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La igualdad de armas y el llamado «due process of law» garantizado en el juicio por los atentados yihadistas de 2017

Alfonso Guevara, uno de los magistrados más respetados y experimentados de la Audiencia Nacional, presidirá el juicio contra los yihadistas que supuestamente formaron parte del grupo que llevó a cabo el atentado de 2017 en Barcelona y Cambrils, Tarragona. Foto: Carlos Berbell.

Cuando un lego en derecho escucha eso de “la igualdad de armas” no puede dejar de imaginarse a los abogados y los fiscales subidos a caballo, dirimiendo sus diferencias como se hacía en los torneos de la Edad Media.

El término sugiere precisamente eso.

Dos partes a caballo, con armaduras negras, prestos a lanzarse a la carga, lanza en ristre, el uno contra el otro, bajo la supervisión de un juez, que, a modo de soberano, supervisa el lance.

Pues va a ser que no, aunque en esencia esa es la idea.

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El principio de igualdad de armas es un principio básico sobre el que se rigen las reglas del juego de la Justicia española y de todas las justicias del orbe democrático.

Este principio consiste en reconocer a las partes que comparecen en un juicio (acusación y defensa) las mismas “armas”, los mismos medios de ataque y de defensa, las mismas posibilidades jurídicas a la hora de definir y defender sus respectivos puntos de vista.  

Y todo bajo la dirección de un juez imparcial, independiente, neutral y profesional. O un tribunal colegiado formado por tres jueces o por siete, como ocurrió en el juicio del proceso separatista que se dirimió en el Tribunal Supremo en 2019 a lo largo de 52 largas vistas.

Así queda establecido en el artículo 24.1 de la Constitución.

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Un ejercicio que vamos a volver a ver a través de las pantallas de televisión a partir del próximo 10 de noviembre.

Ese día, el tribunal de la Sección Tercera de la Audiencia Nacional, presidido por Alfonso Guevara, y compuesto por Carolina Rius Alarcó y Carlos Fraile Coloma, comenzará el juicio contra Driss Oukabir, Said Ben Lazza y Mohamed Aalla, acusados de formar parte de la célula yihadista que llevó a cabo los atentados del 17 de agosto en Barcelona y Cambrils, Tarragona, en los que murieron 16 personas y en los que cientos resultaron heridas.

Tanto la Fiscalía como las acusaciones particulares y populares tratarán de demostrar la implicación de los tres acusados, de la misma forma que las defensas intentarán convencer al tribunal de su ausencia de implicación en esos hechos.

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«DUE PROCESS OF LAW»

La igualdad de armas forma parte, a su vez, de un conjunto de garantías que nos protegen a todos y que se conocen colectivamente como “derecho al proceso debido”, o derecho a un proceso equitativo o justo. Lo que en inglés se conoce como «due process of law».

Para que un proceso sea justo, al igual que cuando se celebra un partido de fútbol, en el que cada equipo cuenta con once jugadores y puede hacer hasta tres cambios, es esencial que haya juego limpio, que el árbitro sea imparcial, que haya público en las gradas, que comience sin retrasos indebidos, y que ambas partes puedan echar mano de todos sus recursos para conseguir la victoria.

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Todos, además, tienen que respetar las reglas contenidas en la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que el magistrado Guevara conoce muy bien. 

Éstas son sagradas, en especial el derecho de defensa, que es una pieza esencial en nuestro sistema judicial. 

¿Puede imaginarse uno que, tras ser acusado de algo, el fiscal y el juez conocieran de antemano nuestra estrategia de defensa, la que hubiera construido nuestro abogado defensor?

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Si eso sucediera, seriamos carne de prisión en estado puro. Por ello el derecho de defensa es sagrado. Es la protección con la que contamos los ciudadanos.

Si no fuera por el derecho de defensa, nuestro sistema de justicia saltaría por los aires.

Por eso, el juicio contra los tres acusados será un proceso limpio, transparente, bajo las cámaras de televisión, igual que el del proceso independentista catalán, en el que la igualdad de armas está garantizada al igual que el «due process of law», el derecho a un proceso equitativo y justo.

Los magistrados Guevara, Rius y Fraile darán fe de ello con su profesionalidad en este juicio que, sin duda, va a tener una proyección mundial por la multitud de víctimas de diferentes nacionalidades.

Un juicio del 11-M 16 años más tarde.