La vicepresidenta del Constitucional, Adela Asúa, ha manifestado esta mañana que no aprecia «ningún indicio» de que el tribunal vaya a ejercer la capacidad sancionadora que le otorga la ley ante el reto soberanista catalán, y ha opinado que tendría que darse una «circunstancia muy extraordinaria» para hacerlo.
Así se ha expresado Asúa, en el programa en ‘Hoy por Hoy,’ de la Cadena SER, coincidiendo con el inicio del juicio en la Audiencia de Barcelona al expresidente catalán Artur Mas y a las ex conselleras Joana Ortega e Irene Rigau.
Respondía a la posibilidad de que el Tribunal Constitucional inhabilite por desobediencia a la presidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell, y a miembros de la Mesa.
A su juicio, el Constitucional ha marcado dónde están las líneas rojas que no se pueden atravesar, pero también ha señalado «dónde está el espacio amplísimo de la política», el espacio propio para discutir esta cuestión, que «es evidente» que -como ha indicado el tribunal en sus sentencias- «no tiene solo solución judicial».
En ese contexto, Asúa ha indicado que, aunque la ley ahora concede al Constitucional capacidad para sancionar o inhabilitar a cargos que desobedezcan sus resoluciones (capacidad que el TC ostenta gracias a la reforma exprés de sus competencias que impulsó el gobierno de Rajoy), «no hay ningún indicio» de que vaya a hacerlo.
“Es una facultad que tiene el Constitucional, pero en este momento no hay ningún indicio de que pretenda utilizarla, tendría que darse una circunstancia muy extraordinaria. Pero está ahí”, ha explicado.
Precisamente, Asúa redactó en su momento una propuesta de ponencia contraria a que el tribunal tuviera esas facultades, texto que no salió adelante por ser contrario a la opinión mayoritaria dentro del pleno del TC.
INDEPENDENCIA JUDICIAL
Respecto a las miles de personas que han arropado en la calle a Mas y a las exconselleras juzgadas, la magistrada ha indicado que los jueces del TSJ son «sólidos profesionales» y tienen «garantizada» su independencia, de modo que este tipo de manifestaciones no les afectan.
De hecho, ha recordado que ella procede del País Vasco, donde las presiones «eran de un tipo mucho más atroz» y los jueces las resistían.
Ha reconocido la «preocupación» que causan ese tipo de exteriorizaciones o manifestaciones que se suceden desde hace cinco años, pero ha concluido asegurando que «la democracia, sus instrumentos, este estado compuesto en el que vivimos tiene sus resortes, aunque a veces parezca que no los usa o se resiste a usarlos: el diálogo, la ley, el derecho».