El juicio contra Alfonso Fernández, conocido como «Alfon», acusado de portar una mochila con un artefacto explosivo durante la huelga del 14 de noviembre de 2012, no pudo celebrarse porque tres de los siete policías nacionales convocados como testigos «estaban de permiso».
Así lo explicó el fiscal del caso quien, precisamente, los había propuesto para ello. El testimonio de uno de ellos es especialmente relevante pues fue él el que detectó a Alfonso Fernández y cuya intervención condujo a su arresto. «Están de permiso», señoría. Se limitó a decir.
No hubo más explicaciones de por qué los tres policías estaban de permiso cuando tenían que haber estado prestando declaración como testigos, ni a quien le correspondía la responsabilidad de que eso hubiera ocurrido. Nadie tampoco las pidio, ante una sala abarrotada de público entre los que se encontraban el actor Willy Toledo y la ex diputada de Izquierda Unida, Nines Maestro. Nadie entendía nada. ¿Acaso no debía haber tenido preferencia un juicio como este sobre el derecho al disfrute del tiempo libre de los agentes?.
La presidenta de la Sección 30 de la Audiencia Provincial, Pilar Oliván, mostró unas décimas de segundo de contrariedad en la cara y buscó una nueva fecha para el juicio, que será el próximo 25 de noviembre a las 10 de la mañana.
Fuera, casi 200 personas pertenecientes al movimiento antifascista se concentraron a la puerta de la sede de la Audiencia Provincial de Madrid, en la calle de Santiago de Compostela, al noroeste de Madrid. Algunas de ellas portaban pancartas contra la represión y a favor de la libertad del joven.
Alfonso Fernández declaró a la salida del falldido juicio que su vida había sufrido «bastantes trastornos en los últimos años, pero no nos hemos echado atrás porque adquirimos este compromiso de contar a la sociedad una realidad que se está viviendo y que se vive en la calle y en las cárceles. y en eso seguiremos. Mi version ya está contada y mi voluntad se verá en el juicio». El joven se ha visto inmerso en diferentes procesos judiciales desde entonces; llegó a estar 56 días en prisión preventiva.
El abogado de «Alfon», Erlantz Ibarrondo explicó que había secundado la petición del fiscal de suspender la vista ante la falta de los tres testigos claves. El letrado criticó que se presentara un informe hace trece días, elaborado por la Policía Científica, en el que supuestamente se confirma que el líquido que portaba su cliente era gasolina. Su cliente, según Ibarrondo, no llevaba «absolutamente» nada. Ni una bolsa ni una mochila. «Lo que haya pasado con esa mochila es algo ajeno a Alfonso», explicó.
Según el escrito de acusación del fiscal, el joven se encontraba el día 14 de noviembre, sobr elas siete horas, «en las proximidades de la Avenida de Buenos Aires de Madrid portando una bolsa de plastico de gran tamaño. En el interior de la cual llevaba un artefacto explosivo de fabricación casera, tratándose de un artefacto mixto explosivo incendiario de funcionamiento sencillo, compuesto por dos botellas de plástico transparente de una capacidad de 500 cc, llenas con un líquido transparente, gasolina y varios paquetes de metal de color azul con tapón rojo, todos ellos unidos mediante una cinta de esperadrapo y cuya mecha está compuesta por fósforos, llenando su interior de metralla y susceptible de poder ocasionar importantes daños materiales así como heridos si la explosión tuviera lugar en una distancia intermedia».
Alfonso Fernández está acusado de un delito de tenencia o depósito de sustancias o aparatos explosivos, inflamables, incendiarios o asfixiantes, contemplado en el artículo 568 del Código Penal y que está castigado con una pena de prisión de 4 a 8 años.