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“Pioneras por la Igualdad”, mujeres que rompieron barreras

De izquierda a derecha, Elena Hernando, directora del Museo Lázaro Galdiano; Yolanda Besteiro, Presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas; Pilar Tejera, directora del sello editorial Ediciones Casiopea e Inés Alberdi, experta en estudios de género.
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Este martes, el Museo Lázaro Galdiano acogió la mesa redonda “Pioneras por la Igualdad“, donde se analizó la figura de algunas mujeres que abrieron camino en pro de la igualdad, entre ellas, Concepción Arenal, Clara Campoamor, Emilia Pardo Bazán o Carmen de Burgos y Seguí, así como la de la primera mujer candidata a la presidencia de los EE. UU., Victoria Woodhull.

La primera en intervenir fue Yolanda Besteiro, presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas quien centró su intervención “en intentar rescatar del olvido a tantas mujeres invisibilizadas por la historia”. Por eso resaltó la importancia de “recuperar los referentes de la historia por la lucha de la igualdad y por el feminismo”. “Que pobres y mujeres tengamos las mismas posibilidades”.

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Y citando a Amelia Varcárcel, Besteiro recordó que “el feminismo es un hijo no deseado de la Ilustración y de la Revolución francesa”. Allí se defiende que no hay un ser humano superior a otro por razón de su origen, porque todos nacemos libres e iguales. Y ahí surge el feminismo.

Grandes mujeres que abrieron el camino

Y por ello, no quiso pasar por alto el nombre de dos mujeres que fueron pioneras en la defensa de la Igualdad como la francesa Olimpia de Giouges, quien en 1791, publicó la Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana y “exigió que la mujeres tuvieran voz porque si eran iguales para ir al patíbulo también lo eran para ir a la tribuna de los oradores”, eso le costó poco después ser guillotinada.

Y también el de la británica Mary Wollstonecraf quien afirmó en pleno siglo XIX “No deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres sino sobre sí mismas”.

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En su exposición recorrió a grandes pinceladas las figuras de Concepción Arenal, Clara Campoamor, Carmen de Burgos y Seguí, “grandes precursoras del feminismo en España”.

La primera Concepción Arenal porque con ella cuando nació el feminismo en España, fue la primera mujer mujer en asistir a la Universidad en España, eso sí vestida de hombreLa segunda, Clara Campoamor, por conseguir hacer realidad la reivindicación del voto femenino, un derecho básico en cualquier sociedad democrática y la Tercera, Carmen de Burgos y Seguí, (la más desconocida para el gran público), periodista, “corresponsal de guerra durante la Primera Guerra Mundial, escritora y activista de los derechos de la mujer española y que “Promulgaba el feminismo como lucha colectiva”, resalto Besteiro.

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La figura de Emilia Pardo Bazán

Por su parte, Inés Alberdi, experta en estudios de género y última Directora Ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para las Mujeres antes de su fusión en ONU Mujeres repasó la figura de Emilia Pardo Bazán, de quién tiene publicada una biografía.

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“La lucha feminista es la única gran conquista de la humanidad, que se habrá obtenido pacíficamente si. costar una sola gota de sangre, solo con la palabra, el libro y el instinto de la justicia”, asegura en sus obra Pardo Bazán.

Para esta experta en delitos de género “el gran delito de Emilia Pardo Bazán fue no haber sido un hombre, de haberlo sido sus obras se hubieran valorado extraordinariamente”. “Se la recordaba constantemente que era una mujer y que lo que hacía se salía de la norma. Se llegó a decir eso de “es mucho hombre esta mujer””.

Fue la propia Pardo Bazán quien escribió una vez que “si en mis tarjetas pusiera Emilio Pardo Bazán todo sería diferente”. Sin embargo, pese a contar con recursos económicos suficientes para vivir de las rentas dedicó toda su vida a trabajar y a escribir. “Destacó su fortaleza, su lucha por la educación de las mujeres”, indicó  Inés Alberdi.

A lo largo de su prolífica carrera como escritora publicó obras de tal relevancia como “La Cuestión Palpitante” “Insolación”, sus artículos sobre “La mujer española” o “Los Pazos de Ulloa”. En toda su obra se desprende un feminismo en el que clama que para poder elevar la posición de la mujer en la sociedad hay que educarla.

Según Alberdi, en su escritos llegó sostener que “la educación tiene que ser clave. La mujer tiene que tener otros objetivos además de la maternidad”, aunque ella “también se casó y fue madre”.

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Quizás, su faceta más decididamente progresista fue su constante y activa preocupación por el tema de la promoción social y cultural de la mujer. En el año 1901 llegó a exigir que “las mujeres tengan voz y voto”, en 1905 sean miembros del Ateneo de Madrid.

Intentó en tres veces entrar en la Real Academia Española, pero se le denegó porque “Ahí no había sitio para señoras”. La última vez que lo intentó fue en 1912, nueve años antes de su muerte, en 1921.

Para Alberdi, “algún día la Real Academia de la Lengua deberá resarcir el desagravio cometido contra todas estas escritoras que, como Pardo Bazán, intentaron en su época acceder y no lo consiguieron por ser mujeres”.

La primera mujer que optó a la presidencia de los Estados Unidos en 1872

Por último, Pilar Tejera, directora de Ediciones Casiopea analizó la biografía de Victoria Woodhull (1838 –1927), la primera mujer que optó a la presidencia de los Estados Unidos en 1872, representando al partido Equal Rights, que abogaba por el sufragio femenino y la igualdad de derechos.

Además, en 1870 ella y su hermana abrieron una Agencia de Valores en Wall Street, Woodhull, Claflin & Co, con el apoyo del multimillonario Cornelius Vanderbilt, que mantuvo un romance con la hermana de Victoria. Esto causó un gran escándalo en el entorno financiero de la época donde no había mujeres.

La noticia de la nueva firma bursátil dirigida por mujeres produjo una gran especulación y los diarios del momento hicieron sonar la alarma de que el cambio había llegado a Wall Street con titulares como: “Enaguas entre los toros y los osos”.

Ese éxito le permitió obtener dinero.

Poco después “También creó junto a su hermana el periódico Woodhull & Claflin’s Weekly donde se publicó por primera vez el Manifiesto Comunista en Estados Unidos”.

Victoria Woodhull era una mujer arrolladora que recorrió el país dando conferencias como activista femenina y de las reformas laborales.

“Fiel a sus principios, se casó en tres ocasiones, la primera a los 15 años, defendió el amor libre, tener libertad para casarse, divorciarse y tener hijos sin la interferencia del gobierno, lo que provocó un auténtico revuelo social”, señala Pilar Tejera.

Su rol en los movimientos sociales por el voto femenino y en favor de los sectores desfavorecidos fue decisivo en la época.

El día de las elecciones, el 5 de noviembre de 1872, cuando debía estar centrada en su candidatura, para la que “proponía como vicepresidente e un hombre afroamericano, Victoria fue arrestada en Nueva York por enviar por correo material obsceno y acusada distribuir material pornográfico. Su encierro en prisión frustró sus posibilidades presidenciales”, concluyó Tejera.