El pulso entre Pablo Casado y Pedro Sánchez sobre la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) no tiene visos de encontrar la luz, a tenor de las declaraciones del líder de la oposición y del presidente del Gobierno de las últimas horas.
Casado ha expresado su fe en que Sánchez se caiga del caballo, como San Pablo cuando iba por el camino de Damasco a cazar cristianos y le envolvió una gran luz venida del cielo. No espera que la voz de Jesús le pregunte lo mismo que al santo en aquel entonces: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?».
Lo que provocó su conversión instantánea.
En este caso, en 2021, a pocas horas de entrar en 2022, Casado confía en que sea la voz de la Unión Europea: «Pedro, Pedro, ¿por qué no renuevas como decimos nosotros?».
Podría ser la versión actualizada de aquel milagro por el que pasó San Pablo.
Lo que parece, hoy por hoy, un fenómeno inexplicable de esos que tanto gusta abordar Iker Jiménez en sus programas de televisión.
El presidente del Gobierno ha reconocido públicamente que es «altamente improbable» alcanzar un acuerdo con Casado para la renovación del órgano de gobierno de los jueces durante esta legislatura.
«No diría que es imposible, pero con esta oposición reconozcamos que es altamente improbable», ha declarado hoy durante su comparecencia desde Moncloa.
Sánchez conoce las condiciones de Casado: «Ok, Pedro, renovamos el Consejo por el sistema actual, por mayoría de tres quintos en ambas cámaras. Pero, tú, Pedro –y no te mosqueés por mis intervenciones agresivas en el Pleno del Congreso porque cuando tú estabas en mi lugar hacías lo mismo con Mariano– tienes que comprometerte a reformar la Ley Orgánica del Poder Judicial para que el siguiente CGPJ sea elegido como Dios manda. Los 12 vocales jueces por los 5.500 miembros de la carrera judicial, voto secreto y directo. Y los 8 restantes por el Parlamento, como se hizo en 1980″.
Casado tiene fe, de la buena. Cree en los milagros. En la mano invisible de Dios y más, todavía si cabe, en la de la Comisión Europea, la fuente del maná que hoy recibe el nombre de fondos Next Generation.
Por eso confía en que, al final, se va a «desbloquear la negociación» para renovar el CGPJ.
Lo ha dicho con toda claridad: «Sánchez no va a tener más remedio que cumplir con su palabra y hacer caso a lo que piden los jueces y la UE, sobre todo en un momento en que Hungría y Polonia están teniendo restricciones de la recepción de fondos europeos por incumplir con el Estado de Derecho».
Así de claro.
Traducido: «Si no cumples, Pedro, nos van a cortar el grifo del dinero europeo. Tú serás el culpable. La pelota está en tu tejado».
El líder de la oposición, como los soldados españoles en la guerra del Rif, de principios del siglo pasado, está clavado, con los suyos, en uno de esos blocaos, que se levantaban en lo alto de las colinas para controlar el territorio. Y no está dispuesto a dar un paso atrás.
Porque si lo hiciera, sus votantes verían en ello una muestra de debilidad y muchos de ellos votarían a los de VOX.
«En el PP decimos que ya no podemos salir de esa reivindicación, que es de un cambio al elegir los vocales de extracción judicial, que tienen que ser elegidos directamente por los jueces y magistrados», ha manifestado en la rueda de prensa de balance telemática, tras la reunión del Comité Ejecutivo.
La hoja de ruta la marcó con toda claridad el informe de la Comisión Europea del pasado mes de junio en el que se dice por escrito que «en paralelo a la renovación se tiene que hacer la reforma de la ley».
Y es lo que Casado va a hacer. Lo dicho, ni un paso atrás. A esperar que Sánchez se caiga del caballo.
O que lo tiren las circunstancias o los nuevos acontecimientos.