LinkedIn ha dejado de ser un simple escaparate corporativo en el sector jurídico para convertirse en un verdadero termómetro de reputación, influencia y capacidad de conversación.
Un estudio elaborado por Goodwill Comunicación, que analiza el comportamiento en esta red de los veinte despachos españoles con mayor volumen de negocio durante 2025, ofrece una fotografía reveladora: el tamaño no siempre es sinónimo de eficiencia y publicar más no implica necesariamente conectar mejor.
Según ese estudio, los grandes despachos —como Garrigues, Cuatrecasas y Uría Menéndez— continúan liderando en volumen absoluto de seguidores, publicaciones e interacciones.
Su crecimiento medio de comunidad se sitúa en el 20,7%, ligeramente por encima del 18,6% de los medianos.
Además, mantienen cifras muy elevadas de interacciones totales, con una media que supera las 31.000.
Sin embargo, cuando se observan los indicadores relativos, el panorama cambia. La ratio de interacciones por seguidor en las grandes firmas ha descendido en 2025 hasta el 0,36 (frente al 0,42 en 2024).
Se trata de un síntoma de madurez digital: comunidades amplias y consolidadas que tienden a estabilizar su nivel de interacción si no se activan dinámicas nuevas.
El impulso de los despachos medianos
En paralelo, los despachos medianos están protagonizando el verdadero salto cualitativo.
Han incrementado su volumen medio de interacciones un 43,9% respecto al año anterior y han elevado su ratio de interacciones por seguidor hasta 0,81. También mejoran su eficiencia por empleado, alcanzando 48,2 interacciones por profesional.
¿Qué nos dice este contraste? Que LinkedIn se ha convertido en una palanca estratégica para quienes aún tenemos margen de expansión y estamos dispuestos a experimentar con formatos y enfoques más conversacionales.
Firmas como Pérez-Llorca, Sagardoy, Broseta o Ceca Magán evidencian que es posible competir en conversación y «engagement» sin disponer del mayor volumen de seguidores del mercado.
En nuestro caso, la experiencia también nos confirma esa tendencia.
En cuanto al crecimiento medio en número de seguidores, el sector se ha situado ligeramente por debajo del 20%, un porcentaje inferior en un 17% al registrado en 2024.
Este cambio no es casual y responde, en gran medida, a la evolución del propio algoritmo. Si en 2024 el KPI dominante eran los compartidos —que amplificaban el alcance y favorecían la visibilidad—, en 2025 el foco se ha desplazado hacia los comentarios como principal indicador de relevancia.
De cara a 2026, todo apunta a que el verdadero valor diferencial no estará únicamente en el volumen de interacción, sino en la calidad de la conversación, generada alrededor de cada publicación: quién participa, qué debate se produce y qué posicionamiento construye la marca en ese diálogo.
Claves estratégicas para destacar en LinkedIn
¿Qué conclusiones podemos obtener de este estudio?
Primera: el tamaño condiciona, pero no determina. Los despachos con comunidades pequeñas, como Ungria, que lidera el crecimiento porcentual con un 36,2%, tienen mayor margen para crecer.
Pero el crecimiento relativo no depende solo de la base inicial; también responde a estrategias activas de captación, campañas específicas y una propuesta de valor clara.
Segunda: publicar más no garantiza mejores resultados. El análisis confirma que no existe una relación lineal entre volumen de publicaciones e interacciones.
Algunos despachos con menor frecuencia editorial, como Uría o Pérez-Llorca, logran un volumen muy elevado de comentarios.
Esto indica que la clave está en el enfoque del contenido: menos notas de prensa y más preguntas abiertas, análisis con posicionamiento, «storytelling» de casos reales o reflexión experta sobre temas de actualidad jurídica.
Tercera: activar la conversación es la nueva frontera competitiva. Elzaburu, con 482 publicaciones y más de mil comentarios, muestra que la constancia puede ir acompañada de una fuerte capacidad conversacional si el contenido interpela de verdad a la audiencia.
Generar comentarios implica asumir cierto riesgo: opinar, aportar criterio y no limitarse a la neutralidad corporativa.
Cuarta: la eficiencia importa tanto como el volumen. Medir interacciones por empleado o por seguidor permite evaluar el rendimiento real de la estrategia. En un entorno de recursos limitados, los despachos deben preguntarse no solo cuánto publican, sino qué retorno cualitativo obtienen.
Claves para gestionar de forma óptima el canal de Linkedin
¿Qué pueden hacer, entonces, los despachos para gestionar mejor su canal de LinkedIn?
1.- Definir un posicionamiento editorial claro. No se trata de hablar de todo, sino de convertirse en referencia en áreas estratégicas del negocio.
2.- Diseñar contenidos orientados a la conversación: incorporar preguntas, llamadas a la acción y enfoques que inviten al debate.
3.- Activar a los socios y abogados como embajadores. La amplificación orgánica a través de perfiles personales sigue siendo determinante.
4.- Priorizar la calidad sobre la cantidad: menos publicaciones automáticas y más contenido reflexivo y contextualizado.
5.- Medir KPIs cualitativos —comentarios, ratio por seguidor, eficiencia por empleado— más allá del simple crecimiento de seguidores.
En definitiva, y por lo visto en este estudio, el éxito en LinkedIn en 2025 no ha dependido únicamente del tamaño de la comunidad ni del músculo financiero.
Ha tenido mucho más que ver con la capacidad de generar conversación relevante, de activar a las personas y de utilizar el canal como herramienta estratégica de posicionamiento.
Los grandes ya tienen visibilidad; los medianos están demostrando que la influencia se construye dialogando.