El Ayuntamiento de Barcelona y la Fundación Hàbitat3 han adquirido el edificio de Casa Orsola por 9,2 millones de euros, una operación con la que se suspenderán los desahucios previstos para reconvertir el inmueble en una finca de vivienda protegida.
El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha celebrado la compra de la Casa Orsola al fondo Lioness Inversiones y ha anunciado que «Ningún inquilino tendrá que irse de Casa Orsola», ha anunciado.
Mediante esta fórmula, la parte mayoritaria de la finca pasará a manos de la citada entidad (51%), que se encargará de su gestión. El consistorio barcelonés poseerá el 49% restante del inmueble, compuesto por 26 viviendas que se destinarán a alquiler asequible.
Collboni ha señalado que se trata de una «operación extraordinaria, pionera, llevada a cabo gracias a la compra social colaborativa«, un modelo que no se había puesto en práctica en la capital catalana hasta la fecha.
Detalles de la Casa Orsola
Respecto al inmueble, ha explicado que el consistorio ha adquirido la propiedad de 17 unidades, también los cuatro locales comerciales, mientras que el resto serán propiedad de Hàbitat3, que gestionará la «parte mayoritaria de la finca», en referencia a los pisos.
Actualmente, en Casa Orsola existen 7 viviendas con alquiler indefinido, 7 de temporada, 5 con contrato de alquiler vigente, 5 en proceso de demanda o procedimiento judicial y 2 vacíos por lo que, tras la compra, el Ayuntamiento podrá poner un total de 9 pisos en el parque público de vivienda: los dos vacíos y los siete de alquiler de temporada.
Respecto a los contratos vigentes, Bonet ha asegurado que se mantendrán, si bien los alquileres de temporada se pondrán a disposición de la «bolsa de alquiler de la ciudad» cuando estos finalicen.
«Cambiar las reglas del juego»
«La primera consecuencia de esta compra es que se paran los procesos de desahucio de los inquilinos del edificio y, en segundo lugar, que convertiremos todo el edificio de la Casa Orsola en pisos de alquiler asequible», ha resumido Collboni.
También ha celebrado que con la compraventa se solucione el conflicto generado con el inmueble, si bien ha pedido «ser conscientes de la complejidad de esta operación» la cual, ha avisado, no se podrá repetir exactamente en todas las situaciones.
En este sentido, ha señalado que el Ayuntamiento irá «caso a caso, ya que la casuística es infinita» y los recursos municipales son limitados, para poner solución a este tipo de situaciones.
«Tenemos que perseverar en esta voluntad de cambiar las reglas del juego en Barcelona y en todas las ciudades europeas que sufrimos el mismo problema», ha apuntado, además de reivindicar la labor del Ayuntamiento en materia de vivienda que, asegura, es de las más importantes del Estado.
Al preguntársele por el papel de las movilizaciones, Collboni ha sostenido que el éxito de la compra ha sido «también gracias a la presión de los movimientos sociales y, por tanto, del Sindicat de Llogateres» que, en sus palabra, señalaron el problema en su momento.