Opinión | Mutualidades y sistema de alternatividad: una defensa necesaria

Ángel Seisdedos, abogado y mutalista por convicción, explica por qué debe seguir existiendo el sistema de alternatividad actual para las diferentes profesiones.

6 / 04 / 2025 05:35

En esta noticia se habla de:

El sistema público de pensiones en España no se tambalea: se resquebraja. Y no lo decimos desde la alarma, sino desde el dato. En 2024, el gasto mensual en pensiones superó los 13.000 millones de euros, creciendo cada mes entre 10 y 30 millones.

Mientras tanto, la base de cotizantes —los que sostienen el sistema— apenas crece. Es matemática pura: cada vez hay menos hombros jóvenes para sostener más jubilaciones más largas. Y ante esta situación, el Gobierno responde eliminando las alternativas, como si apagar una alarma resolviera el incendio.

Un sistema construido sobre una pirámide que ya no existe

Durante décadas, el sistema de reparto funcionó porque éramos muchos jóvenes cotizando para unos pocos mayores.

Hoy ocurre lo contrario. En 2050, más de un tercio de la población española tendrá más de 65 años. Y no, esto no se arregla con “más inmigración” sin una política coherente que atraiga talento estable, no precariedad.

Lo más trágico es que quienes sostienen el sistema con su esfuerzo —los jóvenes y autónomos de hoy— viven peor que quienes lo reciben.

En 2024, el salario medio de un joven fue de 1.005 euros netos. La pensión media, más de 1.300. Es decir: el que cotiza vive peor que el que cobra.

Y el Gobierno, en vez de afrontar esta disfunción, decide penalizar a los profesionales que han optado por otra vía: el mutualismo.

El mutualismo, ese plan B que siempre ha funcionado

Las mutualidades de previsión social permiten a miles de profesionales —abogados, médicos, arquitectos, entre otros— elegir una vía distinta al Autónomo.

Ofrecen rendimientos sostenibles, ajustados a cada perfil, y promueven el ahorro privado responsable. Son entidades sin ánimo de lucro que reinvierten cada euro en garantizar el futuro de sus mutualistas.

Pero claro, eso no encaja en un sistema que cada vez depende más de exprimir lo que puede ahora, sin importar si queda algo para después.

A partir de 2027, si nada cambia, esa alternatividad desaparece. Los nuevos profesionales no podrán elegir y estarán obligados a entrar en el sistema público, aunque prefieran confiar en una mutualidad solvente, flexible y bien gestionada.

Una decisión arbitraria, injustificada y profundamente lesiva para la libertad profesional.

Mutualistas por el Futuro: una mayoría silenciosa que ya no calla

Frente a este atropello, ha nacido el movimiento Mutualistas por el Futuro, formado por profesionales de distintas generaciones, comunidades autónomas y trayectorias, unidos por una idea sencilla: si algo funciona, no lo toques; y si lo mejoras, hazlo contando con quienes lo han sostenido durante años.

Desde este movimiento exigimos:

Mantener la alternatividad. Porque elegir no debería ser un privilegio. Defender que las mutualidades sigan siendo una opción regulada, justa y rentable para quienes no desean depender de un sistema cada vez más cuestionado.

Proteger nuestros ahorros. Muchos hemos confiado parte de nuestro futuro económico en las mutualidades. Cualquier reforma debe respetar íntegramente nuestros derechos adquiridos.

Mejorar la fiscalidad de la previsión social. Es una injusticia que nuestros fondos acumulados tributen como rentas del trabajo. Exigimos una fiscalidad que reconozca nuestro esfuerzo como ahorro, no como ingreso.

Derecho al complemento a mínimos. Si los mutualistas alternativos han cotizado como cualquier profesional, deben poder acceder también al complemento de pensión mínima. Lo contrario es discriminación financiada con el dinero de todos.

Reformar la gobernanza de las mutualidades. Queremos entidades más participativas, más abiertas y democráticas. Las mutualidades no deben ser opacas ni dirigidas por unos pocos. Cada mutualista debe tener voz y voto.

Pasarela bidireccional. Si se permite que los mutualistas pasen al RETA, también debe permitirse lo contrario: que quien lo desee, pueda trasladar sus cotizaciones del sistema público a la mutualidad correspondiente.

No pedimos privilegios. Pedimos libertad, respeto, y que no nos impongan una única vía cuando existen otras que han funcionado durante décadas.

Pedimos que no se borre de un plumazo el esfuerzo de miles de profesionales que, con previsión y compromiso, apostaron por un modelo diferente al sistema público.

Y pedimos que no se castigue al que ahorra, al que no pide, al que quiere poder trabajar sin ser exprimido.

El colapso del sistema de pensiones no se arregla cerrando opciones. Se enfrenta con visión, responsabilidad y, sobre todo, escuchando a quienes ya han tomado medidas por su cuenta.

Mutualistas por el Futuro no somos una minoría ruidosa. Somos la mayoría silenciosa que ya no se va a callar.

El problema de las mutualidades requiere una «respuesta constitucional urgente y completa» por parte del legislador

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