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Para entender lo que es la economía circular: la acción consciente sobre los recursos

El gráfico resume de forma sintética lo que es la economía circular.
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“Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos?”, Eduardo Galeano, en “El imperio del consumo”.

Partiendo de este fragmento del escritor chileno, me viene al recuerdo la lectura de una entrevista al profesor de física teórica, filósofo y sociológico Fritjof Capra, discípulo del Premio Nobel de Física en 1932 Werner Karl Heisenberg, en la que afirmaba que el ser humano sigue manteniendo una concepción arcaica del mundo. Una visión desde la cual todavía se “concibe a la naturaleza y a los hombres como máquinas”.

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Retomando el pensamiento de Capra, bajo la concepción que sostiene del término ecológico, me parece interesante destacar la crítica realizada sobre nuestros actos y el vínculo que establecemos con la naturaleza, al hablar de “la íntima conexión y la recíproca dependencia de todos los fenómenos del universo”.

Una conexión y dependencia desde la cual me gustaría presentar el concepto de economía circular, haciendo un especial énfasis en dichos términos.

Nuestro día a día forma parte de un ciclo de consumo y producción que genera unos impactos sobre el entorno, en su sentido más profundo. Y es justo en el impacto donde, desde el concepto de la economía circular, se establece un punto de inflexión rompiendo la linealidad del sistema económico actual.

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Un impacto que revaloriza el producto y el servicio de una manera más profunda, ofreciéndoles un nuevo rol en el sistema productivo: los residuos como tal dejan de existir, convirtiéndose en materias primas secundarias. Así se presenta la economía circular, como un modelo vinculado al desarrollo económico sostenible con el que no se recurre únicamente al consumo de recursos primarios y la generación de residuos.

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Recojo una analogía de Ignacio Belda Hériz, publicada en su obra “Economía Circular: un nuevo modelo de producción y consumo responsable”, con la que se visualiza perfectamente cuál es la idea esencial que subyace bajo el concepto de economía circular, vinculada directamente con el ciclo biológico natural de cualquier ser vivo. Un ciclo donde el traspaso de energía y materia es constante en el bucle de nacimiento, crecimiento, reproducción y muerte.

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Tomemos por lo tanto como referencia una herramienta tecnológica de uso habitual, como es un ordenador portátil, utilizado tanto en un entorno profesional como personal, y equiparémoslo a un ser vivo del reino vegetal. La planta nace a través de la semilla de otros vegetales, se desarrolla, y de sus frutos nacen otras plantas.

A lo largo de su vida algunas de sus partes tras su vida útil pasan a formar parte constituyente de otros elementos del ecosistema, abriendo así un ciclo de producción en abanico, pero sin cerrar el círculo de los recursos.

En un modelo económico lineal la planta nacería de una materia prima, viviría y moría, generando residuos que no contribuirían al proceso de creación de nuevos estados de vida.

En el caso del ordenador, si se intentara seguir ese ciclo de vida biológico del reino vegetal, de las 1,8 toneladas de materiales necesarios para su fabricación, teniendo presente que en este caso concreto sólo entre el 0,1 % y el 0,05 % de los productos empleados componen finalmente esta herramienta tecnológica, estaríamos ofreciendo una oportunidad de reutilización al 99,8 % aproximado de los materiales empleados en su fabricación.

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Desde este modelo económico no se contempla el “tomar, hacer y desechar”, propio del actual sistema económico lineal, sino que, como acabamos de ver, entra en juego la acción restaurativa y regenerativa. Acciones que se ponen en marcha bajo la consciencia de la finitud de los recursos.

De esta forma se presenta una mejora en la eficiencia sobre el uso de recursos reduciendo al mínimo la generación de residuos al reintroducirlos de nuevo en el ciclo productivo gracias a una visión regenerativa basada en la innovación, la colaboración, sensibilización y concienciación.

Ahora bien, una segunda cuestión que podríamos plantearnos, tras entender qué es la economía circular, es por qué debería interesarnos este modelo económico.

Alejados de utopías, ficciones y exageraciones la respuesta está muy próxima: porque estamos viviendo por encima de nuestras posibilidades.

Una alarma que saltó hace ya unos años, antes de la celebración del Acuerdo de País y de la Cumbre de Río. La limitación de los recursos naturales, el índice de crecimiento poblacional, el aumento de la clase media y la extensión de la población urbana se puede entender como un incremento en los recursos demandados y consumidos, lo que viene aparejado a un ascenso de los residuos generados.

Hablamos de una enorme elevación del consumo mundial de materias primas, que desde 1980 ha aumentado un 60%. Un porcentaje que nos debería hacer reflexionar en torno a nuestro estilo y nivel de vida, especialmente teniendo en consideración los datos de las Naciones Unidas que estiman un crecimiento poblacional de mil millones de personas (pudiendo llegar a alcanzar los 8.600 millones de individuos en 2030).

En otras palabras, a nivel productivo estamos haciendo referencia a una sobreexplotación y un sobreconsumo resultado de una gestión ineficiente de los recursos.

Realizando una comparativa entre ambos modelos, la economía lineal, centrada en la maximización de ventas a corto plazo, fomenta la utilización de recursos no renovables y cortos ciclos de vida en los productos, presentes en la obsolescencia programada. Un hecho que puede suponer un riesgo de mercado ya que ciertos elementos como la innovación tecnológica o el crecimiento de la población podrían generar ciertas presiones en la oferta y demanda propiciando una volatilidad en los precios de las materias primas.

Si a esto le sumamos el despertar de un consumidor consciente, donde el nivel de sensibilización sobre los retos ambientales es destacable, podemos añadir un riesgo vinculado con la aparición de nuevas tendencias sociales, políticas o económicas. Riesgos que pueden obstaculizar los planes estratégicos de negocio de las empresas.

“Cuatro de cada cinco europeos (81%) coinciden en que los problemas medioambientales tienen un efecto directo en su vida cotidiana y su salud”, Eurobarometer 468, 2017.

La premisa sobre la que se basa la economía circular, sin embargo, es que tanto los procesos de producción como la fase de diseño tienen un impacto sobre la generación de residuos, el uso de recursos y la obtención de materias primas.

Rompiendo esta linealidad a través de la filosofía del “residuo 0”, el elemento final de la cadena productiva se convierte en un recurso dando lugar así a una nueva materia prima de segundo orden. Desde un sentido social y práctico esta recirculación le otorga a los residuos potenciales un nuevo valor.

Un valor que supone una restructuración de los mercados con beneficios a largo plazo, tal y como se refleja en el estudio Waste to wealthsegún el cual los modelos de negocio basados en una economía circular, para el 2030, podrían tener aparejados unos beneficios de 4,5 billones de dólares.

La Unión Europea, siguiendo esta corriente y ante la preocupación de los pronósticos recogidos, ve en este modelo económico una oportunidad de negocio. Así lo manifiesta en la Comunicación Europea: “cerrar el círculo: un plan de acción de la UE para la economía circular”,  donde se recoge explícitamente el hecho de que la transición hacia una economía más circular forma parte de los objetivos y esfuerzos de la UE marcados para conseguir una economía sostenible, eficiente y competitiva.

Aspectos sobre los que se incidieron en la I Cumbre de Innovación y Economía Circular, celebrada este mes en Madrid, y que fueron sintetizados por Juan Verde, presidente de Advanced Leadership Foundation, institución organizadora del evento, con estas palabras:

“La economía circular es una oportunidad de negocio a largo plazo”

La transición hacia una economía circular, tal y como estamos comentando, supone un cambio en el sistema de producción y de consumo.

Un cambio de perspectivas que, retomando la filosofía que encierran las investigaciones del físico teórico Fritjof Capra, recoge la preocupación ante la necesidad de alcanzar una nueva comprensión del universo como un conjunto sistémico, donde el entendimiento del todo parte del estudio de la interrelación de sus partes.

Sólo así, comprendemos la principal razón de la economía circular: proteger los intereses económicos a favor del desarrollo humano.

“La mayoría de los problemas que tenemos son humanos […] El progreso humano debe ser dirigido a través de la razón y la lógica”, Barack Obama, declaraciones en la I Cumbre de Innovación y Economía Circular.