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Centenario de la Legión Española: Tiempo de celebrar una «pasión pura»

Guillermo Rocafort
Centenario de la Legión Española: Tiempo de celebrar una «pasión pura»
Guillermo Rocafort, autor de esta columna, caballero legionario en 1993, actualmente es profesor de Economía Pública y Economía de la Empresa en la Universidad Carlos III de Madrid; licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid y licenciado en Derecho por la UNED, con diploma en Estudios Jurídicos Avanzados por la Universidad Autónoma de Madrid.
11/6/2021 06:47
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Actualizado: 09/1/2022 19:00
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 Se ha tendido a pensar equivocadamente a lo largo de un siglo de existencia de La Legión Española, que esta Unidad militar tan característica y peculiar del Ejército Español y el Derecho eran materias incompatibles, pero nada más lejos de la realidad. 

De hecho, me consta que altos magistrados del Tribunal Supremo aman apasionadamente a La Legión e incluso alguno de ellos ha vivido de niño en sus cuarteles, como Manuel Marchena, presidente de la Sala de lo Penal del Alto Tribunal, cuyo padre fue oficial de nuestro cuerpo.

En lo que a mí respecta, acabé la carrera de Derecho en La Legión donde serví como Legionario, y me dieron todo tipo de facilidades para estudiar y presentarme a los exámenes. Es allí donde comprendí que la disciplina social y la normativa militar son la base de un orden natural de jerarquías y sacrificios muy fructífero para la Sociedad. 

En mi experiencia legionaria conocí a insignes Legionarios que hoy son Socios de los principales despachos de abogados españoles, porque aunque parezca que no, entre los estudiosos y más eruditos del Derecho abunden los corazones de león; es más, los que amamos la Historia de Roma y de España, que son la misma cosas, sabemos que los más insignes legisladores y jueces han sido también soldados.

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Se me ocurre por ejemplo la figura del Rey Fernando III El Santo; soberbio legislador, juez y soldado de La Patria, además de Santo de la Iglesia Católica. 

Roma fue la creadora del Derecho romano pero también de las Legiones romanas, y ambas, y no otras, unidas en singular alianza, son los verdaderos cimientos de nuestra civilización occidental. 

También se piensa lo mismo de la Literatura y de La Legión, que son incompatibles, y ahí está la figura editorial fabulosa de Don José Manuel Lara, el fundador del Grupo Planeta, principal accionista del Grupo de comunicación A3Media, que en su juventud llegó a ser capitán de La Legión; fue el primer oficial que entró en Barcelona al final de la Guerra Civil española, y allí que se quedó para fundar el principal grupo editorial en habla hispana de todo el Mundo.

Casi nada. Legión y Literatura en Cataluña. 

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Por la Legión Española han pasado grandes juristas extranjeros, como el inglés Peter Kemp, doctor en derecho por la Universidad de Oxford, que relató su vibrante experiencia bélica en España bajo su libro “Legionario en España”.

No olvidemos que los grandes literatos españoles fueron también soldados, como Cervantes, Lope de Vega y Garcilaso de la Vega. 

Milicia, derecho y literatura han ido siempre entrelazadas, desde el comienzo de los tiempos, ya desde la antigua Mesopotamia y hasta el momento presente. Son nuestro verdadero ADN. 

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 Y es que la Historia de España está actualmente llena de prejuicios y clichés, que ahora, revestidas hoy bajo el asfixiante manto de la Memoria Histórica se han tornado estérilmente en un corsé irrespirable e inconstitucional para España. 

Nos han tachado de embrutecimiento, pero nada más lejos de la realidad; es cuando el saber y el conocimiento se disciplinan y fortalecen al máximo, que el florecer jurídico brota con mayor fuerza y esplendor, se legisla mejor y más justa es la impartición de la justicia por los jueces. 

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Esa Legión, la que fundó Millán Astray en 1920, y a la que han servido cientos de miles de españoles y extranjeros, ha cumplido su primer Centenario, y lo ha hecho plenamente adaptada al momento presente, con la vista puesta en el futuro, y su respeto hacia el pasado. 

Es la unidad militar española que constante es reclamada por otras unidades de otros países en las peores situaciones, para tenerlas a su lado, cubriendo los flancos, protegiendo los operativos, porque saben que los Legionarios se apegan al terreno como nadie lo hace. Son fieros y leales. 

Millán Astray se inspiró para crear la Legión Española en la Legión Francesa, la que conoció a fondo gracias a su conocimiento perfecto del idioma francés y sus relaciones diplomáticas de primer nivel, así como en el Bushido japonés, código de honor de los Samuráis del Japón Imperial, y también en los gloriosos Tercios Españoles de los Siglos de Oro y en las milicias almogávares durante nuestra Reconquista.

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Hay que conocer la Historia en profundidad para comprender el rico legado histórico que atesora La Legión, tal y como la concibió su fundador. 

Guillermo Rocafort, autor de esta columna, caballero legionario en 1993, actualmente es profesor de Economía Pública y Economía de la Empresa en la Universidad Carlos III de Madrid; licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid y licenciado en Derecho por la UNED, con diploma en Estudios Jurídicos Avanzados por la Universidad Autónoma de Madrid.

Hoy, la Asociación de Veteranos Legionarios y Simpatizantes “Plataforma Millán Astray” de la que soy secretario ha conseguido reponer la Calle del General Millán Astray en la Capital de España, tras un sentencia confirmatoria del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de otra anterior de primera instancia, que evidencia que su excelsa y heroica figura cae fuera del ámbito de La Memoria Histórica.

Pero La Legión es mucho más, son infinidad de vidas intensamente vividas bajo sus banderas, de una manera poética, sacrificada, aventurada y extrema.

En primera línea, que es puesto de honor, hoy, todas esas vidas van a ser homenajeadas por medio de un Estatua gigantesca que será colocada en la Plaza de Oriente de Madrid a finales de este año, en perpetuo recuerdo de tanto valor y capacidades entregadas al conjunto de la Nación española. 

Una parte marginal de la sociedad se empecinará en vivir al margen de esta realidad y la difamará constantemente, y habría que recordarles que los doscientos primeros legionarios fueron pistoleros anarquistas hechos presos en la Barcelona revolucionaria (lo que sería hoy como los CDR o las juventudes de la CUP), pero La Legión les transformó de su pasado delincuencial a los más valerosos patriotas de España.

Este es el milagro de Millán Astray: reconciliar a los más descarriados con la Patria y convertirles en sus mejores soldados.

Una labor redentora y social muy encomiable y meritoria. 

Hoy la enorme mayoría del Pueblo español tiene y mantiene fuertes lazos afectivos con La Legión, y eso es algo verdaderamente emocionante; desde los más niños a los más ancianos, cuando ven a La Legión en la Semana Santa de Málaga se les ilumina la carta y sus ojos se llenan de lágrimas.

La Legión es también un sentimiento que estremece.

La Legión es pasión pura. 

Mientras tanto, los Legionarios que hemos servido en la Legión Española miramos al pasado con orgullo y el futuro, con optimismo, y como cantan los Legionarios franceses de su Legión Extranjera también hacemos nuestras sus altivas palabras: “Non, je ne regrette rien» («No, no me arrepiento de nada»). 

Amamos a España de una forma diferente, de una manera plena, a total satisfacción.

Y si esto para algunos esto es un delito, somos culpable con todos los agravantes posibles.

Como dijo el fundador, ya hemos pagado todas nuestras culpas con nuestro tiempo de servicio en La Legión. 

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