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¿Podemos pensar que la piratería ha tocado techo en nuestro país?

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A raíz del último informe de la Coalición de Creadores, del que CONFILEGAL se hizo eco y la noticia que por sexto año seguido nuestro país está fuera de las listas negras de países que se elaboran en Washington sobre piratería, hemos pedido a expertos en derecho de la propiedad intelectual su análisis del momento que vivimos y si realmente los topes de piratería han tocado techo en nuestro país.

Así hemos recabado las opiniones de Pilar Sánchez-Bleda y a Rafael López-del Rincón, socia del área de Media & Technology de Auren y Head of the Internacional Desk de esta firma su opinión así como la de Andy Ramos, socio y Director del Departamento de Propiedad Intelectual, Industrial y NN.TT. del despacho de abogados Bardají & Honrado su opinión sobre el momento que vive la industria y la protección de la propiedad intelectual en nuestro país.

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Para Sánchez-Bleda y López-del-Rincón, en primer lugar, y por desgracia, España sigue estando en los primeros puestos de la clasificación mundial de países que vulneran los derechos de autores y creadores a través de la piratería de contenidos. Como declaró la propia Directora General de La Coalición, Carlota Navarrete, en 2016 hubo 4.128 millones de accesos ilegales a contenidos en España. Lo cual sigue siendo una cifra descomunal e inaceptable.

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Según el Observatorio los tres principales motivos por los que la gente piratea contenidos son: la rapidez de la descarga de los mismos (51%), darle una utilidad tangible a la conexión de Internet que ya se tiene contratada en el hogar (47%), y la consideración de que el precio de los contenidos culturales es demasiado elevado (52%).

 El descenso de la piratería en un 4,2% no tiene en cuenta el respectivo aumento del 6,8% del lucro cesante

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Por ello, para estos expertos “consideramos que la piratería es la manifestación práctica de que en la sociedad española todavía impera la norma no escrita de que puede accederse de modo gratuito a todos aquellos contenidos que estén en Internet”.

Por otra parte, indican que este descenso de la piratería en un 4,2% no tiene en cuenta el respectivo aumento del 6,8% del lucro cesante (que cuantifica lo que un ciudadano compraría si no tuviera acceso a los contenidos de manera gratuita en la red), y que ha alcanzado los 1.783 millones de euros en 2016. No obstante, si bien se contempla legalmente la indemnización por lucro cesante, la justicia muestra mucha más cautela a la hora de concederla. 

Sobre el descenso de los contenidos que se piratean los profesionales de Auren indican que “ hay  varios motivos que se entrelazan. Uno de ellos, sin duda, es la efectividad de las medidas contra la piratería, especialmente el cierre de los accesos a las páginas de contenidos (68% de efectividad) y las sanciones a los proveedores de Internet (61% de efectividad)”.

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Al mismo tiempo dejan claro que “no hay que obviar otros factores como la recuperación económica que ha contribuido a un crecimiento en la capacidad de gasto del español medio, el cual puede gastarlo en la adquisición de contenidos culturales”.

Desde su punto de vista “las fechas parecen indicar que durante el apogeo de la crisis económica, se había restringido el gasto de la población española en bienes culturales, y que ahora, al estar inmersos en el proceso de recuperación económica, el gasto medio vuelve a incrementarse”.

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También indican que “otro factor determinante ha sido la aparición de nuevas ventanas de consumo, y su adopción cada vez más masiva por parte de los consumidores. Estas nuevas ventanas de consumo ofrecen una gran rapidez a la hora de descargar los contenidos, y ofrecen contenidos de gran vigencia (sin hacer esperar a los espectadores) garantizando además la calidad de los mismos, y proporcionando una oferta de contenidos según las preferencias del consumidor”.

El cierre de los accesos a las páginas de contenidos se calcula que ha tenido un 68% de efectividad en 2016

Así mismo, el ofrecer la visualización en toda la gama de dispositivos electrónicos móviles o fijos (Smart TVs, smartphones, tablets, portátiles, y ordenadores de mesa) favorece enormemente su difusión. Estas nuevas ventanas de consumo son una alternativa que satisface de manera legal una gran parte de las necesidades que los consumidores buscaban cubrir ilegalmente mediante la piratería de los contenidos.

Ultima reunión del Ministro de Cultura Méndez de Vigo con la Coalición de Creadores para analizar la cuestión de la piratería en España.

En opinión de Sánchez-Bleda y López-del Rincón, de cara a las medidas a implementar para luchar contra la piratería “ciñéndonos a los datos proporcionados por el Observatorio, el cierre de los accesos a las páginas de contenidos se calcula que ha tenido un 68% de efectividad en 2016, y que las sanciones a los proveedores de Internet también han sido bastante efectivas, alcanzando un 61% de efectividad. Por consiguiente, el cierre de las webs es efectivo”.

Como reflexión final de este tema señalan que “consideramos que la ciudadanía española tiene que saber y ser consciente de que en el ciberespacio, junto a contenidos libres de derechos, hay multitud de contenidos sujetos a derechos de autor y su uso, sin obtener previamente los derechos para ello, es una infracción grave. Esa labor pedagógica y divulgadora es vital, y sin ella, las leyes pro-activas o mecanismos de control ad hoc tendrán un efecto limitado, y por ende, no supondrán la erradicación de la piratería en España”.

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Los nuevos modelos de la industria convencen al consumidor español

En opinión de Andy Ramos “desde 2012 el consumo de contenidos pirateados ha cambiado sustancialmente. Hace pocos años la mayor parte de los consumidores acudían a páginas de enlaces fuertemente profesionalizadas y estructuradas desde las que podían acceder a miles de contenidos fácilmente y sin sensación de estar haciendo nada malo. Afortunadamente, prácticamente todas esas páginas han desaparecido y ahora el consumo de piratería no es, en general, tan obsceno como antes”.

Sobre el porqué del descenso de contenidos piratas, nuestro interlocutor señala que ahora acceder a ese tipo de webs piratas es más complicado que antes. “Han surgido además otros modelos de negocios que la industria ha puesto en marcha desde Netflix y similares. En el caso de Netflix es una popular plataforma de vídeo bajo demanda. Por una pequeña cantidad al mes puedes ver muchas series y películas”.  Poco a poco este tipo de modelos negocio diferentes han captado los gustos de los consumidores españoles “Todavía estamos lejos del consumo de este tipo de contenidos como el que hay en Reino Unido o Portugal”.

Para este jurista, junto con estos modelos de negocio que han logrado convencer al internauta español, hay que darse cuenta que “en los últimos años se han aprobado en España más leyes y medidas anti-piratería que en cualquier país de nuestro entorno, hasta el punto de que, efectivas o no, tenemos más regulación que otros países europeos e incluso se toma nuestro modelo como ejemplo en otras jurisdicciones”.

A este respecto señala que fue una novedad importante que en el artículo 138 de la nueva Ley de Propiedad Intelectual en su última modificación se señalaba que eran culpables “no solo los que infringen esos derechos de propiedad intelectual sino también a los que cooperan o ponen los medios para infringir estos derechos de los que estamos hablando. Ha sido una novedad importante que aún no se ha utilizado en exceso a nivel normativo”. Este cambio implica, por ejemplo que la justicia pueda ir contra quien fabrique alguna aplicación que ayude a descargar estos contenidos de forma ilícita.

Respecto a los rumores que señalan la próxima puesta en marcha de una Fiscalía especializada en la lucha contra la piratería, para Ramos el modelo que se ha puesto en marcha de Fiscalía de lucha contra la Criminalidad Informática debe ser el ejemplo. Todo aquello que se desarrolle tiene que dotarse de los medios suficientes para que haga su trabajo. “Tenemos muy buenas leyes, lo que hace falta ahora es descender a lo práctico y dotar de medios para combatir estas prácticas. Si tuviéramos fiscales que conocieran bien la problemática de la piratería sería sin duda un avance. Pero deben tener medios para hacer su trabajo.

La propia industria se ha quejado de la lentitud de la Comisión de Propiedad Intelectual que ha gestionado muy pocas sanciones sobre webs piratas. “desde luego que no soy partidario de que exista una sección en la Comisión de la Propiedad Intelectual del MECD para perseguir infracciones de derechos privados, pero si se crea, debería ser con medios y recursos específicos para poder ser más efectivas de los que ahora carecen para hacer su trabajo”.

Creo que siempre habrá un consumo marginal de contenidos piratas pero no puede ser la norma. La piratería es un mal endémico pero no es crónico

Ramos quiere desterrar la idea que la piratería es un problema crónico que no tiene solución. “Es un problema endémico pero no crónico. Siempre habrá piratería pero no en los niveles que hay ahora mismo. Se tiene que invertir la proporción. Hasta hace unos años el 90 por ciento del consumo era pirata y un escaso legal. Creo que siempre habrá un consumo marginal pirata pero no puede ser la norma. Poco a poco vamos invirtiendo dicho porcentaje que acabo de comentar”.

“En general el problema de la piratería ya no es cuestión esencialmente de leyes sino de medios para aplicarlas (por parte de la Policía, los jueces, etc.) y de cultura de los ciudadanos, que deben ser conscientes de que el disfrute de contenidos creativos debe realizarse siguiendo los canales habilitados por los titulares de derechos, especialmente porque ya sí existe la oferta legal de la que antes se quejaban”, subraya este experto.

Sobre las medidas para frenar la piratería desde el punto de vista de la punición, este jurista señala que “parece que los latinos respondemos ante medidas coercitivas. Es el caso de tráfico y el carnet por puntos que ha generado tantas sanciones en la seguridad vial. Creo que en este tema aún no estamos preparado para ir contra el usuario, como pasa en Francia, EEUU o Inglaterra. Lo ideal es ejercer las medidas de choque contra el propio ecosistema que permite las infracciones. Cuando éste deje de existir y el usuario sea más maduro entonces ya se podrán poner en marcha otro tipo de medidas”.