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¿Quien era Eglantyne Jebb, la fundadora de Save the Children y pionera de la defensa de los derechos de los niños?

La escritora Claire Mulley acaba de publicar el libro "La mujer que salvaba a los niños" y lo cuenta a Confilegal Eglantyne Jebb fue una mujer aguerrida y valiente, adelantada a su tiempo e inspirada por una misión fundamental: salvar a los niños del hambre y los desastres de las contiendas bélicas. En el libro "La mujer que salvaba a los niños", la autora, Claire Mulley, cuenta quien era esta mujer, que marcó un antes y un después en la protección de los derechos de los niños. Foto: Save the Children.
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Soltera, de buena familia, poco convencional y con poco o ningún interés por los niños, Eglantyne Jebb acabaría salvando la vida de millones de pequeños no solo en su acción inicial para rescatarles del hambre en los albores del siglo en la Europa de las grandes guerras, sino además a través de una iniciativa que hoy continúa a través de la Asociación que fundó, Save the Children.

Consiguió ser nombrada asesora en una recién creada Liga de Naciones y su Declaración de Ginebra de apenas cinco puntos daría pie a la convención de las Naciones Unidas sobre los derechos del Niño.

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Claire Mulley ha escrito una apasionada biografía de Eglantyne Jebb, una mujer aguerrida y valiente, adelantada a su tiempo e inspirada por una misión fundamental: salvar a los niños del hambre y los desastres de las contiendas bélicas.

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Mientras trabajaba como captadora de fondos para Save the Children, Clare Mulley se encontró una nota escrita ochenta años atrás por Eglantyne Jebb, la fundadora de la organización.

En ella decía: «No es que el mundo sea egoísta, es que le falta imaginación, y está muy ocupado».

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Desde entonces, se sintió fascinada por su figura y su historia: la de una mujer poco convencional a la que no le gustaban los niños pero que dedicó su vida a construir Save the Children y a promover su concepto revolucionario de los derechos humanos.

En esta entrevista con Confilegal,  la autora habla sobre una mujer “que se atrevió a imaginar lo imposible y convertirlo en realidad. Su ejemplo se presenta como un reto para todos».

Los beneficios del libro «La mujer que salvaba a los niños», recién editado ahora en España por Planeta en conmemoración del centenario de Save the Children, irán destinados a la organización. 

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Clare Mulley, la autora del libro «La mujer salvaba a los niños». Foto: John Kerrison.

¿Cómo define a Eglantyne? ¿Era una excéntrica, una mujer adelantada a su tiempo o una activista? ¿O tal vez todo al mismo tiempo?

Nació en una próspera familia británica en 1877. De ella se esperaba que se casara y tuviera hijos, pero era una mujer muy adelantada a su tiempo que prefirió desafiar las expectativas sociales antes que cumplirlas.

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Fue una de las primeras estudiantes universitarias de la época y cuando recibió una copia del pesado libro de reglas de la universidad, se preguntó si debía irse de inmediato, o bien dedicarse a romper todas las normas y después ser expulsada.

Más tarde desafiaría los convencionalismos en repetidas ocasiones, viajando para trabajar en una zona de guerra europea, enamorándose de una mujer, retando a la ley británica e incluso asumiendo su propia defensa ante el tribunal.

Pionera en muchos sentidos, su vida estuvo guiada por su profundo sentido de la humanidad y la responsabilidad moral y por su determinación de actuar en nombre de los demás para ayudar a crear un mundo más justo y pacífico.

UN PROFUNDO HUMANITARISMO

¿Cómo analiza que una mujer a la que no le gustaban los niños dedicara su vida a ellos salvando a cientos de miles de menores europeos y rusos?

Eglantyne una vez afirmó que no le gustaban los niños, bromeando les llamaba ‘los pequeños miserables’.

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Su experiencia de un  año trabajando en una escuela dotada con escasos fondos, le había demostrado que no estaba preparada para la enseñanza y el tiempo que pasó entre sus alumnos le resultó ruidoso y agotador.

Sin embargo, no es necesario ser abiertamente maternal o sentimental para evitar que los niños mueran de hambre. A Eglantyne la impulsaba un profundo humanitarismo.

Después del armisticio, al final de la Primera Guerra Mundial, 800 niños morían cada semana sólo en Alemania, principalmente por inanición, mientras Gran Bretaña continuaba con su bloqueo económico como una forma de superar las duras condiciones de paz.

Afirmando que ella no tenía enemigos menores de siete años, Eglantyne dirigió sus esfuerzos a poner fin al bloqueo, combatir la hambruna brindando asistencia a los niños que sufrían en Europa para  más tarde ayudar a los niños y jóvenes de todo el mundo.

¿Podría haber estado interesada en otra causa?

Tenía mucho interés en la justicia social y en el bienestar de los miembros más pobres de la sociedad. Había escrito novelas sociales (más bien románticas) diseñadas para exponer a sus lectores los males de la sociedad eduardiana, pero también produjo el primer informe social sobre varias ciudades británicas y ayudó a establecer bolsas de empleo.

Algunos de sus familiares y amigos se involucraron en la campaña del sufragio para el voto femenino y Eglantyne usó tácticas de sufragista en su propia campaña por el bienestar de los niños.

Sin embargo, una vez identificó su causa, el bienestar y los derechos de todos los niños se convirtió en el foco indiscutible de su tiempo, su energía, su imaginación y su esfuerzo.

Eglantyne era un personaje complejo, una idealista pragmática que se rebeló contra las restricciones de clase y de género de su tiempo, y cuya creencia fundamental en la importancia de la ayuda humanitaria y el internacionalismo sigue siendo tan relevante hoy como siempre. Fue una defensora apasionada, dedicada e inspiradora de los niños y sus derechos.

EL LLANTO DE UN NIÑO, IDIOMA INTERNACIONAL

¿Tal vez fue su amistad con Charlotte Toynbee lo que llevó a una mujer de una familia acomodada a sumergirse en los terribles problemas de la infancia durante la Primera Guerra Mundial? ¿Qué significó este paso en su vida?

Charlotte Toynbee fue una de las diversas influencias importantes en la vida de Eglantyne, pero aunque ella siempre estaba ansiosa por aprender, era muy autodidacta.

Lo que realmente la inspiró fue su experiencia de establecer comedores para niños en los Balcanes devastados por la contienda, justo antes de la Primera Guerra Mundial.

Hasta entonces, Eglantyne solo había considerado las necesidades de Gran Bretaña.

Escribió en ese momento que «el único idioma internacional en el mundo es el llanto de un niño».

Eglantyne continuaría desarrollando una preocupación humana universal, el bienestar de la próxima generación, para ayudar a restaurar el  sentido de comunidad internacional y la responsabilidad humanitaria después de la catástrofe de la guerra.

EL FONDO SAVE THE CHILDREN

¿Cómo fue su paso al activismo? ¿Qué condiciones se dieron?

En 1919, Eglantyne se escandalizó por los informes sobre el sufrimiento de la posguerra en Alemania y Austria causado por la decisión del gobierno británico de mantener el bloqueo económico a Europa.

Tras presionar al gobierno en vano, Eglantyne se dirigió  a Trafalgar Square en Londres (un sitio tradicional para la protesta pública) y comenzó a repartir folletos con fotografías de niños austríacos hambrientos.

Fue arrestada de inmediato. Durante el juicio, Eglantyne insistió en asumir su propia defensa.

Sabiendo que técnicamente era culpable, ya que sus fotografías no habían sido autorizadas por los censores del gobierno, ella se centró en el aspecto moral, proporcionando a los reporteros de la corte mucho material para sus columnas.

La multa fue de tan sólo 5 libras esterlinas, la sentencia mínima. Después, el fiscal tomó un billete de 5 libras en su billetera y se ofreció pagar la suma de la multa de Eglantyne. Simbólicamente estaba dejando claro que ella había ganado moralmente el caso.

Eglantyne destinó el dinero a un nuevo fondo para ayudar a los niños de los antiguos enemigos de su país: ¡El Fondo Save the Children!

¿Qué supuso su arresto en la relación con su familia?

Su familia estaba muy unida y se había visto sumamente afectada por la muerte de su hermano menor  a causa de una neumonía cuando todavía estaba en la escuela.

Su padre murió poco después, pero Eglantyne, su tía, su madre y sus hermanas se sentían muy orgullosas las unas de las otras y de sus logros y se apoyaron mutuamente durante toda su vida.

Una de sus hermanas mayores se convirtió en una autora conocida y otra establecería en la Primera Guerra Mundial la organización precursora de la que luego sería el famoso «Women’s Land Army in Britain» (Ejército de la Tierra de Mujeres en Gran Bretaña), en la siguiente guerra mundial.

Su hermana menor, Dorothy, también fue muy activa políticamente y trabajó junto a ella cuando establecieron formalmente el Fondo Save the Children, un par de semanas después del caso judicial de Eglantyne.

Fundó la organización y se dedicó a ella. ¿Qué destaca de esta fase de su vida?

La vida de Eglantyne estuvo llena de ideas pioneras, pasión y drama, pero quizás valga la pena mencionar aquí el lanzamiento de Save the Children en el Royal Albert Hall.

La gran atención de la prensa nacional sobre el caso judicial de Eglantyne llevó a una muchedumbre de personas a asistir a esta reunión pública. Desafortunadamente, muchos llegaron con frutas y verduras podridas para arrojar a las «hermanas traidoras» que querían ayudar al «enemigo».

Cuando empezó a hablar a la multitud, Eglantyne comenzó a ponerse nerviosa, pero su voz se elevó con pasión, hasta que clamó: «¿Cómo podemos ver morir de hambre a los niños sin hacer un esfuerzo por salvarlos?» Las patatas podridas volvieron a las bolsas, mientras la gente buscaba en sus carteras.

La colecta espontánea sufragó el primer trabajo de la organización benéfica: un rebaño de vacas lecheras traídas de Suiza hasta las afueras de Viena para proporcionar una fuente sostenible de nutrientes a los niños de la ciudad.

Eglantyne ganó el apoyo para Save the Children de los trabajadores y de las mujeres de las fábricas, de la aristocracia británica y de la realeza de Europa, del Papa en el Vaticano… ¡e incluso del gobierno bolchevique!

Clare Mulley, en una presentación de su libro en Londres, relatando quien era Eglantyne Jebb.

DERECHOS HUMANOS TAMBIÉN PARA LOS NIÑOS

¿Qué significó Eglantyne Jebb para la historia de los derechos humanos en el mundo?

Eglantyne transformó rápidamente el Fondo Británico Save the Children en una organización internacional que brindaba programas de desarrollo sostenible y respondía con su ayuda a emergencias.

Pronto se coordinó en una federación de organizaciones nacionales con sede en Ginebra, en la neutral Suiza.

A Eglantyne siempre le había encantado el senderismo y un domingo soleado del verano de 1922, subió a la cima del Mont Saleve.

Acomodándose en el césped fresco de la cumbre, mientras la brisa le acariciaba el cabello, miró hacia la ciudad internacional y se le ocurrió la idea revolucionaria de que todos los niños en todas partes deberían ser partícipes de los mismos derechos.

Hasta entonces, solo se reconocían los derechos al cumplir los 18 años. Eglantyne bajó de la montaña y logró ser nombrada  una de las primeras asesoras de bienestar materno infantil de la entonces incipiente Liga de las Naciones.

Su «Declaración de Ginebra», que contempla cinco puntos sobre los derechos del niño, se ha convertido en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, aceptada por todos los países del mundo, excepto uno, Estados Unidos.

Usted descubrió la historia de Eglantyne Jebb mientras trabajaba para Save the Children y conoce bien la organización. ¿Es muy diferente la situación de los niños  en el mundo que ella denunció  a la que hoy vivimos? ¿Qué destacaría?

Dijo una vez que claramente no había “imposibilidad alguna inherente para salvar a los niños del mundo. Solo es imposible si así lo hacemos al negarnos a intentarlo. Me pareció tan inspirador que he donado todos los beneficios de mi biografía de Eglantyne a la organización benéfica.

Hoy probablemente se enojaría por la cantidad de sufrimiento que aún padecen los niños de todo el mundo, pero simplemente se arremangaría y se pondría a trabajar, apoyando la maravillosa organización que lanzó para salvar vidas y mejorar la existencia y las posibilidades de muchos millones más de pequeños.

Este fue el primer  libro, con el que ganó el premio Daily Mail Biographers’ Club. Le siguieron The Spy Who Loved (Macmillan, 2012), y The Women Who Flew for Hitler. The True Story of Hitler’s Valkyries (Macmillan, 2017), una doble biografía de dos mujeres extraordinarias de la Alemania nazi que acabaron en el lado opuesto de la historia Clare escribe y reseña además libros de no ficción para The Telegraph, Spectator y History Today.