¿Que significaba esa frase que le decía Hannibal Lecter a la agente del FBI: “Quid pro quo, Clarice, quid pro quo”?

|

Casi todos recordamos la escena de la película «El silencio de los corderos» en la que la agente Clarice Starling, del FBI -interpretada por Jodie Foster– acude a prisión a pedir la ayuda del asesino en serie caníbal, y doctor, Hannibal Lecter (al que da vida Anthony Hopkins) para resolver un caso de asesinato.

A través de un cristal, Lecter asiente a la petición, pero con condiciones: «quid pro quo, Clarice, quid pro quo. Yo te cuento cosas y tú me cuentas cosas».

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Eso del «quid pro quo» no es ni más ni menos, que una norma de convivencia y reciprocidad que aprendieron hace siglos los romanos y que nosotros utilizamos habitualmente en nuestras relaciones personales, afectivas, sociales o judiciales.

Es lo que popularmente conocemos como intercambio de favores.

El «quid pro quo» se emplea especialmente en los países anglosajones, mientras en Europa utilizamos una expresión similar «do ut des».

PUBLICIDAD

Sirve para designar la reciprocidad en algunas transacciones legales y comerciales como contratos y acuerdos recíprocos. Viene a ser algo así como «doy para que me des». Es decir, te doy algo a cambio de algo.

Do ut des

En derecho civil, social, mercantil y también en los asuntos de familia, es muy frecuente el uso del «do ut des».

PUBLICIDAD

Con él se hace realidad una frase muy extendida entre los juristas que afirma “que siempre es mejor un buen pacto que un mal pleito”.

PUBLICIDAD

Aquí, también podríamos hablar de la donación remuneratoria, donde se da a alguien un bien o un regalo en base a unos servicios prestados desinteresadamente.

Tanto el «quid pro quo»como el «do ut des» son parte de la esencia de la vida en sociedad, y es que la mayor parte de nuestros actos se rigen precisamente por esto. Te doy algo, pero si tu colaboras a su vez.

Este es el punto de equilibrio que responde a los principios generales de cualquier pacto o negociación.

Y, que al mismo tiempo, hace que las relaciones humanas, y por ende la sociedad, avancen.

Vivimos en un mundo donde estos pequeños intercambios de favores son el motor de la existencia.

PUBLICIDAD

Casi nadie da nada por nada, todo se negocia, se pacta.

Ahora los viejos dichos romanos «quid pro quo» o «do ut des» están tan vigentes como, antaño, lo estuvieron con los romanos, los padres de nuestro actual derecho.

por Carlos Berbell.

Carlos Berbell es director de Confilegal. Periodista, consultor internacional en comunicación y escritor, está especializado en el campo de la justicia, la investigación criminal y la comunicación institucional.