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Magistrados y fiscales escriben a la juez Lola MacHor, el personaje de ficción de Reyes Calderón

"Clave Matisse" es la nueva novela que acaba de publicarse de esta escritora, filósofa y economista Reyes Calderón con su último libro, "Clave Matisse". Josefina.
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Vuelve la juez Lola MacHor en “Clave Matisse”, la nueva novela de la escritora Reyes Calderón, escritora, filósofa y economista, sobre la magistrada del Tribunal Supremo, pelirroja y de carácter fuerte que esta vez tendrá que enfrentarse a sus propios demonios personales y en la que cobra protagonismo el tormentoso tráfico de arte.

Esta hace el número 10 de su producción y la sexta de la saga MacHor, a la que antecedieron “Dispara a la luna” -por el que recibió el Premio Azorín 2016-, “La venganza del asesino par”, “Los crímenes del número primo”, “El último paciente del doctor Wilson” y “El expediente Canaima”.

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Calderón ha sido decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Navarra desde 2008 hasta 2014, y miembro del Consejo de Administración del Banco Popular desde 2016, donde asumió la Presidencia de la Comisión de Nombramientos, Gobierno y Responsabilidad Corporativa, hasta su intervención. Además, es madre de 9 hijos.

Reyes Calderón ha confesado a Confilegal que le escriben fiscales, jueces, vocales del Consejo General del Poder Judicial…

“Y me discuten cosas como si yo fuera Lola”, afirma.

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¿Por qué es esta su novela más personal?

Es la más personal de Lola, porque mezcla su historia judicial y criminológica con su vida personal. Hay un momento que se da cuenta de que no le están contando la verdad y que de ello depende su vida, su matrimonio.

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¿Cómo ha evolucionado la juez Lola MacHor desde sus primeras obras?

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Pues tal y como evoluciona una juez o una persona cuando pasa de un Juzgado de Instrucción en una capital de provincia, en este caso Pamplona a la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, pasando antes por la Audiencia Nacional, con muchos avatares y muchos casos, y en el plano familiar como mujer que persigue a sus hijos para que no crucen solos a ver cómo el nido se va quedando vacío.

Creo que a lo largo de estos veinte años se ha hecho más vieja y simultáneamente más fresca, a partir de un momento ya no le importa lo que digan los demás sobre ella y por ello es más auténtica.

¿Por qué eligió a una juez como protagonista de sus novelas?

Como lectora de novelas de intriga, como mujer y profesional no veía reflejada en ninguno de los personajes que escribían otros colegas, casi todos hombres, a las mujeres juez que yo conocía. No se parecían en nada a esa rigidez ni a ese prisma más de policía que de juez, así que decidí que la mía sería más realista, tal y como yo veía en mi vida profesional.

Yo soy economista pero he trabajado de la mano de abogados, soy familia de jueces, y la realidad que yo veía era otra de la que leía, sobre todo desde el punto de vista femenino

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¿Cómo se le ocurrió?

Estaba en Pamplona tomando un café con una amiga juez a punto de dar a luz y estaba de guardia y le llamaron para levantar un cadáver. Así que antes de irse al hospital se fue a levantar el cadáver sujetándose la tripa… ver trabajar así, en vivo, en esa situación que parecía de Arniches pero era absolutamente real me impactó y decidí que esa era la mujer y el contexto que yo quería escribir, porque lo que me interesa el peso tan fuerte de la condición humana, lo que hacemos en situaciones de emergencia, que es cuando sale lo mejor y lo peor y yo quería dibujar moldear personajes. Así que dicho y hecho

¿Qué es lo que más le gusta de la juez Lola?

Todo, su valentía su humildad, que no le importa meter la pata, que es muy humana y que al mismo tiempo es una buena juez o por lo menos pretende serlo

¿Y lo que menos?

Los vericuetos de su mente, que a veces me resultan difíciles de comprender. Escribir sobre una mujer a la que no acabas de comprender es muy difícil. A veces me gustaría poner cosas en su boca que ella no me deja, dice ya veremos y eso es que no.

¿Por qué empezó a escribir?

Lo hago desde muy niña, cuando algo de superaba no lo decía de viva voz, lo escribía, como la primera vez que fui a los toros, era muy pequeña y me dio tal impresión que lo tuve que escribir. Con el tiempo fue como una salida fuera de todo lo normal de mi trabajo, mi familia: diseñar personajes, vivir otras vidas, me resulta fascinante

¿Se parece usted a su personaje?

Creo que no, a veces lo siento, pero otras me alegro. Tenemos cosas en común porque uno siempre deja jirones de su piel en lo que escribe, pero Lola es mucha Lola para mí. A veces pienso que estaría bien tener ese carácter pero creo que sería agotador y mi vida ya es lo bastante agotadora para encima poner a Lola en mi alma.

¿Cómo influye el hecho de ser juez del Tribunal Supremo?

Influye porque la vida de un juez hoy no es tan fácil y eso se refleja en la novela, el hecho de que hoy en día el juez tiene que mirar con absoluto detalle cada uno de sus movimientos, tiene que dar tres veces más ejemplo porque el poder judicial es referencial para la democracia y eso hace que tengan mucho cuidado.

Ella tiene sus líneas rojas, como todo el mundo en su profesión, pero en la sala penal del Tribunal Supremo te están recordando continuamente cuáles son esas líneas rojas. Lola es muy intuitiva, lo huele antes de que llegue, y también se deja llevar por su instinto. La ley no es inflexible, es como el tiempo que a veces pasa deprisa y otras sin embargo muy despacio.

¿Cómo le iría en la vida real?

En esta novela no sale mucho el Supremo, pero en la anterior que era en la Audiencia Nacional Lola no se encontraba, porque no le gusta y no hace política. Francamente, no la veo hablando mal de sus colegas, haciendo política o saliendo en grabaciones…

Además Lola es terca y no es la más adecuada para estar en una asociación profesional, que es cierto que te arropa y te beneficia pero también te constriñe.

¿Le escriben colegas de profesión de su protagonista?

Si, la verdad es que me escriben fiscales, jueces, algunos del Consejo General del Poder Judicial, me discuten cosas como si yo fuera Lola. Tengo bastante seguidores en este campo y también en la policía judicial y científica. Me siento muy a gusto con ellos y también les consulto porque el lector exige verisimilitud, así que cuando se dispara a alguien intento que sangre por donde debe.

Hago mucha labor de investigación y eso me da la posibilidad de conocer a mucha gente interesante que de otra manera no conocería.

¿Ha quedado satisfecha con su libro?

Nunca termino satisfecha pero a partir de un número determinado de revisiones lo dejo porque si no nunca acabaría, aunque no termino de decir que algo ha quedado redondo. En general estoy satisfecha porque el perfeccionismo es un defecto, qué le vamos a hacer.

¿Veremos a la juez MacHor en una serie?

Es posible que sí, y a mí me gustaría ver a Lola en acción.

¿Y en su siguiente obra?

Seguiré escribiendo sobre Lola, pero ahora estoy con otra novela que es completamente distinta, le dejo a ella descansar un poco. 

El Tribunal Supremo, donde está destinada la protagonista de la novela, Lola MacHor. Carlos Berbell/Confilegal.

CLAVE MATISSE, UN THRILLER MUY PERSONAL DE LA JUEZ MacHor

Reyes Calderón conquistó a los lectores con su primera novela, Los crímenes del número primo, a la que siguieron otros éxitos como Las lágrimas de HemingwayEl último paciente del Dr. Wilson y La venganza del asesino par, todas ellas protagonizadas por la juez Lola MacHor.

En esta obra, la juez organiza una cena de compromiso para dos amigos de su marido: el norteamericano doctor JJ y Rafael Scott, asesor de un senador de Texas.

Lola estrena una preciosa falda de rebajas, dos tallas menor de lo debido, y luce una pulsera antigua herencia de su suegra. JJ muestra vivo interés por la joya, lo mismo que por un cuadro de idéntica procedencia, que ellos tienen por una mala copia de una obra de Matisse.

Tras la cena, la pulsera desaparece. Pocos días después, asaltan su casa y sustraen el Matisse. A partir de ese momento, y contra reloj, sobre ellos se abate un infierno. Después de más de treinta años juntos, Lola se percata de lo poco que conoce a Jaime.

Junto al Matisse, unos pechos XXL le han robado la vida.

Se trata de una novela escrita a dos voces, la de la Lola y, por primera vez, la de su marido Jaime, médico investigador del CSIC, que nos introduce en el tormentoso mundo del tráfico del arte pero que también trata con valentía  temas personales como la mentira, el dolor y la fragilidad de algo tan esquivo como la confianza.