Uría Menéndez y Carbon2Nature —filial de Iberdrola— han unido esfuerzos para crear El Bosque Uría, un proyecto de reforestación de 90 hectáreas de una zona que se vio afectada por el mayor incendio forestal registrado en la provincia en lo que va de siglo, el cual simboliza el compromiso de ambos actores con la acción climática, la biodiversidad y el desarrollo rural.
La iniciativa nace con una finalidad clara: absorber carbono, restaurar ecosistemas y sentar un precedente en la descarbonización del sector legal.
El acuerdo se firmó en la sede de Iberdrola en Madrid, con la presencia de Santiago Martínez Garrido, secretario general de la energética; Agustín Delgado, director de Tecnología; y por parte del despacho, Jesús Remón y Salvador Sánchez-Terán, presidente y director, respectivamente.
Una estrategia climática con base legal
Para Uría Menéndez, el proyecto forma parte de su hoja de ruta hacia la neutralidad de carbono antes de 2030. Esta estrategia integra medidas internas de eficiencia y proyectos externos de absorción verificada, conforme a los estándares del Acuerdo de París y las directrices del Pacto Verde Europeo.
“El Bosque Uría es un reflejo del tipo de futuro que queremos construir”, ha declarado Sánchez-Terán.
Por su parte, Martínez Garrido ha subrayado que “la práctica jurídica también puede —y debe— innovar en sostenibilidad”.

Naturaleza y derecho: una colaboración singular
El Bosque Uría se ha plantado en la Sierra de Francia (Salamanca), un enclave ecológico de alto valor que fue arrasado por un gran incendio forestal. Allí, en 2025, ya se han reintroducido más de 134.000 árboles autóctonos —pinos, robles, madroños y enebros— en una superficie de 90 hectáreas.
El proyecto, inscrito en el Registro del Ministerio para la Transición Ecológica, se prolongará durante la próxima década.
En términos técnicos, se estima que captará más de 77.000 toneladas de CO₂ en los próximos 50 años, ayudando a restaurar un entorno colindante con el Parque Natural de Las Batuecas–Sierra de Francia, hábitat del búho real, el halcón peregrino o la lagartija serrana.
Más allá de la compensación
La iniciativa forma parte del programa de descarbonización del sector legal impulsado por Iberdrola, que acompaña a sus despachos colaboradores en la medición, reducción y compensación de su huella de carbono.
Sin embargo, El Bosque Uría va más allá del enfoque compensatorio: se trata de una intervención integral con beneficios ambientales, sociales y económicos. Contribuirá a la regulación hídrica, la lucha contra la erosión, la infiltración de agua y la dinamización económica de un territorio afectado por la despoblación.
Miguel Ángel García Tamargo, director de Carbon2Nature, lo resume así: “Este bosque es fruto de una colaboración pionera en el sector jurídico. Convertiremos una zona devastada en un ecosistema lleno de vida”.
Uría Menéndez apuesta así por liderar con el ejemplo: derecho, empresa y sostenibilidad pueden —y deben— caminar de la mano.