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Miguel Durán hace examen de conciencia en su libro «Lo que hay que ver»

SUBTITULADO MEMORIAS DE UN CIEGO QUE SE IMPUSO A TODAS LAS ADVERSIDADES Pedro Ruiz, Miguel Durán y Esther Jaén durante la presentación del libro, que tuvo lugar en la Fundación ONCE. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.
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Hay un viejo dicho que dice que «Más vale caer en gracia que ser gracioso». Miguel Durán Campos, socio director de Durán & Durán Abogados –un pujante despacho con fuertes raíces en Madrid y Barcelona– no tiene ese problema. Porque vive en estado de gracia permanente. Y, además, es gracioso.

Muy gracioso. Es muy difícil no reírte con él porque le saca punta a las cosas desde los puntos de vista más inesperados.

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Durán, además, es un depurado maestro en el uso y ejercicio del español, y en especial de la ironía y de la sorna.

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Prueba de ello es el título de su libro «Lo que hay que ver. Memorias de un ciego que se impuso a todas las adversidades», que fue presentado ayer por la tarde en la sede de la Fundación ONCE, en Madrid.

«Los ciegos no podemos ver pero las voces son un fiel reflejo de otras características», dijo Durán.

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Un acto que fue una delicia. 

No puede existir otra descripción mejor.  

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Durán, Jaén y Ruiz, tras acabar la presentación del libro. Foto: Carlos Berbell/Confilegal. Un libro que ha escrito al alimón con la periodista Esther Jaén –su «negra zumbona», bromeó Durán, para conferirle después en tono de seriedad el estatus de coautora–.

El acto fue conducido, a modo de conversación entre amigos, por Pedro Ruiz en un auditorio que estaba lleno a reventar, con familia, amigos, como José Luis Corcuera, José María García, Santiago Milans del Bosch, Julio Ariza, José Luis Abellán o Juanjo Aizcorbe, entre otros.

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Y muchos admiradores. Porque este hombre tiene mucho arrastre.

«Este libro son tres historias en una», explicó Esther Jaén. «Primero, una historia de superación humana. Un niño que procede de un entorno que está por debajo del umbral de la pobreza y que llega a lo más algo. Fue presidente de la Organización Nacional de Ciegos de España, de Telecinco y de Onda Cero. Segundo, el libro hace un retrato costumbrista de los años 50 y 60, que es muy interesante. Y tercero, porque cuenta la historia del pelotazo de los años 90 de una manera real y sincera».

El salón de actos de la Fundación ONCE no cabía un alfiler. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.

¿CUÁL FUE SU MAYOR ERROR?

Pedro Ruiz desafió, después, a Miguel Durán a que descubriera el mayor error que había cometido en la vida.

Y Durán, en vez de uno, puso sobre la mesa cuatro.

A modo de examen de conciencia franco y claro.

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Sin tapujos.

Con dos…, como se suele decir, prueba de que hace tiempo que la madurez se ha convertido en su estado vital.

«Pues haber tenido complejos en la adolescencia por ser ciego, uno. Haberme emborrachado de pasión mediática y no haber meditado al compara de una televisión, dos. Y haber apoyado lo del periódico El Independiente. Fue un regalo envenenado», confesó.

Y añadió: «Pero sobre todo, me arrepiento de la guerra fratricida que, dentro de la ONCE, tuvo lugar de 2003 a 2007. Si pudiera dar marcha atrás en el tiempo, lo enfocaría de una forma completamente distinta».

Luego, a lo largo de la conversación, porque eso es lo que fue la presentación, Durán deleito con esa ironía tan suya con frases como, «Mira, aquí los palos de ciego los dan los videntes de una forma escandalosa», «Fingiéndome imbécil a veces he tenido mucho éxito», o «Los de la Gürtel son gente a los que los maestros cogieron copiando en clase para tapar a los grandes copiadores».

Esta última frase, lógica. Es el abogado de Pablo Crespo Saborit. Pero lo cree a pies juntitas.

«¿Y quién puede temer este libro?», repreguntó Pedro Ruiz.

Contestó Esther Jaén: «Todos aquellos que hicieron operaciones financieras en los años 90. Y Baltasar Garzón. No va a estar nada contento cuando lo lea».

Pedro Ruiz, como en sus viejos tiempos de periodista, realizó un trabajo impecable con Miguel Durán y Esther Jaén. Foto: Carlos Berbell/Confielgal.

TAMBIÉN VILLAREJO

Como no podía faltar en la conversación, también emergió el comisario Villarejo.

Durán afirmó que no tiene miedo a aparecer en alguna de sus grabaciones.

«Si yo no estoy grabado por Villarejo no es porque no comprase números» reveló. «En 2014-2015 quise hablar con él. Porque el sabía cómo había sido el nacimiento de la Gürtel. No lo logré. Estoy seguro de que si lo hubiera conseguido seguro que me hubiera grabado [se ríe abiertamente]. Sus grabaciones todavía van a dar mucho, mucho  juego».

LA JUSTICIA, PRESENTE

Durante la presentación, Miguel Durán no olvidó a la justicia, muy presente siempre en su mente.

«La inmensa mayoría de los jueces se dejan la vida haciendo su trabajo. Son muchos menos de los necesarios. Yo creo, sinceramente, que la Administración de Justicia necesita una reconstrucción fuerte», aseguró.