Jesús Gómez Taboada, profesor de Derecho Civil por la UAC y miembro del Observatorio de Derecho Privado de la Generalitat, aseguró en desayuno de trabajo organizado por Grupo Gispert que el pacto sucesorio incentiva al sucesor a invertir tiempo y dinero en hacer crecer un proyecto que será suyo, despejando cualquier incertidumbre empresarial.
En el acto, que tuvo lugar en la Casa de les Punxes y contó con la asistencia de más de 40 firmas catalanas, se hizo especial hincapié en un instrumento muy útil pero todavía poco utilizado: el pacto sucesorio. Además, durante la sesión, se analizaron de manera práctica todos los instrumentos e instituciones que ofrece la legislación sucesoria catalana y la normativa mercantil para abordar la sucesión.
Gómez Taboada abordó la figura desde el punto de vista civil poniendo en valor la característica esencial de los pactos sucesorios: “se trata de una especie de testamento que no tiene marcha atrás; es decir, de un testamento irrevocable, pues en él intervienen, al menos, dos personas”. El notario afirmó que esto no solo elimina incertidumbre para el sucesor sino que, además, garantiza al disponente que los herederos no dudarán a la hora de invertir tiempo y dinero en hacer crecer un proyecto que será suyo.
De las figuras principales que ofrece el ordenamiento para regular la transmisión de acciones de una sociedad y el relevo generacional en su llevanza, el pacto sucesorio aporta seguridad a la transmisión empresarial desde su otorgamiento. La irrevocabilidad hace que para dejar sin efecto lo pactado, tengan que darse circunstancias muy especiales o bien haberse previsto expresamente.
La encargada de abrir el citado desayuno fue Cristina Delgado, abogada y socia directora del área legal de Grupo Gispert, y analizó las principales características que rodean a una empresa familiar y la problemática que se genera en muchas ocasiones cuando el capital pertenece a un grupo más o menos extenso que comparte lazos familiares y emocionales.
Por último, la sesión informativa se cerró con la intervención de Consuelo Delgado, socia directora del área tributaria de Grupo Gispert. En su ponencia, siempre con marcado carácter práctico y lleno de ejemplos reales, analizó el tratamiento especial que la norma tributaria reserva para esta figura, no suponiendo la fiscalidad, en ningún supuesto, un obstáculo para su otorgamiento.
Todos los ponentes estuvieron de acuerdo en la importancia de abordar a tiempo la transición generacional “de una forma planificada y ordenada que posibilite la continuidad del proyecto familiar”. A día de hoy el 70% de las empresas de origen familiar no supera el primer relevo generacional y tan sólo el 15% es capaz de sobrevivir al segundo.