«EL problema fundamental no es la legislación laboral, sino aspectos estructurales como por ejemplo el hecho de que casi un 40 por cien de la población activa de este país apenas tiene formación. Pese a ello no dejamos de oÍr a nuestros políticos que España estará preparada para la Revolución digital, lo cual me parece una auténtica utopía». Son palabras de Miguel Soldán, socio director de Interlaborais y codirector del Programa de Gestión Estratégica de Relaciones Laboral de Ie School.
«Reitero que el que el problema de España es estructural y por muchos cambios que se haga dentro del marco laboral y muchas reformas que se aprueben esto no va a mejorar la calidad de los bienes y servicios que se producen en España, que seguirán siendo de bajo valor añadido. La industria lleva perdiendo peso en el PIB de España desde los años 70 y de esto desgraciadamente parece que no habla nadie…», añade Soldán.
Según este experto, la línea iniciada en 2012, con la reforma laboral, «fue la correcta», pero España, en su opinión, tiene una «legislación laboral orientada a la fábrica», pensada todavía para «las cadenas de montaje de la Segunda Revolución Industrial».
«Eso provoca que, incluso hoy en día, los cambios en las normas laborales siguen orientados a modificar los actuales tipos de contratos –más del 40 por ciento en España– a reducir el coste del despido y a tratar de recuperar para empresarios y Sindicatos la autonomía de la Negociación Colectiva», añade.
El concepto de trabajo se ha modificado, en opinión de Soldán, en 10 años como nunca antes y esto plantea serias dudas sobre cómo dar respuesta a los retos de la revolución digital en la que estamos inmersos.
«El actual Estatuto de los trabajadores se queda a años luz de poder hacerlo, pero lo peor no es eso, sino que seguimos insistiendo en querer ‘curar el catarro con antibióticos’, es decir, en utilizar las viejas teorías de concurrencia o no de las notas típicas de la relación laboral para juzgar el encaje legal de esas nuevas formas de relación laboral que la llamada ‘gig economy’ o economía colaborativa ha venido introduciendo y que algunos parecen desconocer que han llegado para quedarse», cuenta Soldán.
Formación de élite
El experto opina que hay que incorporar nuevos elementos para analizar esta nueva economía, «quizá allende de la regulación laboral al uso, y sobre todo no podemos olvidar que el mercado laboral es como cualquier otro mercado y está sujeto a la ley de la oferta y la demanda».
Por eso avisa de que la opción de la excesiva regulación sería contraproducente, porque se aumentaría artificialmente el el precio de contratar a alguien.
«El resultado es sencillo: a mayor precio, menor demanda, es decir, cuanta más regulación laboral, tendremos menos demanda de trabajadores, y, por ende, más desempleo», dice Soldán.
En este sentido, considera que los nuevos profesionales de relaciones laborales están llamados a jugar un importante papel.
«Porque ya no sólo deberán ser expertos conocedores de la ‘ley laboral’, en su más amplio sentido, sino que será imprescindible que conozcan cuales son las claves de la gestión empresarial y para ello deberán poseer un buen número de habilidades negociadoras y de gestión que les permitan acometer con éxito en el día a día esta nueva etapa», agrega.
«La formación de élite constituye un buen acelerador para reciclarse y adaptarse a estas nuevas exigencias y en este sentido desde finales del presente mes de febrero Ie Business School pone en marcha en Madrid la V Edición del Programa Superior de Gestión Estratégica de Relaciones Laborales, un programa que le permitirá no sólo adquirir un conocimiento práctico del cambiante y complejo marco jurídico laboral en el que nos encontramos, sino que le otorgará la posibilidad de estar al tanto de las últimas novedades legales y jurisprudenciales en materia laboral y conocerá de la mano de auténticos expertos cuales son las claves de la gestión empresarial para sobrevivir de manera exitosa en este nuevo escenario», concluye Soldán.