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El presidente del Constitucional, Juan José González Rivas, recibió el premio Gumersindo de Azcárate 2019

Belén Merino, decana del Colegio de Registradores de Madrid, Dolores Delgado, ministra de Justicia, Juan José González Rivas, con el premio Gumersindo de Azcárate 2019, y María Emilia Adán, decana del Colegio de Registradores. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.
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Juan José González Rivas, el presidente del Tribunal Constitucional, es, además, de un gran jurista, una persona cercana. Muy cercana. Nada estirado ni pagado de sí mismo. Además, sabe como hacer piña entre los suyos. Cuando se termine su mandato, este año, sin duda se le va a echar de menos. Mucho.

Precisamente, por eso, por su persona, ayer el Colegio de Registradores logró convocar al todo Madrid jurídico en el acto de entrega de la IX edición del premio Gumersindo de Azcárate, en un acto que se celebró en el Hotel Villamagna.

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Sólo faltó la fiscal general del Estado, María José Segarra, hay que decirlo.

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Por el Ministerio de Justicia, la titular, Dolores Delgado, el secretario de Estado, Manuel Jesús Dolz, la directora general de la Administración de Justicia, Esmeralda Rasillo, el secretario general, Antonio Viejo, la consejera de Justicia de la Comunidad de Madrid, Yolanda Ibarrola, el presidente en funciones del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, el vicepresidente del Supremo, Ángel Juanes, magistrados del Constitucional, del Supremo, vocales del órgano de gobierno de los jueces, abogados, procuradores, registradores…

Y Soraya Sáenz de Santamaría, la exvicepresidenta del Gobierno y abogada del Estado en excedencia, el nuevo fichaje de Cuatrecasas.

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Compartió mesa con la magistrada del Tribunal Europeo de Derechos Humanos por España, María Elósegui Ichaso, que fue sentada junto al expresidente del Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos, al que precisamente le arrebató el cargo.

A González Rivas le entregó el premio la ministra Delgado, quien, en su discurso sorprendió a los presentes al utilizar dos veces una palabra no muy utilizada por la izquierda española: patria.

«Al final el Tribunal Constitucional ha hecho patria basándose en los principios constitucionales», afirmó Delgado, quien mostró su gratitud a González Rivas y al máximo tribunal de garantías «por haber hecho de España una democracia consolidada». 

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La ministra de Justicia, Dolores Delgado, que pronunció dos veces la palabra «patria» en su discurso. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.

En la misma línea se expresó María Emilia Adán, decana del Colegio de Registradores.

«En la pasada edición el premio se concedió a las Cortes Generales por el 40 Aniversario de nuestra Constitución y en esta la IX edición, los Registradores rendimos tributo al Tribunal Constitucional, entre otras muchas razones porque ‘a través de su jurisprudencia, como intérprete supremo de la Constitución, asegura la relevancia y legitimidad de ésta, y con ello la libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo político en España», dijo Adán.

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María Emilia Adán, decana del Colegio de Registradores, durante su intervención. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.

CONCORDIA

González Rivas, en su turno de agradecimientos, recordó que el «Tribunal Constitucional es un órgano que aspira a la integración y por ello está llamado a actualizar, sentencia tras sentencia, el significado de nuestra norma básica, interpretando y aplicando las orientaciones marcadas por el poder constituyente». 

El presidente del Constitucional rememoró las palabras del Rey Felipe VI, pronunciada el 6 de diciembre pasado en el Congreso de los Diputados.

«Nos recordó que bajo la vigencia de nuestra Constitución, España ha vivido, sin duda, el cambio político, territorial, internacional, económico y social más profundo y radical de su historia», dijo.

Juan José González Rivas agradeciendo el premio. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.

«Haciendo mías sus palabras, aprovecho esta ocasión para manifestarles que ‘tenemos el deber de pensar en el futuro; de seguir construyendo, desde nuestras respectivas responsabilidades, una España en vanguardia, moderna y renovada; una España abierta a los cambios que nuestra sociedad merece».

Para terminar, González Rivas recordó la palabra concordia, una palabra que ha repetido en sus últimos discursos, como si fuera un talismán: «La concordia garantiza la unidad del imperio de la ley democrática, de los derechos y libertades de los ciudadanos y del propio principio democrático, desde el respeto y la lealtad institucional y constitucional».

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Un concepto que, hoy por hoy, no dispone de pista de despegue.