El Consejo de Ministros ha aprobado hoy el anteproyecto que desarrolla por primera vez el artículo 20.1.d) de la Constitución. Cuatro décadas después, el derecho al secreto profesional tendrá desarrollo legislativo específico.
La norma, impulsada desde el Ministerio de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, establece la protección de fuentes periodísticas como obligación del Estado. No es casualidad: sin prensa libre no hay democracia sólida. Como explicó el ministro Félix Bolaños, «el secreto profesional no es un privilegio del periodista, sino un derecho de la ciudadanía a recibir información libre y veraz».
Protección real contra las injerencias
El texto consagra dos principios básicos.
Primero: los profesionales de la información —y quienes accedan a las fuentes por razones laborales o personales— no pueden ser obligados a revelar identidades ni entregar materiales que permitan identificarlas.
Segundo: se prohíbe la vigilancia informática salvo orden judicial excepcional.
¿Cuándo puede un juez autorizar estas excepciones? Solo ante peligro grave e inminente para la vida o integridad de personas, o cuando esté en juego la seguridad nacional o los fundamentos constitucionales. Incluso entonces, la intervención debe cumplir criterios estrictos: necesidad, proporcionalidad y excepcionalidad. Punto.
Estándares europeos
La ley alinea España con el Reglamento (UE) 2024/1083 sobre libertad de medios y con la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. También incorpora la doctrina del Tribunal Constitucional español. Traducido: España se pone al día con sus compromisos internacionales.
Las reformas alcanzan la Ley de Enjuiciamiento Criminal y la Ley de Enjuiciamiento Civil. Los periodistas podrán invocar expresamente –ya se viene haciendo desde la entrada en vigor de la Constitución– el secreto profesional al comparecer como testigos.
Autorregulación profesional
El anteproyecto impulsa códigos deontológicos y mecanismos de autorregulación sectorial. Las administraciones públicas los respaldarán, pero el liderazgo corresponde a los propios profesionales y medios.