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Los bufetes, obligados a seguir a sus clientes en su expansión internacional

La abogacía de los negocios es cada vez más competitiva "en cada jurisdicción a la que acudes ya te encuentras con otros despachos que son competencia”, según los dos ponentes.
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Salir al exterior está al alcance de cualquier despacho. Ya no es tan complejo como antaño. En un mundo global donde el auge de Internet permite comunicaciones instantáneas con cualquier país del mundo, la apuesta es evidente.

«En algunas ocasiones la oportunidad llega porque un gran cliente nuestro va a salir hacia determinadas jurisdicciones. Puede ser el momento de acompañarle y darle ese servicio jurídico. Si no se lo damos nosotros dejamos abierta una puerta a la competencia para que pueda asesorarle”, reveló Eduardo Rodríguez-Rovira, socio responsable del área de internacionalización en América Latina de Uría Menéndez, durante su intervención en el XII Congreso Nacional de la Abogacía 2019, celebrado entre el 9 y el 11 de mayo en Valladolid, en el panel «Estrategias de Internacionalización».

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“Lo más importante es cuando la firma plantea esta iniciativa es reducir los riesgos que ello conlleva”, explicó Ángel Calleja, hasta hace un año en Garrigues al frente de esta práctica, como socio, quien compartió panel con Rodríguez-Rovira.

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“Esta práctica se ha democratizado y ya no es cuestión de grandes firmas sino que cualquier despacho, definida su estrategia, puede hacerlo”, apunta Calleja, ahora con despacho propio.

«Hoy por hoy, el concepto de firma ibérica, que trabaja en España y Portugal”, suele ser en muchas situaciones el primer paso para internacionalizarse y no es excesivamente costoso, añadió Rodríguez Rovira.

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Para Ángel Calleja, las ventajas de la internacionalización para cualquier despacho son evidentes y hay que tenerlas en cuenta: “Ayuda a diversificar riesgos, al abrir el bufete a otros mercados, lo que hace que nuestra facturación tenga otra fuente de ingresos, complementaria a la tradicional. En esta situación tendremos que buscar más talento que nos ayude a dar este servicio fuera de nuestra área de influencia. Al final se trata de buscar un equilibrio entre tu práctica habitual y este esfuerzo de internacionalización”.

CUATRO MODELOS PARA INTERNACIONALIZARSE 

A juicio de este jurista “hay cuatro modelos para internacionalizarse. Son modelos flexibles que en función del país al que se va a desembarcar se pueden combinar».

«Las opciones van desde la búsqueda de socio, o ‘best friend’, en un país concreto. No hay exclusividad ni muchas obligaciones. De ahí se pasa a la alianza con ese otro bufete, la fusión y creación de un despacho integrado. Por último, podemos constituir oficina propia, donde desplazamos abogados nuestros para poder dar ese servicio”, reveló.

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Ambos expertos coincidieron en señalar, en sus intervenciones, sobre todo cuando uno se implanta en un país que no conoce o tiene pocas referencia «lo mejor es contar con un socio de referencia en aquel país”.

Para Rodríguez-Rovira, “que tengamos un despacho con un nivel de calidad como el nuestro en dicha jurisdicción es muy útil y nos puede ayudar a definir lo que haremos en ese país”.

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Sobre la elección de cada socio, reconocieron que cada despacho tiene sus criterios, aunque se busca solvencia técnica y que tengan un posicionamiento en dicho país.

INTERNACIONALIZARSE ESTÁ AL ALCANCE DE CUALQUIERA

Otro de los efectos de la internacionalización de las firmas es que los ingresos procedentes de otras jurisdicciones se incrementan.

En el caso de Uría Menéndez, Rodríguez-Rovira cree que esta facturación podría estar en el 25% del total.

“En los últimos veinte años la expansión internacional del despacho se ha definido y concretado en la apertura de oficinas en todo el mundo, al seguir a nuestros clientes a diferentes jurisdicciones”, indicó.

Sobre Latinoamérica, lugar de preferencia de las empresas españolas y, por ende, de sus despachos de abogados, ambos expertos dejaron claro que cada país tiene una forma de actuación que se debe conocer.

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No podemos hablar del mercado latinoamericano en general, porque cada uno de sus integrantes tiene particularidades concretas”, apuntó Calleja.

Y eso sucede en países como Perú, Colombia y Chile, donde los abogados españoles deben conocer bien qué les espera.

“En este tipo de situaciones, contar con el apoyo de un despacho de referencia local es un primer paso muy a tener en cuenta”, aclaró Rodríguez Rovira.

Respecto a los riesgos que conlleva la internacionalización de un despacho de abogados, Calleja se sinceró y destacó que “trabajar en el exterior supone que te vas a equivocar con frecuencia. Lo más importante es que cuando te equivoques no cometas ningún error irreversible que pueda poner en peligro dicha estrategia de salida al exterior”.

En opinión de este abogado, “estamos hablando de procesos progresivos que se deben hacer con tiempo suficiente, sin agobios ni prisas. En este tipo de iniciativas hay que estar pendiente de la rentabilidad de la firma; revisando bien los costes fijos y variables, saber acertar con los abogados que nos traemos al país de destino. Se dio circunstancias que abogados muy buenos a nivel nacional, luego no se adaptaban al nuevo entorno con rapidez. Y por último corremos el riesgo de perder clientes”.

Tanto Calleja como Rodríguez Rovira destacaron que es importante tomar la decisión de forma consensuada entre los socios “ y elegir bien el momento en el que vamos a desembarcar en otro país”, señaló el socio de Uría Menéndez. Quien añadió que “los riesgos se incrementan si decides poner en marcha una oficina propia en dicho país. Por eso es importante conocer el país, sus negocios  y saber elegir a los abogados que te acompañarán en dicha aventura”.