PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Abracen y digan a sus seres queridos que los quieren

Diego Miranda, Pedro Martín Molina y Miguel Ángel Davara. Amapola.
|

Ayer fue un día triste, de los que duelen. Un hombre al que adoraba sin más, se me fue. Su nombre Miguel Ángel Davara, ya Carlos Berbell les ha contado como era.

No habían pasado ni 24 horas de mi regreso de Bogotá (viajo a menudo a Colombia) y tras el viaje, y descansar unas horas el también Doctor en Derecho Pedro Martin Molina me daba la horrible noticia que a su vez me tocaba a mi trasmitir a Carlos, a Francisco Martínez y a otros hombres que son un ejemplo a imitar todos ellos hoy amigos y que conocí por Miguel Ángel.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

En mi último viaje a Colombia tuve la suerte de asistir a una misa castrense en la ESMIC Escuela Militar de Cadetes General José María Cordova, el motivo de la misa el aniversario de una 40ª Promoción de Subtenientes.

Fue una misa preciosa, hermosa en la que el padre nos recordaba y ponía énfasis en decir la importancia de decir a nuestros seres queridos lo importante que son para nosotros. En decirles “te quiero”

Un servidor que viene de una formación clásica, militar y que ha vivido las “cosas que ha vivido” esta práctica de decir a las personas que quiere esto precisamente que nos decía el sacerdote es algo que procuro llevar a cabo, y puedo decir sin complejo alguno que a uno de los hombres que más quería era al Doctor Davara, a Doc.

PUBLICIDAD

Él lo sabía.

Hace ya unos años nos conocimos estudiando Sinergología, éramos compañeros de clase y desde el primer momento amigos. Doc vino a mi vida para quedarse, para mejorarla y para hacerme un mejor hombre algo que consiguió siendo para mi alguien al que imitar.

PUBLICIDAD

Hizo suyos mis sueños, metas y objetivos, me ayudo a alcanzarlos, me guió, aconsejo, dio cariño, respaldo, soporte y no solo eso, a todos esos sueños y metas les dio una dimensión que nunca soñé ni imagine, los hizo más grandes de lo que aspiraba y con ellos hizo grande, fuerte y un referente al Grupo GEES Spain, organización en la que deja muchos amigos.

PUBLICIDAD

Doc era un tipazo, así lo definía, un tipo culto, inteligente, sagaz, con extraordinario sentido del humor, una risa contagiosa y la característica de ser un hombre que siempre estaba en segundo plano, humilde, sencillo y discreto.

Raro era el día en el que no hablaba con el por teléfono, “wasapeábamos” o si me encontraba en Madrid hacia que la agenda me permitiese verle un rato, almorzar o tomar un café daba lo mismo, era un hombre al que tanto al verle como al despedirme no podía hacerlo de otra forma que con un fuerte abrazo y un beso que yo siempre le daba.

“A él le parecía una mariconada” pero sé que le gustaba.  Siempre lo he piropeado en privado y en público por la sencilla razón que le admiraba, y tras su cruel e inesperada muerte dentro de la inmensa tristeza que esto me supone tengo el sentimiento de alegría de que se ha ido sabiendo lo que le quería, respetaba y admiraba.

Por eso les escribo estas palabras con permiso de Carlos Berbell para recordarles dos cosas, una que de aquí todos nos vamos a ir tarde o temprano y dos, que es importante ante esto decir a personas que queremos lo importante que son para nosotros, lo que suponen en nuestra vida y agradecerles como nos completan o incluso hacen mejores.

Doc Davara fue uno de estos hombres para mí.

PUBLICIDAD

Él lo sabía y por este motivo dentro de tanta tristeza que siento tengo una especia de sentimiento de alegría que voy a guardar siempre en mi mente y corazón hasta que pueda volver a darle otro beso.

Espero que sea dentro de mucho tiempo aunque inevitablemente ese momento llegue algún día.

Descansa en paz Doc.