Los factores medioambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG) se han convertido en un componente vital de los negocios, con un creciente escrutinio sobre las empresas para que alcancen objetivos relacionados con la sostenibilidad, según afirman varios expertos de Grant Thornton.
Estos factores ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) son cada vez más cruciales para el éxito a largo plazo de las organizaciones y su percepción pública.
En este contexto, las empresas buscan alinear sus estrategias con objetivos de sostenibilidad, y una herramienta clave, aunque a menudo subestimada, es la gestión estratégica de los impuestos.
La fiscalidad trasciende el mero cumplimiento y la optimización financiera, convirtiéndose en un mecanismo potente para fomentar prácticas sostenibles y éticas.
Desde incentivos para inversiones ecológicas hasta marcos de transparencia que aumentan la confianza y la credibilidad, la fiscalidad puede agregar valor sustancial a las políticas ESG y propiciar cambios significativos.
¿Por qué son tan relevantes los impuestos en el ámbito ESG?
Según Dan Dickinson, socio de Fiscalidad y responsable de ESG e Impuestos en Grant Thornton Reino Unido, “los impuestos afectan a la estrategia ESG en su conjunto”.
Esto se evidencia en impuestos ambientales y desgravaciones que benefician el componente ‘E’ (Environmental); contribuciones fiscales que mejoran la percepción social, es decir, el componente ‘S’ (Social); y la implementación de nuevas normativas y riesgos fiscales que refuerzan la gobernanza, o componente ‘G’ (Governance).
A nivel medioambiental, las organizaciones se esfuerzan por mitigar los efectos negativos de sus actividades.
Con el incremento de regulaciones globales sobre emisiones y contaminación, las compañías deben adaptarse y cumplir con normativas cada vez más estrictas.
Este escenario se refleja también en la gobernanza, donde normas como el estatuto del Senior Accounting Officer en el Reino Unido y la Criminal Finance Act, demandan un cumplimiento riguroso.
Como subraya, Eduardo Cosmen, socio director de Fiscal de Grant Thornton España, «el análisis coste-beneficio de los programas de cambio es complejo, pero la fiscalidad puede aportar un valor añadido mediante la prospección».
Y asegura que «los impuestos medioambientales adicionales añadirán costes en sus cadenas de suministro en el futuro, así como los incentivos a los que se puede acceder para ayudar a financiar los costosos programas de cambio».
La importancia de los aspectos sociales en materia fiscal y de ESG
La globalización de la vigilancia fiscal a través de programas como el Justified Trust de Australia y el BEPS de la OCDE, muestra la importancia creciente de una gobernanza fiscal robusta.
Y es que como aseguran desde Grant Thornton «La sociedad nunca se había interesado tanto por los asuntos fiscales de las empresas y multinacionales, y el escrutinio no ha dejado de aumentar desde la crisis financiera mundial».
Un incumplimiento puede dañar gravemente la reputación de una empresa y su sostenibilidad percibida.
Germán Rodrigo, socio responsable en España de Tax ESG de Grant Thornton, enfatiza: “Cada día es más importante entender que el departamento fiscal debe impulsar internamente el cumplimiento de los requisitos de gobernanza desde una perspectiva que contemple los factores medioambientales, sociales y de gobierno corporativo”.
En el ámbito social, la transparencia fiscal se ha vuelto un requisito esencial post-crisis financiera mundial.
Normas como la nueva Directiva CSRD en Europa están aumentando la cantidad de información fiscal que las grandes empresas deben publicar. Iniciativas voluntarias de transparencia también están ganando tracción, demostrando un compromiso corporativo con la operación sostenible.
¿Cómo pueden los directores financieros añadir valor a la estrategia ESG?
Es importante que el director financiero esté presente en los debates sobre políticas ESG, dado el valor que puede aportar, ya sea a través de la elección de fondos de pensiones, paquetes y políticas de movilidad, empleados expatriados y otros beneficios como coches eléctricos o ayudas.
También puede elegir inversiones sostenibles hasta definir políticas de empleo alineadas con la sostenibilidad, el director financiero puede aportar significativamente al impacto positivo de la organización.
Igualmente, conocer en profundidad las inversiones de la empresa en cada área de ESG permitirá una gestión fiscal enfocada y efectiva, impulsando cambios beneficiosos en línea con la política general de ESG.