El Tribunal Supremo de Canadá ha declarado, en una sentencia, que las relaciones sexuales de humanos con animales son legales siempre y cuando no haya penetración.
El fallo corresponde a un caso de un ciudadano de la Columbia británica, identificado por las iniciales DLW, el cual fue condenado por trece delitos de agresión sexual contra sus hijastras y al que se absolvió de un delito de bestialidad, también conocida como zoofilia.
Los abogados del acusado argumentaron ante el alto tribunal que la bestialidad, identificada como sodomía con animales, está contemplada en el Código Penal de 1955 pero no está bien definida porque no abarca todos los actos sexuales con animales.
Según se pudo saber durante el juicio, DLW untaba de manteca de cacahuete los genitales de sus víctimas y hacía que el perro de la familia los lamiera mientras el lo grababa en vídeo.
«Siempre se ha entendido que la penetración es el elemento esencial de la bestialidad», dice la sentencia del tribunal, presidido por el juez Thomas Cromwell.
Al no haber existido tal penetración, 6 magistrados, de los 7 que compusieron el tribunal, consideraron que el delito no se produjo.
En consecuencia, el Tribunal Supremo de Canada ha establecido que, para que se produzca un delito de bestialidad, es necesario que haya penetración.
La jueza Rosalie Abella votó en contra.
«Los actos con animales que tienen un propósito sexual son en esencia explotadores haya o no penetración, y la prevención de la explotación sexual es de lo que trataban las enmiendas de 1988», escribió en su voto particular.
La decisión del Tribunal Supremo canadiense ha provocado criticas de todo tipo, como la del diputado Nathaniel Erskine-Smith. «¿Debería haber sido condenada esta persona por un delito de bestialidad? ¡Claro que sí!. Todo el mundo entiende la definición de bestialidad. El fallo es el ejemplo perfecto de lo arcaicas que son las leyes», declaró.
La Federación Canadiense de Sociedades Humanas condenó también la sentencia del Tribunal Supremo, avisando que podría desembocar en un mayor abuso de los animales.
«La bestialidad solía estar en una zona legal gris, pero ahora tenemos que hacer frente a una grave vulnerabilidad de los animales. Probablemente veamos un aumento de la explotación sexual de los animales como consecuencia de esta sentencia. El Parlamento debe actuar para desfacer este entuerto», decía un comunicado de esta Federación.