Óscar Puente abandona el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. El ministro anunció este martes su dimisión ante la Diputación Permanente del Congreso, donde había acudido a dar cuenta del accidente ferroviario de Urda (Toledo).
El siniestro, ocurrido el pasado miércoles, ha costado la vida a al menos 69 personas.
Puente vinculó la renuncia a ese siniestro y a otro anterior. Urda es el segundo accidente grave en la alta velocidad española este año, después del de Adamuz (Córdoba) en enero.
«Un ministro de transportes de un país como España no puede continuar en su cargo con dos accidentes de esta gravedad en menos de un año. Por muy distintos que sean, y tenga o no responsabilidad directa en ellos, es una cuestión de dignidad política, de coherencia y de empatía con las víctimas», declaró durante su intervención.
La frase deja dos cosas claras. Por un lado, Puente no admite responsabilidad directa en ninguno de los dos accidentes, ni la descarta.
Por otro, presenta su salida como una decisión de responsabilidad política, separada de la cuestión técnica o causal. Esa distinción importa. La dimisión no anticipa ni sustituye las conclusiones que alcancen los órganos competentes sobre las causas del siniestro.
Fuera también de las listas
El ministro añadió una segunda renuncia. No será cabeza de lista del PSOE por Valladolid en las candidaturas al Congreso de los Diputados. Según explicó, tomó ambas decisiones después de la tragedia de Urda.
Puente no detalló en lo transcrito quién le sustituirá al frente del departamento. Tampoco explicó cuándo se hará efectivo el relevo.
Presión casi unánime en la Cámara
La comparecencia se produjo con una petición de dimisión prácticamente generalizada. La reclamaron los grupos de la oposición y también los socios parlamentarios habituales del Gobierno. La única excepción fue EH Bildu, que no se sumó a esa exigencia.
La coincidencia entre oposición y aliados del Ejecutivo dejaba a Puente con escaso respaldo en el arco parlamentario. Ese escenario es poco frecuente en las comparecencias de un ministro por un siniestro.
Dos siniestros en diez meses
El accidente de Adamuz, en enero, había abierto ya un debate sobre la seguridad de la red de alta velocidad. Urda lo ha reactivado con una cifra de víctimas que convierte este siniestro en uno de los más graves de la historia ferroviaria reciente del país.
El propio ministro subrayó en su intervención que los dos accidentes son «muy distintos». Con ello evitó establecer una conexión causal entre ambos. Las investigaciones técnicas, y en su caso judiciales, son las que deberán determinar qué ocurrió en cada uno.