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Diez claves que debe poseer todo abogado global

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El concepto de abogacía global es recientemente nuevo en el sector jurídico. Trata de definir a aquella práctica que se desarrolla en cualquier parte del mundo. Desde que la crisis emergió con fuerza en el 2008 en ese año y posteriores las empresas salieron al exterior. Muchas ellas acompañadas de sus despachos de abogados.

Ahora, la competencia en la abogacía de los negocios se produce en los cinco continentes. Muchos bufetes forman parte de redes de despachos, lo que les ayuda a ofrecer un servicio de igual calidad en cualquier parte del mundo. En el caso que el despacho no tenga ese soporte, sí puede tener acuerdos de colaboración o best friend con bufetes punteros en esos países de referencia.

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A Madrid ha llegado Richard Leiva, abogado venezolano procedente de Berlín donde ha visitado a un cliente. Este letrado hispanoamericano reside habitualmente en Londres y tiene bufete abierto en Miami. A sus 36 años se define como “hijo de la globalización”. Promueve el movimiento Innovative Lawyers del que la gestión de proyectos, o Legal Project Management es uno de sus pilares.

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En esta conversación que hemos mantenido sobre gestión de despachos, innovación y marketing jurídico, hemos logrado definir el concepto de abogado global desde diez parámetros que nuestro interlocutor nos define a continuación:

1.- Fomenta tener espíritu colaborativo

“Tienes que darte cuenta que no trabajas en un único país, pese a que en algunos países no se puede ejercer la abogacía, siempre puedes contar con tu aliado o despacho best friend para hacerlo”. Hay que darse cuenta que “juntos hacemos más que por separado”.

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Para este letrado, el abogado global tiene unas miras más elevadas y ejerce allá donde van sus clientes. “Es muy recomendable tener una estrategia de internacionalización y aliados en determinados países de destino”, comenta.

2.- Maximizas tiempo, dinero y recursos

“Si tienes este concepto de la abogacía sabrás utilizar todos los recursos que hay a tu alrededor. Es fundamental tener este concepto claro y saber elegir bien tus socios. Que haya intereses comunes es la mejor tarjeta de visita para poder trabajar con tus partners”, aclara.

3.- Debes manejar varios idiomas

  “Otro elemento que cada vez es más importante, si uno realiza operaciones o trabaja fuera de su país de origen. Hay que saber manejar bien el idioma inglés, lengua de los negocios en la mayor parte del mundo”.  Todo lo que sea conocer más lenguas, a juicio de Leyva “serán valores añadidos para los clientes.

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4.- Contar con la tecnología como aliado

Para nuestro experto en abogacía en América Latina “la tecnología ha llegado para quedarse. Gracias a un buen uso de la misma nos permite resolver ciertos asuntos a distancia y en tiempo real”. De hecho en muchas ocasiones el cliente no sabe dónde estás, porque realmente lo que le importa es resolver su cuestión jurídica que le preocupa.

Con la tecnología se buscan soluciones de manera más rápida y también permite al despacho reducir sus costes sobre esos asuntos. “Un buen uso del elemento tecnológico permite resolver más cosas en tiempo real a la vez y lograr realmente lo que el cliente te pide”.

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5.- Gestión de Proyectos  

Lo subraya Richard Leiva, formado en Legal Project Management (LPM) en España en el Instituto de Empresa en un curso de Anna Marra, experta en estos temas “Cuando trabajas en escenarios mayores de lo habitual es clave saber optimizar los recursos que el despacho pone a tu disposición”.

El abogado debe ser un gestor que solucione problemas con los recursos que la firma pone a su disposición “El Legal Project Management es una herramienta que se utiliza cada vez más. Es muy útil para gestionar cualquier caso que tenga una importancia relativa”.

Otros valores añadidos del LPM es que ayuda a conocer los riesgos que tiene el propio despacho en ese tema en concreto y a saber “ cuáles son los clientes más rentables de la firma desde el punto de vista de relación coste beneficio”.

Richard Leiva, abogado venezolano promotor del movimiento Innovative Lawyers.

6.-  Saber tratar a tu cliente global

Es evidente que este abogado global del que estamos diseñando su perfil se encontrará en muchas ocasiones con un cliente global, con presencia en todo el mundo. “Este cliente internacional hay que saberlo llevar de tal forma que vea la excelencia de nuestro servicio en cada jurisdicción. Para ello es fundamental contar con alianzas de primer nivel en esos lugares de destino”.

Para Leiva, gracias al LPM, como ya nos dijo con anterioridad  “se puede saber qué clientes son más rentables, en relación a las horas invertidas y presupuesto cobrado. La relación con el cliente debe ser lo más estrecha posible e integrarnos en su equipo de trabajo, de esa forma podrá ver el valos añadido de nuestra propuesta de trabajo”.

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7.- Utiliza el marketing y comunicación online

En un mundo como el que vivimos, donde gracias a Internet se han roto las barreras, la abogacía, al igual que otras profesiones han encontrado a la Red y al uso de la misma un valor estratégico de primera magnitud “El marketing digital es indiscutible su capacidad para generar estrategias de alto valor añadido. Junto a él, podremos emplear técnicas más tradicionales de marketing en otros escenarios”.

“Gracias al marketing digital, las acciones pueden ser todo lo inmediatas que queremos y realmente se reduce de forma notable el tiempo y los costes de esa acción, si la hiciéramos de forma tradicional”, destaca nuestro interlocutor.

“Cualquier acción que pongamos en marcha debe estar orientada al propio cliente, en definitiva”.  Para Leyva, aún en los despachos no se valora como merecen los profesionales del marketing y comunicación, comentario que comparto con él.

8.- Enfocar honorarios de manera flexible

“Este es un tema que hay que considerar con cuidado siempre. No hay dos clientes iguales como no debe haber dos presupuestos idénticos. Deben adaptarse al cliente todo lo que se pueda. Cuanto más conozcamos a nuestro cliente, mejores propuestas de honorarios podremos ponerle sobre la mesa”.

La propuesta de honorarios debe ser bastante flexible por los motivos antes comentados. “Cada proyecto o cada asunto es diferente y habrá que valorarlo económicamente dependiendo de diferentes factores a tener en cuenta”.  El presupuesto debe ser sencillo, fácil de entender y desglosado todo lo posible para que el cliente lo entienda.

9.- Adaptar tu despacho al entorno global

“No es fácil adaptar tu bufete a un entorno global. En muchos casos supone un cambio cultural que se debe asumir con calma. Hay que darse cuenta que en este escenario sin fronteras, aunque nosotros no queramos competir se encuentran nuestros competidores más directos. Lo que no hagamos, lo harán ellos”, aclara Richard Leiva.

Gestionar una firma a nivel global, supone, un cambio de estrategia en el despacho. Tener un enfoque más internacional, donde hay que conocer las culturas de cada sede de nuestra firma, sabiendo que muchas de ellas son distintas. “hay que darse cuenta que la diversidad es sinónimo de riqueza y hay que saber apreciarla”.

10.- Supone trabajar de otra forma, en definitiva

Ser abogado global supone tener un concepto diferente del negocio. “Hoy por hoy con la tecnología existente, una buena organización donde el marketing jurídico funcione y formar parte de una/s  de las  redes de abogados que hay repartidas por todo el mundo, ser abogado global es menos complicado de lo que uno piensa”.

Pero es fundamental darse cuenta que los tiempos han cambiado y que tu mercado ya no tiene fronteras. El abogado global debe saber rentabilizar su tiempo y costes para ser competitivo en un entorno como el actual”, subraya nuestro interlocutor.