El Consell d’Advocacia Catalana (CICAC) ha ratificado públicamente, mediante un tuit, la información que publicó ayer Confilegal en relación con el amparo solicitado por 380 letrados de Cataluña en favor del abogado chileno-alemán, Gonzalo Boye.
«El Consell de l’Advocacia Catalana recorda que són els Col·legis d’Advocats els competents per atorgar emparament als seus propia col·legiats» (El Consejo de la Abogacía Catalana recuerda que son los Colegios de Abogados los competentes para otorgar amparo a sus propios colegiados), dice en un tuit.
El Consell de l’Advocacia Catalana recorda que són els Col·legis d’Advocats els competents per atorgar emparament als seus propis col·legiats i reitera el seu compromís inequívoc amb l’exercici del dret de defensa https://t.co/GJQUG0rXyM
— Consell de l’Advocacia Catalana (@conselladvocat) September 18, 2018
Confilegal publicó «El Consejo de la Abogacía Catalana deniega el amparo al abogado Boye porque le corresponde a su Colegio».
Y citábamos literalmente, en el segundo párrafo, las palabras del CICAC: “Ni el Consejo ni ninguno de los 14 Colegios que lo integran pueden otorgar el amparo formal al letrado Sr. Gonzalo Boye Tuset, dado que de conformidad con la normativa que regula nuestra profesión, es competencia que corresponde únicamente al Colegio de Abogados donde esté colegiado, según resulta del artículo 3 9. b de la Ley 7 / 2006, de 31 de mayo, del ejercicio de profesiones tituladas y de los colegios profesionales, del artículo 26.2 de la Normativa de la Abogacía Catalana, y de los artículos 41 y 53.q del Estatuto General la Abogacía Española”.
Es el texto del acuerdo del Pleno, firmado por su presidente, Julio J. Naveira Manteigna, contestando a los peticionarios.
A algunos el verbo denegar no les ha gustado nada, pero es lo que ocurrió.
El Consell denegó el amparo porque no podía darlo. Así de simple.
¿Qué podíamos haber utilizado otro titular como «El Consell se manifiesta incompetente para amparar a Boye» o «El Consell no puede amparar a Boye al carecer de competencias»? Podíamos, pero en el ejercicio de nuestra libertad de información elegimos esa fórmula.
AMPARAR NO ES APOYAR
El Consell hizo lo que tenía que hacer, que es remitirse a la Normativa de la Abogacía Catalana y al Estatuto General de la Abogacía. Reconoció públicamente que no tenían competencias para tomar esa decisión, que le correspondía solo, y nada más, que al Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM).
El ICAM ya decidió en su momento denegar dicho amparo porque el abogado no había explicitado de qué forma le habían afectado, a su ejercicio profesional de la abogacía, las críticas y los insultos recibidos a través de Twitter.
«El amparo colegial opera en aquellos casos en los que el juzgado o tribunal ante el que desarrolla su actividad el abogado es el que coarta o menoscaba dichos principios rectores de su actuación profesional, no estando determinada aquí en qué faceta del ejercicio profesional el letrado Sr. Boye ha podido verse impedido, perturbado, inquietado, o dónde radica el supuesto ataque a su independencia y libertad profesionales», dijo el ICAM.
Es decir, en el plano estrictamente profesional no había caso.
Lo que sí hizo el Colegio de Madrid, igual que ayer el Consell, fue apoyar a Boye -en un plano de compañeros, humano- manifestando «Su solidaridad con D. Gonzalo Boye, habida cuenta de las presuntas amenazas, injurias, eventuales calumnias y, en general, los mensajes ofensivos de los que ha sido objeto en las últimas semanas en las redes sociales, por parte de particulares, dirigidos éstos en relación a su persona y por razón de la defensa global que asume en los distintos frentes judiciales entablados en el asunto del ‘procés’, entre los que se encuentra la Sala Segunda del Tribunal Supremo (causa especial nº20907/2017), ámbito territorial que abarca esta Corporación».
Y añadió «Su rechazo del uso de un lenguaje lacerante, grosero, insultante, desafortunado o descalificador respecto del letrado Sr. Boye».
En la misma linea que el CICAC en su comunicado de ayer: «No obstante, tanto el Consejo como los 14 Colegios que lo integran muestran el apoyo a todos los letrados que, como el Sr. Gonzalo Boye, reciban presiones y injerencias de cualquier tipo y provenientes de cualquier persona o entidad que puedan perjudicar la independencia, la libertad, la dignidad y la integridad del ejercicio profesional».