La Generalitat de Cataluña informó hace unas semanas al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que, por motivos económicos, no puede asumir las condiciones de conservación y de seguridad fijadas por el Museo del Prado de siete cuadros ubicados en el Palau de Justicia de Barcelona hace más un siglo.
Por su parte, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), a través de su Comisión Permanente, acordó ayer solicitar al Gabinete Técnico un informe en el que se analice la posibilidad de que el órgano de gobierno de los jueces asuma el depósito de estas obras propiedad de la pinacoteca nacional.
Hasta este momento, la presencia de las siete obras pictóricas en la sede del TSJ «se ha instrumentado jurídicamente mediante un depósito del Museo Nacional del Prado a favor de la Generalitat de Cataluña.
Batalla por los cuadros
La Sala de Gobierno del TSJ catalán acordó el pasado día 3 de julio solicitar al CGPJ que lleve a cabo las gestiones oportunas ante el museo nacional con el fin de mantener las obras en las dependencias del Palacio de Justicia en sus actuales condiciones de conservación y de seguridad, asegurando que «éstas son las adecuadas, ya que los cuadros se encuentran en dependencias reservadas y el edificio dispone de vigilancia policial continua».
En el informe, el CGPJ pide también que se analice la posibilidad de firmar un convenio con el órgano competente para articular las condiciones del depósito.
De ser positivo el resultado del informe, el CGPJ procederá de manera inmediata a mantener los contactos con el Museo del Prado o el organismo del que éste dependa a fin de analizar las condiciones de conservación necesarias que deberán, en su caso, considerarse en el convenio, y las medidas mínimas imprescindibles y provisionales que hayan de adoptarse hasta su firma.
Inventario
Los siete cuadros titularidad del Museo del Prado que alberga el Palau de Justicia de Barcelona son “Camino de los Villares”, de Enrique Romero de Torres; “Esperando la consulta”, de Rafael García Guijo; “Isabel la Católica presidiendo la educación de sus hijos”, de Isidoro Lozano; “Lago de Como”, de Eliseo Melfrén Roig; “El primer balazo”, de Enrique Esteban y Vicente; “San Esteban, después de su martirio, en las catacumbas”, de Eduardo Soler y Llopis; y “Vuelta del asistente de un oficial muerto en la guerra de África”, de Carlos María Esquivel.
Además, el CGPJ también acordó solicitar a la Sala de Gobierno del TSJ de Cataluña que le informe sobre el número e identificación de otras obras de arte que se encuentren en otras dependencias judiciales en el territorio de esta Comunidad Autónoma, así como de las condiciones jurídicas conocidas que permiten la presencia de dichas obras en las dependencias judiciales.