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Lesayra, nuevo despacho fundado por 3 ex-CMS

El equipo de Lesayra. De pie, de izqd. a dcha., Rafael Sánchez, Javier Leyva e Inés Caruana; sentados, Abraham Nájera, Ana González del Valle, Concepción Padilla y Natalia Terol. Fotografía: Leticia Hueda
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“Sin mi equipo no valgo nada”. Puede parecer una frase hecha, pero la reflexión de Abraham Nájera encierra parte de la filosofía con la que nace Lesayra, el despacho que ha impulsado junto a otros dos socios y cuatro letrados más vinculados hasta hace unas semanas a CMS España.

Al frente del proyecto se sitúan el propio Nájera, Javier Leyva y Rafael Sánchez, que han decidido establecerse por su cuenta tras abandonar la sociatura de aquella firma. El primero era socio del área de Bancario y Financiero y codirector a nivel global de la práctica desde 2013, y los dos últimos del área de Mercantil y Fusiones & Adquisiciones.

Atendiendo al pedigrí de sus fundadores, Lesayra está especializado fundamentalmente en derecho Mercantil, M&A y Bancario y Financiero. El resto de áreas y jurisdicciones se cubre por medio de la colaboración con despachos de primer nivel y boutiques con alto grado de especialización.

Les acompañan en esta nueva aventura Concepción Padilla, Natalia Terol, Ana González del Valle e Inés Caruana, que también proceden de CMS. Se incorporan como asociadas pero su grado de implicación es máximo, como demuestra el hecho de que decidieran dejar aquel despacho para enrolarse en un proyecto de estas características.

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“Hay que implicar a la gente en todos los sentidos para que se sienta propietaria”, subraya Nájera en relación con la unidad de grupo. Reflexión que completa Javier Leyva al destacar que “internamente queremos ser un equipo cohesionado”. Más aún, si cabe, en tiempos de tribulaciones como los actuales.

La razón de ser del despacho pasa por ejercer una abogacía de excelencia, especializada y personalizada con una estructura y una cultura adaptadas a los tiempos actuales. Su espíritu disruptivo ya lo avanzaba el propio Nájera en la entrevista concedida recientemente a Confilegal al señalar que la abogacía necesitaba una transformación “profunda, de estructuras, fundamentos y valores”.

Semanas después de mantener esa primera conversación, incide en la idea de que el cambio debe construirse sobre unos nuevos cimientos. “Este proyecto es algo para quien quiere hacer las cosas de forma distinta. En el fondo eso es innovar, flexibilizar todo”. Empezando por el teletrabajo.

Su socio Rafael Sánchez ahonda en esta línea: “Tenemos el convencimiento de que la abogacía en España, más que un aire fresco, necesita casi un huracán. Las estructuras están bastante obsoleta”. En su opinión, iniciativas de este tipo cada vez tienen mejor acogida en el mercado, dado que los clientes van prescindiendo de las marcas para dar paso a las personas.

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El equipo de Lesayra sabe de lo que habla. Entre todos acumulan más de 70 años de experiencia en el ejercicio de la abogacía de los negocios, participando en innumerables asuntos multidisciplinares y multijurisdiccionales. Para Leyva, todo este bagaje sirve como tarjeta de presentación “ahora que toca salir al mercado y ser una alternativa experta y de confianza para los clientes”.

Teniendo en cuenta que la botadura de Lesayra se produce en un momento de gran incertidumbre, con una competencia cada vez mayor y unos honorarios cada vez más ajustados, su crecimiento será, en todo caso, “respetando los valores en los que nos inspiramos”, apunta Sánchez.

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