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El borrador de la Constitución de 1978 cumple 40 años

Los llamados "padres" de la Constitución de 1978: De pie, de izquierda a derecha, Gabriel Cisneros, José Pedro Pérez Llorca, Miguel Herrero de Miñón; sentados, en la misma dirección, Miguel Roca, Manuel Fraga Iribarne, Gregorio Peces Barba y Jordi Solé Turá.
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Este viernes se han cumplido 40 años de la publicación en el Boletín Oficial de las Cortes Generales (BOCG) del anteproyecto de la Constitución Española de 1978, un borrador que los ‘padres’ de la Carta Magna redactaron tras 232 horas de debates a puerta cerrada.

Así lo recuerda la comisión organizadora de los actos del 40 Aniversario de la Constitución de 1978, creada por el Congreso y el Senado y que viene dando cuenta de cada efeméride en Internet y las redes sociales.

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Aquel texto, fruto de 23 sesiones de ponencia, quedó estructurado en diez títulos, 159 artículos –diez menos que la Constitución vigente– y cinco disposiciones transitorias –actualmente hay nueve–.

Durante todo ese tiempo, que se extendió del 22 de agosto hasta el 14 de diciembre de 1977, los miembros de la ponencia designada a tal fin por la Comisión de Asuntos Constitucionales y para las Libertades Públicas, los llamados ‘Padres de la Constitución’, lograron consensuar un articulado que sirviera de base para el debate y la redacción definitiva por el Congreso y el Senado.

LA PONENCIA CONSTATÓ LA VOLUNTAD DE CONSENSO

En esos cuatro meses los ponentes constitucionales, a los que también se llegó a denominar “los siete magníficos”, trabajaron con el compromiso de redactar un documento completo. No en vano, sus integrantes no se repartieron las materias, sino que optaron deliberar conjuntamente todas las propuestas y aportaciones a cada título, capítulo y artículo.

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La ponencia dejó constancia de esa voluntad de consenso en una nota en la que señalaba que fue propósito deliberado lograr el máximo de compromiso en el mayor número de cuestiones y reducir el número de votos particulares.

No obstante, al anteproyecto se añadieron además 168 propuestas de modificación de los diferentes grupos parlamentarios que conformaban la Cámara Baja: 18 de Manuel Fraga, entonces al frente de Alianza Popular (hoy PP); 45 de Jordi Solé Tura, que representaba al Partido Comunista (PCE) de Santiago Carrillo; 31 de Miquel Roca (Minoría Catalana, la posterior CiU); 58 de Gregorio Peces-Barba, (PSOE), y 16 por Gabriel Cisneros, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón y José Pedro Pérez-Llorca (los tres de la UCD de Adolfo Suárez).

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Entre esos votos particulares destacan uno de los socialistas que hacían hincapié en que el presidente del Gobierno no debía ser propuesto por el Rey, sino elegido directamente por el Congreso, y otro de Alianza Popular para evitar la palabra nacionalidades y sustituirla por regiones.

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La publicación en el Boletín de las Cortes del borrador de la Carta Magna confirió a aquel primer documento el carácter oficial imprescindible para avanzar en una tramitación parlamentaria y la apertura del plazo de presentación de enmiendas llevó, después de unos meses de negociación intensa y difícil, al debate parlamentario público en mayo, cuando comenzaron las sesiones de la Comisión de Asuntos Constitucionales y para las Libertades Públicas. (EP)