexiones, es de justicia reconocer que últimamente están proliferando en nuestro país medios de comunicación, en diferentes formatos —medios impresos, radiofónicos, audiovisuales y digitales—, principalmente privados, que están contribuyendo a que el pueblo pueda conocer informaciones que, de lo contrario, muy probablemente no llegaría a conocer, o las conocería sesgadamente o incluso tergiversadas.

Lo hemos podido comprobar en las noticias relacionadas con Ceuta y la invasión sufrida desde Marruecos en esta ciudad española, así como con la pasividad con que se afrontó por el Gobierno este ataque a la integridad territorial, luego a la soberanía nacional, que ha causado la perplejidad del conjunto de la población, e incluso de los países de la Unión Europea, ignorándose aún las verdaderas razones de ello, o con la realidad que hay detrás de la llamada «ley de nietos», con una mera instrucción administrativa del Ministerio de Justicia, que amplía o flexibiliza el concepto de «exiliado» utilizado por aquella, facilitando así la nacionalidad —y posteriormente el voto— a cientos de miles de descendientes de españoles, distorsionándose el censo electoral en forma altamente dudosa, de ahí la razonable decisión de suspensión acordada por el Tribunal Supremo.

Vivienda, coherencia política y libertad de información

Otro tema reciente sobre el que el periodismo de investigación ha arrojado mucha luz y despejado las nebulosas que ciertos medios próximos al Gobierno y a las extremas izquierdas han querido arrojar sobre el tema es el de la vivienda, permitiendo conocer fundadamente la hipocresía de quienes mantienen ciertos discursos populistas en esta materia, al tiempo que actúan de manera totalmente diferente, es decir, la falta de coherencia entre lo que hacen y lo que pregonan con tanta vehemencia, un mal muy extendido en el panorama político, que está llevando actualmente a una crisis del Estado de Derecho, que sólo la alternancia política en las próximas elecciones podría llegar a superar.

Mi felicitación, pues, a todos aquellos mass media y profesionales de la información, como es el caso de este medio en el que plasmo estas líneas, que con el periodismo ejercido desde la más plena libertad e independencia están contribuyendo al conocimiento de tantos asuntos de interés público y, por tanto, a la formación de una opinión pública libre, que permitirá a los ciudadanos el mejor ejercicio del derecho de participación política y del derecho al voto en las próximas elecciones generales.

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