Como ya ocurriera hace cinco años, en las anteriores elecciones al Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM), todas las candidaturas que están compitiendo a los actuales comicios que tendrán su clímax el 20 de diciembre próximo, asistieron a la ceremonia de entrega de los V Premios Confilegal, que tuvieron lugar el pasado jueves en el Hotel Palace.
No faltó ninguna. Beatriz Saura –«La abogacía que nos une»–, con algunos miembros de su candidatura. Begoña Trigo, la pretendiente de «Somos Abogados», acompañada de su candidata, también a vicedecana, Lourdes Pulido; Ángeles Chinarro, la cabeza de cartel de «Recuperemos el Colegio-ALA», acompañada de Pedro Feced.
Miguel Durán –«Juntos por la Abogacía»– que llegó al filo del comienzo del acto, acompañado de su sempiterno ayudante y lazarillo, Federico; Juan Gonzalo Ospina, de «Ahora Abogacía», y su segunda, Silvia Madrid.
Raúl Ochoa, que ese día era su cumpleaños –16 de noviembre–, hizo el esfuerzo de asistir, con la tarta y las velas esperándole en casa para soplar; el líder de «Activa el cambio».
Avanzado el acto llegó Eugenio Ribón, líder de la candidatura «Compromiso Abogacía». Isabel Winkels, su candidata a vicedecana, estuvo presente desde media hora antes.
«En esto hay que estar», decía una de las abogadas invitadas participantes. «Porque los Premios Confilegal se han convertido en los Goya del mundo de la justicia y del derecho».
El consenso entre todos candidatos era de que había que estar.
Para ver y para ser vistos.
Los Premios Confilegal se han ganado el valor que tienen: un punto de concentración de personalidades del mundo de la justicia, del derecho y de la universidad sin rival.
Y estos tocaron lo más alto con la presencia de los presidentes del Tribunal Constitucional, Pedro González-Trevijano, del Consejo de Estado, Magdalena Valerio, y del Consejo General del Poder Judicial, en funciones, Rafael Mozo, además de otras otras importantes personalidades de la justicia, la fiscalía, los letrados de la Administración de Justicia, abogados, procuradores y catedráticos de universidad.
A diferencia de otros años, en estos V Premios no se produjeron las aglomeraciones de últimos minutos de otros años. Los asistentes vinieron más espaciados, lo que dio pie que se produjeran encuentros aplazados, o esperados, y sorpresas.
RELACIONES AFABLES
Este tipo de contiendas electorales, para los aspirantes principales tienen un primer gran desafío: proyectar una personalidad de líder hacia el resto. Primero hacia sus «sanedrines», sus equipos –una vez que se ha decidido dar el paso– y después hacia los potenciales votantes; ponerse en modo, «hey, yo soy el líder que estás esperando, la persona que va a cambiar las cosas como esperas». Sin mostrar ningún tipo de dudas.
Ninguno de los siete candidatos defraudó. Llevaban la lección bien aprendida. O bien aplicaron el viejo dicho estadounidense de «Fake it till you make it» (aparéntalo hasta que te lo creas), que para efectos de resultado era lo mismo.
Alguno de los candidatos aprovechó para hacer proselitismo electoral entre los asistentes, aunque la mayoría optó por disfrutar del evento que abrió con la entrega del premio a la Innovación a la Fundación Mutualidad Abogacía, que su presidente, Enrique Sanz Fernández-Lomana, recibió de manos de José María Alonso, decano del Colegio de la Abogacía de Madrid, en lo que fue su penúltima intervención pública con esa categoría.
Un momento que el presentador de la gala, Gonzalo Bans, aprovechó para hacer la broma de que, además de que iba a hacer un somero balance de sus cinco años al frente del ICAM, contaría «a quién iba a apoyar». Evidentemente, Alonso no dijo nada en ese sentido, pero el personal esbozó la consiguiente sonrisa.
Al acabar la ceremonia, unos y otros contendientes departieron y cambiaron impresiones de un modo amigable y afable, de un modo que recordaba la escena de la primera película de «Star Wars», cuando Obi Wan Kenovi y Lucas Skywalker entran en la mítica Cantina, en el puerto de Mos Eisley, en el planeta Tatooine, en busca de una nave. Una escena en la que conocen a Han Solo y Chewbacca en un lugar en la que unos y otros, enemigos y adversarios, comparten pacíficamente ratos de asueto antes de las contiendas que les enfrentan.
No fue aquella cantina pero el sentido del encuentro se asemejaba. En este caso, mucho más educado y mejor vestidos. La realidad misma.






















