Somos testigos de cambios tecnológicos a diario. En cualquier circunstancia de la vida nos encontramos con nuevos servicios y productos, o nuevas atenciones médicas que poco a poco van penetrando y cambiando nuestras vidas.
Nuestros hábitos se adaptan a las nuevas tecnologías y nos parece un hecho natural contar con ellas.
Todas ellas se supone que estas mejoran la calidad de vida y así ocurre efectivamente.Hace tiempo que la ciencia avanza a pasos agigantados y con ella las capacidades de las personas se van multiplicando.
En este sentido, si algo se estropea tiene solución.
Y con la la piel no iba a ser menos.
El cuerpo humano ha vuelto a convertirse ahora en el foco de un nuevo invento revolucionario: la piel electrónica auto reciclable.
Según varias recientes publicaciones, Ingenieros de la Universidad de Illinois (EE UU) han desarrollado un dispositivo que combina sensores electrónicos para el diagnóstico médico y la comunicación hombre-máquina con un parche autoadhesivo, muy parecido a la piel, que se coloca como si fuera un tatuaje temporal.
El parche se ha ensayado ya con éxito para medir la actividad eléctrica del corazón, del cerebro y de los músculos,según un artículo publicado hoy en la revista Science.
La tecnología microelectrónica utilizada para fabricar el parche de piel artificial se llama llamada Sistema Electrónico Epidérmico (Epidermal Electronics System, o EES).
Según sus creadores mide menos de 50 micras de espesor, no pesa casi nada, no necesita pegamento y requiere de tan poca energía que puede autoabastecerse con captores solares en miniatura, o recogiendo la radiación electromagnética del ambiente.
Además, cuando se coloca en la garganta permite a los usuarios jugar a un videojuego activado con la voz con una precisión superior al 90%[i].
La denominada e-skin está fabricada en un material de escaso grosor y translúcido, muy parecido a la piel humana y que, incluso, según destacan, “puede imitar” sus funciones y “propiedades”, y que además tiene la facultad de auto curarse cuando se daña[ii].
Es una piel artificial muy maleable y, tal como se ha indicado anteriormente, es capaz de auto repararse sobre la que han colocado diversos sensores para imitar algunas de las funciones de la piel humana con lo que se presume que puede tener múltiples utilidades en diferentes sectores de lo que hoy se denomina como “biomedicina”.
Debe indicarse que esta piel electrónica tiene varias propiedades distintivas, incluyen un nuevo tipo de polímero de la red dinámico unido covalentemente, conocido como polimina, que, entre otras características técnicas, se ha mezclado con nano partículas de plata para proporcionar una mejor resistencia mecánica, estabilidad química y conductividad eléctrica[iii], que permiten que cuando la piel electrónica se corta en dos, la adición de los mismos a la herida permite que esta e-skinse regenere gracias a la recreación de enlaces de sustancias químicas entre los dos lados, y en el caso de que la piel electrónica se llegase a estropear, de tal forma que la reparación resultase imposible, se podría empapar en una solución que la disolviese para reutilizarasí los materiales que den origen a una nueva película.
Es importante tener en consideración que esta e-piel permite en tan solo media hora basta a este tejido para que, a una temperatura de 60º C, sea capaz de reciclarse por entero.
Un poco más de tiempo, 10 horas, en caso de que se realice a temperatura ambiente[iv].
PIEL ELECTRÓNICA
Por tanto, y consecuentemente con ello, uno de sus aspectos fundamentales o características más novedosas es que puede reutilizarse, ya que, se trata de una piel electrónica «totalmente reciclable a temperatura ambiente», lo que le otorga un gran sentido «económico y ambiental», puesto que significa una reducción más que considerable en lo que atañe a los costesde fabricación de este nuevo tipo de innovación.
Esta piel electrónica o “e-piel”, como la denominan sus creadores, podría desde mejorar los dispositivos wearables hasta dotar de sensibilidad las prótesis que llevan algunas personas a las que les falta un miembro e incluso a los robots, y tiene unas previsiones muy importantes de constituir una auténtica revolución en los llamados “textiles inteligentes”, que sin lugar a dudas pueden proporcionar nuevas y varias funcionalidades a los mismos, cambios aspectos muy cercanos del día a día de las personas.
En este sentido, podría cumplir la función de llevar un móvil pegado a la piel o un reloj de carácter inteligente ya que se trata de un material muy flexible fácilmente manejable que se adapta la forma de la mano del brazo y que posiblemente tenga muchas aplicaciones en el ámbito de la electrónica.
Tal como señala en su noticia el diario La Vanguardia[v], se trata de un material traslúcido generado a partir de un polímero capaz de imitar las propiedades mecánicas de la piel humana. Sobre él han colocado sensores que miden la presión, la vibración, la temperatura, la humedad y las corrientes de aire, etc.
Además, es una piel 100% aplicable, y según los autores del estudio, la e-piel podría ser empleada para recubrir prótesis y proporcionar sensaciones a la persona que las lleva, interactuando con el medio, y al mismo tiempo, proporcionando un feedback a la persona.
Del mismo modo, en aspectos tales como la robótica, podría tener muchas aplicaciones, por ejemplo, permitiendo que los robots tengan sensaciones similares a la de los humanos en aspectos como el tacto la temperatura, ya que una de sus principales novedades ypeculiaridades de esta piel electrónica, radica, precisamente, en su maleabilidad, lo que propicia su perfecta y fácil adaptación a las zonas curvas en las extremidades de los humanoides.
No obstante, ello, este tipo de piel podría tener también bastante utilidad en el ámbito de la salud en el sentido de poder monitorizar determinados aspectos, como el contenido de la glucosa en sangre o de oxígeno, sin ser invasivos de otros aspectos de la persona ni tampoco estar necesariamente conectados a máquinas cumplan estas funciones.
Adicionalmente se indica que si se integrara dicha piel en los trajes de los astronautas podría capturar muchas señales y también monitorizar sus constantes vitales.
Estos y otros inventos relacionados con la e-piel, constituyen efectivamente una auténtica revolución en el ámbito científico, que probablemente nos cambiará la vida en muchos aspectos cotidianos.
Del mismo modo, tal como señala la BBC[vi], hace poco tiempo se publicaba que científicos de Alemania y Japón habían desarrollado un nuevo sensor magnético que se aplica la piel, y podría dotar a los humanos con lo que se denomina magneto recepción, que constituye un sexto sentido que permite a muchos animales detectar campos magnéticos para su orientación y navegación, ya que las aves en vuelo por ejemplo conoce su posición, su altura, y la dirección gracias a dicha técnica.
Para ello se utilizarían sensores, suficientemente delgados robustos y maleables para aplicar y adaptar a cualquier parte de la piel humana.
Esta nueva fina película magneto electrónica tiene menos de dos micrómetros de espesor y pesa apenas tres gramos por metro cuadrado; puede, inclusive, flotar sobre la superficie de una burbuja.
Estos sensores magnéticos pueden, además, ser doblados a radios extremos de menos de tres micrómetros, y resistir ser arrugados como un pedazo de papel sin perder sus propiedades sensoriales.
Colocados sobre una superficie de apoyo elástica, como una banda de goma, se pueden estirar a más de 270% de su longitud durante más de 1.000 ciclos sin presentar fatiga.
ADAPTABLE A CUALQUIER ZONA DE LA PIEL HUMANA
Esta versatilidad se logró al fabricar los elementos magneto electrónicos sobre una base resistente de polímeros que es a la vez ultra delgada y flexible.
Estas características son las que permiten que los sensores se puedan adaptar suavemente sobre cualquier zona de la piel humana, inclusive las partes más flexibles de la palma de la mano, sin que se altere su función.
Nadie pone en duda la necesidad de que se produzcan avances técnicos determinantes en la realidad humana. Pero cabe preguntarse, como van a influir estas constantes evoluciones de carácter técnico en la normativa, teniendo en cuenta que deben preservarse los derechos y libertades fundamentales de la persona.
Ante los nuevos retos que estas modernas tecnologías plantean, cabe del mismo modo reflexionar acerca de si los mecanismos jurídicos tradicionales son suficientes para mantener el mismo estatus de protección de este derecho o es necesario adecuar las herramientas legales y jurisdiccionales a la nueva realidad.
En definitiva, si esta constante revolución digital ha modificado las condiciones y el contexto en el que se ejerce uno de los derechos más esenciales de la persona, como es el derecho a la intimidad, apareciendo nuevas formas de vulneración del mismo, pero no hay que olvidar que hay otros derechos fundamentales en juego como el derecho a la vida y a la integridad física, que evidentemente se pueden ver constreñidos como consecuencia de estos avances tecnológicos.
Las consecuencias resultan a nuestro juicio indiscutibles: Es primordial actualizar tanto su contenido como los mecanismos de garantías para hacer valer este derecho fundamental y cualquier otro, frente a cualquier nueva tecnología que lo vulnere[vii].
Sin embargo, no cabe escudarse exclusivamente en la protección de los derechos, cuando hay valores tan fundamentales como la salud en juego, y cuya perspectiva, en muchos aspectos, puede cambiar sustancialmente de un día a otro como consecuencia del desarrollo de cualquier tipo de avance técnico, que salve vidas humanas, y evite la producción de sufrimientos innecesarios.
[i]Cfr. SANZ, Elena. “Crean un parche de piel electrónica e inteligente”. Muy Interesante
[ii]Cfr.: M.L. “Desarrollan una piel electrónica capaz de sentir como la real». El plural.com
[iii]Cfr.: “Crean una piel electrónica auto reparable y reciclable». LaSexta.com
[v]Cfr.: SAEZ, Cristina. “Creada una piel electrónica que se autocura y es reciclable”. La Vanguardia. 9 de febrero de 2018.
[vii]SENDRA GALAN, Jaime. “el derecho a la intimidad ante las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación”. UNED 2011.