El magistrado de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, reconocido por su «expertise» en la tecnología, puso ayer sobre la mesa una propuesta que podría revolucionar el sistema judicial español: la introducción de jueces robot en determinados procedimientos judiciales sencillos.
“La justicia tiene que modernizarse, y no podemos seguir dependiendo de métodos tradicionales que ya no dan respuesta a las necesidades actuales. En causas sencillas, como divorcios de mutuo acuerdo, reclamaciones de pequeñas cantidades o procesos monitorios, un sistema automatizado –lo que ahora se conoce como ‘jueces robots– podría resolver con garantías, liberando a los jueces humanos para que se concentren en asuntos de mayor relevancia jurídica”, afirmó Velasco.
El magistrado detalló cómo el uso de inteligencia artificial generativa, combinada con algoritmos entrenados por equipos de jueces e ingenieros, podría garantizar decisiones ajustadas a derecho.
“Un juez, en esencia, es un decisor. Una máquina bien entrenada, con acceso a miles de datos que nosotros no podemos procesar en nuestra cabeza, puede llegar a decisiones en circunstancias que un humano jamás podría abarcar”, aseguró.
Según Velasco, esto no solo mejoraría la eficiencia del sistema, sino que también permitiría reducir la duración de los procedimientos.
Velasco subrayó que este tipo de avances debe ir acompañado de garantías jurídicas. «El principio del juez natural, recogido en nuestra Constitución, no se vería vulnerado si las máquinas actúan bajo un código fuente supervisado y con instrucciones claras, desarrolladas por expertos y revisadas por profesionales del derecho. Además, siempre se podría recurrir la decisión de un juez robot ante un tribunal humano», explicó.
Y recordó que en otros países, como Estonia, China, Reino Unido y Estados Unidos ya se está aplicando en ese tipo de causas, por lo que, de aplicarse en España los «jueces robots» aliviarían la carga de los juzgados, resolviendo casos de baja complejidad.
El magistrado hizo estas declaraciones durante su intervención en el panel «La digitalización de la justicia: desafíos y perspectivas», de las I Jornadas Jurídicas organizadas por Okdiarioi en Marbella.

EL DESAFÍO DE LA DIGITALIZACIÓN
Durante su intervención, Velasco también apuntó a los desafíos de la digitalización en España, marcados por la fragmentación tecnológica entre comunidades autónomas y la falta de inversión.
“Mientras no resolvamos problemas tan básicos como la interoperabilidad de los sistemas o el acceso a expedientes electrónicos, la justicia seguirá funcionando a dos velocidades. Estamos en el siglo XXI, pero aún hay Comunidades Autónomas que trabajan con herramientas del siglo pasado”, criticó.
El magistrado hizo hincapié en que otros países ya han dado pasos significativos en esta dirección y destacó la importancia de aprender de ellos. “En Estonia, por ejemplo, ya tienen sistemas de inteligencia artificial que resuelven pequeños litigios en primera instancia. No entiendo por qué nosotros no podemos seguir ese ejemplo. La justicia debe ser más ágil, más eficiente y más accesible”, declaró.
Sin embargo, Velasco reconoció que el mayor obstáculo no es tecnológico, sino político. “Tenemos un marco normativo europeo sólido y tecnología puntera. Lo que nos falta es voluntad política para priorizar la modernización de la justicia. La justicia no es fotogénica ni aporta réditos electorales, pero es esencial para el funcionamiento de un Estado de derecho”, concluyó.
LA OPINIÓN DE PROCURADORES Y ABOGADOS
En la misma jornada, participaron Alberto García Barrenechea, decano del Colegio de Procuradores de Madrid, y Daniel Sánchez, abogado de Sevilla, quienes aportaron sus perspectivas desde otros ámbitos de la justicia.
García Barrenechea destacó la necesidad de inversión y una mayor unificación de criterios tecnológicos entre comunidades autónomas. “Sin una infraestructura común, las reformas tecnológicas son un parche que no resuelve el problema real: la interoperabilidad”, comentó.
Además, subrayó la importancia de incluir a los procuradores en la conversación sobre la digitalización de la justicia, dado su papel crucial en el día a día de los tribunales.

Por su parte, Daniel Sánchez, desde su experiencia como abogado, ofreció un testimonio más crítico y enfocado en los problemas prácticos del sistema actual. “
Es absurdo hablar de inteligencia artificial cuando aún no hemos superado problemas básicos como la dependencia del papel o la falta de acceso adecuado a los expedientes electrónicos. Los ciudadanos son los verdaderos perjudicados de esta situación”, afirmó con vehemencia.
Sánchez también subrayó las dificultades que enfrentan los operadores jurídicos con las constantes caídas de sistemas y los retrasos en los procedimientos.
La jornada puso de manifiesto la complejidad del desafío que enfrenta la justicia española, pero también dejó claro que, con la tecnología adecuada y una voluntad política firme, el futuro de los juzgados podría ser más eficiente, accesible y moderno.