Las abogadas Mónica Montero e Irene Briones serán las responsables de hacer más accesible y conocida entre sus compañeros madrileños esta rama del Derecho que, en su opinión, “carece de signo confesional y forma parte del patrimonio histórico de la cultura y la doctrina legal occidentales”.
Y es que el Colegio de Abogados de Madrid (ICAM) acaba de incorporar esta nueva Sección, la 41 según las materias multidisciplinares a las que la corporación tiene dedicada una sección específica.
Nace con el propósito de “ofrecer un punto de encuentro y de intercambio de conocimientos, permitiendo al abogado de hoy acercarse a esta disciplina con las herramientas adecuadas, así como la creación de vínculos con las instituciones eclesiásticas”, señalan.
Durante su presentación oficial, Montero se refirió a que el Derecho Canónico es “una rama poco conocida para el público en general, pero también para muchos abogados”.
En ese sentido, Briones reclamó la necesidad de una formación de calidad sobre la disciplina, apuntando que “en ningún caso implica adoctrinar”. También destacó “la importancia del Derecho Eclesiástico en la investigación, promoción y protección de la libertad religiosa”.
Tras el acto de presentación, la nueva Sección se estrenó con una jornada dedicada a “la actualidad y trascendencia del Derecho Canónico en el mundo jurídico”, con las intervenciones de Carlos M. Morán de Bustos, auditor decano del Tribunal de la Rota de la Nunciatura Apostólica en España, y Lourdes Ruano Espina, presidenta de la Asociación Española de Canonistas.
Ambos ponentes reivindicaron la relevancia del Derecho Canónico, destacando cómo ha nutrido a lo largo de los siglos los distintos ordenamientos jurídicos de nuestro entorno actual y cómo sigue vigente en materia matrimonial.
Por eso, para Ruano, “es necesario que el abogado adquiera unos conocimientos básicos sobre la disciplina”. También explicó la última reforma operada en el procedimiento de nulidad matrimonial a instancias del Papa Francisco, en el año 2015, y que vino a dotarlo de “mayor agilidad, accesibilidad y eficacia”.
Morán, por su parte, analizó cómo “la incorporación de la búsqueda de la verdad como principio inspirador del proceso es probablemente una de las mayores aportaciones de la Iglesia a la ciencia jurídica”.



