Francisco Javier Lara, decano de Málaga: “Los cambios tecnológicos están transformando la forma de ejercer la abogacía”

Los días 18 y 19 de octubre se celebra el 14º Congreso Jurídico organizado por el Colegio de MálagaEl decano de Málaga, Francisco Javier Lara, durante su intervención cuando se le impuso la Cruz Distinguida de Primera Clase de San Raimundo de Peñafort. ICAMALAGA.
|

Francisco Javier Lara, decano del Colegio de Abogados de Málaga desde noviembre de 2012, se encamina hacia los dos últimos años de su gestión al frente de esta Junta de Gobierno ya que los Estatutos de la corporación limitan en su artículo 30 el mandato de todos los cargos que podrán optar a una sola reelección al mismo puesto.

En este sprint final, Lara confiesa que sus dos prioridades van a ser dignificar el Turno de Oficio con baremos actualizados y extender el programa de conciliación implantado en el Colegio a los despachos de abogados.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

La semana que viene, los días 18 y 19 de octubre, Málaga y su Colegio de Abogados tienen una cita importante. Serán anfitriones del 14º Congreso Jurídico, un encuentro profesional que ya se ha convertido en toda una referencia.

Imagen tomada el día de la presentación oficial del Congreso en el Salón de los Espejos del Ayuntamiento de Málaga. ICA Málaga.

Su carácter formativo y práctico es posible gracias a la colaboración en la confección del programa de las 23 secciones y 4 subcomisiones con las que cuenta el Colegio y que engloban todas las especialidades del Derecho. También han participado la comisión de derechos humanos y el Grupo de Abogados Jóvenes.

Y, por supuesto, no se olvidan de la innovación porque, como bien señala el decano de Málaga, la transformación en la Abogacía “ha venido para quedarse”.

PUBLICIDAD

En el programa del Congreso tendrá una presencia importante la innovación, ¿qué cree que necesita la Abogacía en este terreno?

Estamos en un momento en que el cambio tecnológico y la propia forma de ejercer la Abogacía, están en transformación. La idea “tradicional” que podemos tener de la profesión ya no va a volver porque los retos de la inteligencia artificial o de la transformación digital han venido para quedarse.

PUBLICIDAD

Vemos que los despachos se van adaptando poco a poco y la Abogacía, también. Lo hemos visto, por ejemplo, con LexNET.

PUBLICIDAD

De nada vale que los despachos se transformen digitalmente, si los abogados no lo interiorizan también.

La Abogacía tiene que ser consciente de que nuestro día a día ya no se hace desde una biblioteca llena de libros y que, por tanto, la forma artesanal de ejercer la profesión, ha cambiado.

Por eso, en el Congreso, también hemos querido dedicar un espacio a esta importante cuestión que es la innovación.

¿Qué le diría a los profesionales que aún no conocen este Congreso para animarles a que participen? ¿Qué van a encontrarse?

Partimos de la experiencia de estar ante la 14 edición, lo que nos aporta un gran conocimiento para ir mejorando y superando cada cita.

PUBLICIDAD

Es un Congreso científico y, por tanto, práctico, donde se van a abordar y revisar absolutamente todas las cuestiones de la Abogacía, incluidos los temas de rabiosa actualidad como las apuestas legales deportivas, la internacionalización de los despachos de abogados, el sistema de pensiones, la defensa de la Constitución a través del Derecho Penal, la reforma del impuesto de sucesiones y donaciones, el derecho al honor y la libertad de expresión en redes sociales, los delitos contra la libertad sexual cometidos por menores o la perspectiva de género en el enjuiciamiento penal.

Y se hará bajo la especialización, según todas las secciones que tenemos en el Colegio.

Nos aguardan 80 ponencias con paneles de más de 100 ponentes y especializadas, como digo, por cada una de las materias del Derecho.

Durante día y medio, en el Palacio de Congresos de Málaga, los más de 1.700 participantes que esperamos, aprenderemos sobre la actualidad del Derecho de la mano de primeras espadas como el abogado Javier Cremades, magistrados del Tribunal Supremo, de la Audiencia Nacional, de la Corte Penal Internacional, fiscales, catedráticos universitarios, técnicos y expertos de las diferentes materias o el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales.

Y no solo con compañeros que vienen de fuera de Málaga sino de fuera de España, de otros países como México, Perú, Alemania e Italia, con lo que esto supone de enriquecedor y que se refleja en el programa con ponencias de carácter internacional.

Además, el Congreso tienen la ventaja de que al ser simultáneas todas las ponencias, cada participante puede hacer su programa a la carta y puedes ir de una ponencia a otra en función de tus intereses. Te configuras tu agenda durante las jornadas de trabajo.

No queremos que este Congreso pierda su carácter científico porque es lo que marca la diferencia con el resto de congresos.

También han incluido la mediación como tema a debatir en el Congreso. ¿Por qué apuesta Málaga por esta vía alternativa de resolución de conflictos?

Tenemos una Justicia en España que está absolutamente saturada y la resolución de un conflicto en el juzgado cuando la sentencia tarda dos, tres y cuatro años, no hace más que agravar la existencia de ese conflicto y enturbiar las relaciones entre las partes.

Para que la justicia sea eficaz, la solución no puede retrasarse, al contrario, tiene que ser inminente.

De ahí la gran ventaja de la mediación con respecto a una sentencia judicial.

Además de que no hay vencedor y vencido, cuando se llega a un acuerdo, al no haber un perdedor y un ganador, el conflicto se resuelve en menos tiempo y, además, sin esa situación de crispación.

Cuando hay un buen acuerdo, se pierde el espíritu de confrontación. Por eso, en temas de familia, por ejemplo, la mediación está más indicada con mayor motivo porque dificulta menos las relaciones humanas y no se judicializa la familia.

Vemos que el Colegio de Málaga apuesta por la modernización y la permanente actualización. ¿Hacia dónde quiere llevar este decano a la Abogacía malagueña?

En el Colegio hemos apostado muy fuerte por la formación. Quiero llevar a mis colegiados al máximo de formación, como lo están. Tenemos una abogacía de primera en Málaga.

Pero tenemos que especializarnos porque el abogado generalista -queramos o no- tiende a desaparecer.

Los abogados tenemos que aprender a especializarnos con el esfuerzo en común de los compañeros para que esto se haga posible y que si se habla de inteligencia artificial o de la desaparición de pequeños despachos, la abogacía malagueña esté preparada para estos cambios que ya han empezado.

Los colegiados tienen que estar formados y especializados para poder adaptarse a los nuevos retos que nos trae la profesión.

Es obligación de los Colegios dar a los compañeros esa posibilidad de oferta formativa.

En cuanto al Turno de Oficio, ¿qué está haciendo el Colegio? ¿Cómo es la relación con la Consejería de Justicia de la CCAA?

Hace muy poco que en Andalucía se ha aprobado una nueva Orden del baremos y el Colegio la ha recurrido y la estamos negociando con la Junta de Andalucía.

Ha llegado el momento de que si la negociación sale bien, fantástico, pero si no sale bien -con independencia de que haya que esperar a la sentencia judicial-, Málaga se va a movilizar para reivindicar la dignificación del Turno de Oficio.

En noviembre, iniciaremos las movilizaciones para llamar la atención de todos los grupos políticos en torno a cuál es la postura de los abogados malagueños.

Conseguimos que se acabaran los pagos por porcentaje, los retrasos pero no hemos conseguido que se actualicen. Yo no voy a dejar el decanato sin lucha hasta el último momento para que se actualicen los baremos.

No somos menos los abogados andaluces del Turno de Oficio y también vamos a exigir que se nos pague a mes vencido como en Barcelona o Madrid.

Y en cuestión de política migratoria, ¿qué tiene que decir el Colegio?

Málaga es un Colegio que también es pionero en la forma de atender a las personas migrantes.

El Consejo de Europa y el Defensor del Pueblo nos han mencionado y nos han distinguido por la forma en que estamos tratando esta materia.

Málaga tiene un turno especial de pateras y estamos coordinados con Salvamento Marítimo, Guardia Civil, Policía, Cruz Roja. Hemos conseguido que la asistencia a los migrantes sea individualizada, uno a uno. Ya no se hace por grupos.

Tenemos previsto hacer un Congreso de expertos del Mediterráneo donde considerar cuál debe ser la política en materia de inmigración de la administración local, autonómica, general y europea. Y que los expertos elaboren propuestas porque esta situación ha venido para quedarse

Se cuentan por muchos miles las personas que llegan y los medios para atenderlos no son suficientes. Las ciudades no están preparadas, los centros no reúnen las condiciones dignas, los medios humanos no llegan… No se puede seguir parcheando y es necesario definir una política.

La Abogacía malagueña va a liderar esta propuesta con este Congreso de expertos.

¿Cree necesaria una Ley de Defensa?

Sin duda. Llevamos mucho tiempo peleando porque haya una Ley Orgánica del Derecho de Defensa en la que se reconozca el derecho de los ciudadanos a su defensa ejercida por la Abogacía que juega un papel fundamental en el Estado de Derecho.

Vemos como cada día se nos maltrata y se nos ningunea en muchos órganos judiciales. No quiero generalizar pero es frecuente. Los jueces se olvidan en muchas ocasiones de lo que representa la Abogacía para el Estado de Derecho.

El decano del Colegio de Málaga demanda una Ley de Derecho de Defensa.

¿Qué opina el Colegio de Málaga sobre las escuchas en el ‘caso Villarmir’?

En el momento en que se quiebra el secreto profesional, el secreto de las comunicaciones entre el abogado y el cliente, quiebra el derecho de defensa y se pone en peligro el Estado de Derecho.

Si una persona no puede confiar en que está manteniendo una conversación privada con su abogado, la defensa no va a ser una defensa real, ni mucho menos.

Que haya jueces que a estas alturas del partido sigan obviando estos extremos me parece gravísimo.

Si en el Colegio de Málaga hubiera un colegiado en estas circunstancias, el compañero tendría amparo y se emprenderían acciones legales contra el juez que vulnerase el secreto de la comunicación entre ese abogado y su cliente.

Ustedes defendieron públicamente al magistrado Llarena. ¿Echó de menos la voz del Consejo General de la Abogacía Española?

El Consejo General de la Abogacía Española (CGAE) se tenía que haber pronunciado pero no lo echo de menos. Como decano, he hecho lo que considero que mi Colegio tenía que hacer.

Consideramos una intromisión absoluta y totalmente escandalosa de los tribunales de otros país en los nuestros. Los tribunales de Bélgica no tienen ninguna legitimidad ni legitimación para cuestionar la independencia y libertad de los jueces españoles.

Entendimos -Melilla y nosotros- que había que apoyar la independencia del Poder Judicial. Ojalá lo hubieran hecho los otros 82 Colegios o el CGAE pero si no lo hacen, nosotros entendemos que cuando hay un ataque a la Constitución, la Abogacía no puede estar callada.

En su compromiso con la Constitución, ¿qué opina sobre la actitud separatista de algunos abogados catalanes en puestos institucionales?

Veo absolutamente incoherente que se ocupen puestos institucionales de responsabilidad en la Abogacía española cuando están apoyando el proceso independentista.

No termino de ver esta incoherencia y se que estas declaraciones me van a generar críticas pero no se puede ser independentista y ocupar una responsabilidad en la abogacía institucional española.

En una Junta paritaria como la de Málaga, ¿qué opina su decano de que, por ley, las empresas vayan a tener el 50% de mujeres en cargos de responsabilidad?

No se si tiene que haber un 50% de hombres y un 50% de mujeres. Lo que sí tiene que haber es una serie de medidas que lleven a la igualdad.

Cuando se habla de cupos y cuotas, pueden ser una barbaridad si no se entienden bien, pero si no los establecemos como obligatorios difícilmente la mujer va a llegar a ocupar puestos de responsabilidad igual que el hombre.

Establecer cupos de manera provisional y transitoria es conveniente porque ayuda a la incorporación de la mujer en altos cargos. Una vez que se haya superado la discriminación se podrían eliminar estos cupos.

Ahora bien, esto tiene que ir acompañado por una apuesta clara por la conciliación. Mientras no se invierta en estas políticas va a ser muy difícil que se llegue a la igualdad real y efectiva.

Me parece tremendo que una abogada, por ejemplo, no pueda conciliar y que no se le suspenda un señalamiento por tener que estar en reposo en un embarazo a término. Cuando a una juez se le pone malo un hijo, se suspende el juicio y no pasa nada. O, en otros casos, recibes una providencia de suspensión del juicio porque la juez está en un curso y tampoco pasa nada.

Pero sí debe haber igualdad de armas. Estamos cansados de la ‘ley del embudo’.

Desde el Colegio, haremos públicos estos casos ante los medios de comunicación con nombres y apellidos.