La CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) acaba de publicar un estudio sobre el impacto en la competencia de las nuevas tecnologías en el sector de la tecnología financiera o Fintech (vocablo compuesto de la unión de financial y technology, en inglés).
El Fintech son las nuevas aplicaciones, procesos, productos o modelos de negocios en la industria de los servicios financieros, compuestos de uno o más servicios financieros complementarios y puestos a disposición del público vía Internet.
La CNMC analiza este fenómeno, desde el punto de la vista de la competencia y de la regulación económica eficiente, en defensa de los consumidores.
Y concluye que dicha innovación tecnológica y la aparición de nuevos operadores, servicios y modelos de negocio propiciadas por el fenómeno Fintech exigen nuevos enfoques regulatorios.
A este respecto, entre las recomendaciones que hace en el citado estudio sobre el sector la CNMC, cree necesario la existencia de un entorno legal acotado para realizar pruebas empresariales en el sector de la tecnología financiera -«Sandbox» (saco de arena) en la jerga del sector-, como reclaman las empresas Fintech.
En España actualmente hay 400 compañías Fintech que están generando más de 5.000 empleos y, se espera, que con la implantación próxima del «Sandbox» se puedas crear 4.500 empleos más a corto plazo.
Desde el sector se pide que haya un espacio único que se dote de los recursos adecuados para que funcione, el citado «Sandbox» y, de esta forma, ser el primer espacio de desarrollo y supervisión de la innovación en el sector de Europa continental.
En el aire todavía hay muchas variables como el papel que tendrán los bancos, la tecnología que se impondrá y cuál será el papel del consumidor en todo esto.
También se comenta que la regulación del sector financiero tiene una incidencia muy destacada sobre la estabilidad y la eficiencia de las economías y, en definitiva, sobre el bienestar de los ciudadanos, lo que hace esencial asegurar que la regulación sea la mejor posible.
Necesidad de un nuevo enfoque regulatorio
El fenómeno Fintech, definido como la aplicación disruptiva de las nuevas tecnologías al sistema financiero, interesa igualmente a las autoridades de regulación y competencia, pues afecta a las dos cuestiones anteriores.
Por una parte, esta práctica tiene un impacto en las condiciones de competencia del sector financiero y por ende de toda la economía. Por otra parte, el ecosistema Fintech puede corregir eventualmente ciertos fallos de mercado, obligando a reconsiderar los motivos y las formas de la intervención pública.
El estudio analiza, desde la perspectiva de la autoridad de competencia, oportunidades y desafíos del fenómeno Fintech.
En concreto, el estudio aborda las problemáticas específicas en una serie de aplicaciones del sector financiero, como son: Los sistemas y servicios de pago; las tecnologías de registro distribuido, como el blockchain. También se habla del asesoramiento y gestión de activos: La financiación participativa (crowdfunding); y la tendencia llamada Insurtech o la aplicación del Fintech al sector asegurador.
Desde la propia CNMC se señala que la tecnología Fintech supone una disrupción en el sector financiero tradicional gracias a la utilización más eficiente de la información, elemento clave de toda actividad financiera en contextos de incertidumbre y asimetrías informativas.
Ello puede dar lugar a nuevos modelos de negocio y tiene un enorme potencial para fomentar la competencia en el sector financiero, lo cual puede beneficiar enormemente a ciudadanos y empresas. Pero, al mismo tiempo, las innovaciones de Fintech no están exentas de riesgos.
La tecnología Fintech puede generar nuevos modelos de negocio
Por todo ello, para permitir que se materialicen los beneficios de Fintech y se minimicen sus posibles riesgos y lograr que Fintech conduzca a un mayor bienestar para los ciudadanos, es preciso asegurar que la regulación es adecuada.
La aplicación de las tecnologías de información y comunicación (TIC) al sector financiero no es nueva, pero la digitalización se ha acelerado en las últimas dos décadas, de tal forma que varias autoridades monetarias y financieras nacionales actualmente están revisando sus marcos regulatorios para acomodar los nuevos tipos de negocios y actividades que derivan de la misma.
Además, desde la perspectiva de la competencia, en los últimos años este proceso ha sido llevado a cabo en parte por nuevos participantes que, por primera vez en décadas, han disputado el mercado a las instituciones financieras tradicionales. Actualmente, Fintech, en un sentido amplio, se refiere al uso de las TIC para brindar servicios financieros (Nicoletti, 2017).
El éxito del fenómeno Fintech consiste claramente en la mejor o más eficiente satisfacción de necesidades financieras.
No obstante, pueden encontrarse una serie de factores desencadenantes del fenómeno Fintech ampliamente citados y que a su vez permiten caracterizarlo, como las recientes innovaciones tecnológicas en ciertas áreas de las TIC, el desarrollo de la economía colaborativa y los servicios bajo demanda e incluso la desconfianza surgida de la pasada crisis financiera mundial.
Asimismo, la mayor regulación del sector financiero, en parte como respuesta a la crisis financiera mundial, puede haber estimulado la innovación disruptiva con la entrada de nuevos agentes que disputan los mercados a las instituciones establecidas.
Desde el propio regulador de la competencia se establecen varias recomendaciones a fin de aprovechar el valor añadido que ofrece esta tecnología aplicada al sector financiero.
Un fenómeno disruptivo que está aterrizando en nuestro país y que en jurisdicciones como Inglaterra, Alemania o Singapur ya tiene un peso específico importante
La primera de ellas tiene que ver con que la regulación debe evitar frenar las innovaciones Fintech, a no ser que existan motivos de necesidad y proporcionalidad.
Por otro lado se pide que debe reevaluarse la necesidad y proporcionalidad de los distintos requisitos regulatorios de entrada y ejercicio a las actividades financieras, bajo de la idea de que Fintech puede corregir o mitigar fallos de mercado.
La tercera recomendación subraya que dicha regulación debe enfocarse a actividades -no entidades- y evitar en lo posible reservas de actividad. El ecosistema Fintech debe contar con el máximo margen de actuación posible para poder aprovechar eficiencias. Los fallos de mercado están generalmente ligados a una actividad determinada y no a una forma de organización de la misma.
Otro punto que la CNMC destaca es que la mencionada regulación debe aprovechar las nuevas tecnologías para el cumplimiento normativo (Regtech), para reducir las cargas que implica la actividad de regulación y supervisión.
El propio regulador español sigue la tendencia de los operadores de FinTech y recomienda que se adopte un banco de pruebas regulatorio (sandbox), para que los modelos más innovadores puedan desarrollarse y se puede valorar cuál es su impacto en el mercado, en lugar de adoptar de antemano y de manera definitiva una respuesta regulatoria restrictiva.
Por último, la CNMC destaca que sería conveniente apostar por iniciativas de Open-banking & insurance para asegurar la aplicación de principios de neutralidad tecnológica y no discriminación donde el acceso a ciertos factores pueda efectuarse en términos razonables.