Aunque la RAE no recoge la definición de la palabra ginocentrismo, sí podemos decir que se usa en nuestro idioma de forma muy usual, tal como reconoce la misma RAE ante una consulta que se hizo en 2023. En su página de la red X usaba este acrónimo y decía esto:

Esto es, que la RAE la usa, pero aún no la tiene reconocida en su diccionario, y comprendemos perfectamente por qué.
Creo que es por el miedo a la cultura de la cancelación que puedan sufrir quienes defiendan la existencia del ginocentrismo y de su significado.
Pasemos entonces a definir el ginocentrismo tomando como base otros idiomas que sí lo reconocen como palabra de uso normal.
Así, hemos hecho una definición resumida que encontramos en diferentes países y que podemos traducir como que el ginocentrismo es una visión del mundo y de las relaciones sociales centrada solamente en el punto de vista feminista, excluyendo todo lo masculino.
La RAE se hace eco de una palabra que es mucho más contundente en esta definición, como es la misandria: la aversión a todo lo masculino.
Desde el punto de vista de las ciencias sociales, nos encontramos con una definición más elaborada: “el ginocentrismo es un enfoque social en las necesidades, deseos y perspectivas de las mujeres, excluyendo o perjudicando a los hombres, y que opera mediante sistemas de privilegios y desventajas basados en características inherentes”.
Si modificamos la palabra “mujeres” por “blancos” o por “alemanes” y la palabra “hombres” por “negros” o “judíos”, podemos comprender el temor de la RAE a reconocer la existencia del ginocentrismo.
EL GINOCENTRISMO REPRESENTA EL FEMINISMO
No debemos olvidar que el ginocentrismo es la base ideológica que sustenta toda la perspectiva de género y el feminismo en Occidente.
Reconocer que la base ideológica del feminismo y de la perspectiva de género actual recuerda mucho a los discursos racistas del KKK o del nacionalsocialismo alemán da mucho para pensar. Y hoy, pensar o hacer reflexionar en tono crítico es muy peligroso.
Una vez explicado, grosso modo, el significado del ginocentrismo, vayamos al quid de la cuestión.
¿Existe ginocentrismo en la esfera política y judicial?
Pasemos a hacer algunas puntualizaciones que creo que debemos conocer de antemano, aunque el lector puede hacer una lectura crítica de ello, si le apetece.
Propongo la lectura del experimento que hizo el eminente M. Lewis hace muchos años, cuando decidió estudiar las reacciones de niños y niñas cuando eran separados de su madre.
En resumen, cuando niños y niñas de 1 a 2 años eran separados de sus madres por una barrera, tenían estrategias muy diferentes para volver con ellas. Los niños intentaban derribar la barrera, mientras que las niñas solían sentarse a llorar. Los niños adoptaron una estrategia activa, mientras que las niñas eligieron una respuesta pasiva y victimista.
Otra puntualización es conocer el interesante estudio que hizo Ritch C. Savin-Williams en los años 80 sobre estrategias de poder de chicos y chicas en varios campamentos de verano.
En resumen, este estudio demostraba que los niños eran agresivos y se desafiaban física y verbalmente para desarrollar rápidamente una jerarquía en los primeros días.
Esto les indicaba quién mandaba y quién no. Las niñas eran diferentes. Fueron amables con todos durante la primera semana, pero luego comenzaron a usar técnicas de agresión relacional pasiva para formar sus propias jerarquías.
Esto incluía chismes, acusaciones falsas, falta de atención selectiva y otras formas de lograr el dominio en su grupo. Las niñas formaron sus jerarquías de una manera más pasiva y disimulada.
Una característica distintiva de la agresión relacional es que se niega fácilmente con afirmaciones como “No lo quise decir con esa intención” o “Sólo estaba bromeando”, cosa muy diferente de la agresión manifiesta, que es difícil de negar.
VÍA DIRECTA Y VÍA INDIRECTA
En resumen, puedo afirmar, y así lo vemos cada día en todas las estructuras sociales que nos rodean, que los hombres adoptan una vía directa, que incluye acción física activa, mientras que las mujeres adoptan una postura más indirecta o pasiva. Lo vemos en los vídeos de las redes sociales de hombres y mujeres policías frente a un delincuente.
Los policías hombres se enfrentan al delincuente de forma directa, mientras que las mujeres policías suelen apartarse de la actitud violenta del delincuente.
O en los recientes vídeos de los incendios forestales en España solemos ver a una inmensa mayoría de hombres apagando el fuego de forma directa frente al fuego.
En las relaciones de pareja, cuando surge un conflicto, los hombres suelen adoptar una postura activa, generalmente basada en la lógica y la resolución práctica de los problemas (lo que pienso), mientras que las mujeres tienden a adoptar una postura pasiva, a menudo basada en sus emociones (lo que siento o deseo).
Cabe destacar que la vía emocional femenina casi siempre está relacionada con el ginocentrismo. Las mujeres suelen usar el ginocentrismo para conseguir lo que quieren en sus relaciones de pareja, como bien explica John Gray.
En los procesos judiciales de separación o divorcio vemos muy a menudo este tipo de comportamientos, ya que los hombres suelen pedir cosas concretas y basadas en la lógica masculina que tanto ha hecho progresar a la civilización. Por ejemplo, es muy habitual que pidan la custodia compartida y que no haya que pagar una pensión, ya que consideran que ello significa realmente pagar una pensión para compensar a la mujer por el hecho de ser mujer.
Y es muy habitual encontrarse en el caso de las madres alegaciones de tipo emocional, tales como “me ha abandonado”, “me ha tratado mal”, “no contribuía a las tareas del hogar o el cuidado de los niños”, etc.
Esto es, que en muchos procesos de divorcio la postura de las mujeres y madres no es más que una actitud ginocéntrica que da muy buenos resultados.
La pregunta que siempre hago a mis clientes varones es: “Con lo que sabes, en una pelea judicial entre tú y tu mujer en un Juzgado, ¿de parte de quién se van a poner los jueces y fiscales?”
VICTIMIZACIÓN GINOCÉNTRICA
A mis clientas femeninas no les hago dicha pregunta porque suelen ser ellas las que ya establecen de antemano que hay que plantar batalla desde el principio. Saben que, victimizándose con argumentos ginocéntricos, comienzan con ventaja en el pleito.
Independientemente del fenómeno evolutivo que produce el ginocentrismo y el comportamiento más que previsible tanto de hombres como de mujeres ante un proceso judicial, la ideología marxista de género se ha metido como un cáncer en las relaciones de pareja y, sobre todo, en la gestión de la resolución de los problemas de pareja y en las dinámicas y decisiones judiciales.
Se preguntarán por qué hablo de ideología marxista de género. Y la explicación la encuentro en las palabras de un viejo amigo comunista, antiguo dirigente de Esquerra Republicana, el cual me comentaba hace muchos años que el feminismo iba a hacer que la idea marxista de que el patrón oprime al obrero tuviera éxito en el siglo XXI, ya que la ideología de género se basa en esa idea marxista.
Y basta ver cómo toda la clase política, de un lado y de otro, compró este discurso marxista, como por ejemplo cuando se reflejó esta idea en el artículo 1 de la LO 1/2004.
Me contaba otro político, esta vez del Partido Popular, que no comprendía por qué ellos apoyaran esta idea.
Y de nuevo surge el ginocentrismo. La explicación más plausible que fue capaz de darme era que la LO 1/2004 se planteó en unos términos de “blanco o negro”. Esto es, se tenía que decidir de cara a la sociedad estar a favor o en contra de los derechos de las mujeres y de “protegerlas”.
Y ellos manejaban estudios sociológicos de la época que mostraban que el 67% de los votos que se depositan en las urnas eran de mujeres. Y no podían poner en peligro esa base electoral.
Desde entonces, hace ya 21 años, el ginocentrismo se ha instalado en la clase política y en sus leyes de una forma dogmática y cuasi religiosa.
La juventud actual, y especialmente los chicos, están reaccionando a este ginocentrismo que deja fuera la visión del mundo de los hombres y, por tanto, sienten que se están vulnerando sus derechos. Desde el colegio se les machaca con que son potenciales maltratadores o futuros violadores, agresores, machistas, etc.
Afortunadamente, las mejores actitudes masculinas se desarrollan de forma evolutiva desde la juventud y de forma instintiva desde la infancia. Miles y miles de chicos se niegan a ser víctimas de la disonancia cognitiva que les intenta imponer el feminismo ginocentrista.
Ello está dando lugar a que muchos chicos jóvenes busquen respuestas a estas acusaciones ginocéntricas del feminismo (los problemas del mundo los causan los hombres, la masculinidad es tóxica, etc.) en esferas políticas que están abrazando los nuevos partidos del espectro de la derecha europea. Y no sólo buscan respuestas, sino alguien que les defienda de estas acusaciones generalizadas y falsas.
Y estos nuevos partidos se han dado cuenta de ello y están usando la discriminación que sufren los hombres de todas las edades como arma electoral para captar votos.
En Estados Unidos ya se han dado cuenta de esto, ya que el Partido Demócrata (que defiende la ideología de género) ha llegado a crear grupos de trabajo para descubrir por qué ha perdido tantos votos de la gente joven y, sobre todo, de los chicos jóvenes.
Cuando en una democracia dictas leyes contra un grupo humano determinado (como un código penal que, por el mismo hecho, condena a un hombre a más pena que a una mujer), pierdes el voto de ese grupo. Y las redes sociales han logrado que la ciudadanía en general, y la juventud en particular, conozca el fenómeno de las denuncias falsas que sufren muchos hombres, por mucho que el poder político se empeñe en decir lo contrario.
¿Y EN LA ESFERA JUDICIAL?
Pues también ocurre lo mismo. Los jueces se quejan de la mala imagen que se les está dando por parte de la clase política.
Pero creo que no son conscientes de que, al menos, una gran parte de la ciudadanía ha sufrido directa o indirectamente el ginocentrismo judicial.
Los datos son los datos: grosso modo, más de 2.500.000 hombres de todas las edades han sufrido en sus carnes una denuncia de malos tratos en España. Hay que recordar también que, en los últimos años, se han incrementado las denuncias a chicos menores de edad por motivos basados en la ideología de género.
De ellos, casi el 80% resultaron archivadas o el denunciado resultó absuelto.
Estos hombres tienen madres, padres, tíos, abuelos, hijos, amigos del alma, amigos no tan del alma, compañeros de trabajo, etc. Y la idea de las denuncias falsas se ha corrido como la pólvora por toda la sociedad. Y los chicos jóvenes hablan de ello en las redes sociales.
Ello representa que aproximadamente 7 de cada 10 españoles han tenido conocimiento de la existencia de denuncias falsas de malos tratos.
¿Cuántas veces tiene conocimiento un ciudadano de que un juez ha librado testimonio contra una mujer por una denuncia falsa o por falso testimonio?
Por otro lado, en los procesos de familia, los jueces suelen otorgar la custodia de los hijos casi de forma automática a las mujeres, y los padres deben luchar con uñas y dientes sólo para lograr la custodia compartida. Tanto es así que la ley y muchos jueces sólo exigen un informe pericial ante el fenómeno raro de que un padre pida la custodia compartida.
Si en un proceso judicial de divorcio con hijos el padre renuncia a convivir con los hijos y prefiere verlos de “visita”, ningún juzgado se plantea pedir consejo a un equipo psicosocial si eso es bueno o no para los hijos.
GINOCENTRISMO
Bajo el paraguas del sobrevalorado concepto del interés superior del menor, en realidad se esconde un ginocentrismo que da miedo. Como decía antes, muchos hombres sufren en sus carnes las decisiones judiciales en contextos de separación o divorcio que les arruinan su vida. Los dejan sin hijos, sin casa y sin parte de sus ingresos.
¿Cómo se siente este ciudadano y todo su entorno cercano por cómo le ha tratado un juez?
En mi opinión, el fenómeno más ginocentrista que existe en los Juzgados son las sentencias que no se cumplen.
Los jueces en asuntos de familia son incapaces de hacer cumplir sus propias sentencias: ¿cuántos padres, abuelos, tíos, primos y amigos de esos niños dejan de tener contacto con estos niños por una sentencia que las madres incumplen?
¿Qué imagen social tienen los jueces que no son capaces de hacer cumplir sus propias sentencias?
Los juzgados de familia están dejando sin familias a miles de niños cada año, porque apenas castigan a las madres que impiden el contacto de los niños con sus padres.
Porque ¿cuántas multas coercitivas o cambios de custodia imponen los jueces en España por esto?
Todas esas personas cercanas al niño piensan que los jueces hacen mal su trabajo. Y no les falta razón.
No hay estudios hechos sobre esto, pero se estima que, al menos, 3 de cada 10 españoles sufren este tipo de decisiones judiciales (no hacer cumplir sus sentencias) en procesos de familia.
Si determinada clase política y muchos medios comprados por ésta empiezan a atacar a los jueces, muchos ciudadanos que sufren las consecuencias del ginocentrismo judicial les darán la razón.
Muchos jueces se escudan en que hay que aplicar la ley. Bien.
Entonces, ¿por qué ningún juez ha planteado una cuestión prejudicial ante el TJUE por el trato discriminatorio que sufren los hombres al recibir mayor pena por el mismo hecho delictivo que si lo cometiera una mujer?
Basta comprobar los artículos 2 y 3.3 del Tratado de la Unión Europea (TUE), los artículos 8, 10, 19, 153 y 157 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE), y los artículos 21 y 23 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. Ello demostraría que nuestro Código Penal vulnera claramente la legislación europea.
El miedo a ser señalado o el ginocentrismo latente en las decisiones judiciales impiden que esto ocurra.
Porque, como dice un amigo mío: “En España, no necesitamos jueces con valores, sino jueces con valor”.
A modo de ejemplo del ginocentrismo, e incluso de la misandria judicial presente en el ámbito judicial, nuestro más alto tribunal de justicia dictó una “ejemplar” STS 677/2018, de 20 de diciembre de 2018, que condenó a un hombre que se defendió de la agresión de su mujer. Deja patente que los hombres no tienen derecho a defenderse de una agresión violenta de su pareja mujer.
Ginocentrismo feminista en una sentencia del Tribunal Supremo.
Por el momento, no tengo más que añadir. Por hoy.
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https://www.significadode.org/ginocentrismo.htm
Nathanson, Paul; Young, Katherine K. (2006), «Misandry v. equality», in Nathanson, Paul; Young, Katherine K., eds. (2006). Legalizing misandry: from public shame to systemic discrimination against men. Montreal Ithaca: McGill-Queen’s University Press. p. 309. ISBN 9780773559998.
Weinraub, M., & Lewis, M. (1977). The determinants of children’s responses to separation. Monographs of the Society for Research in Child Development, 42
Adolescence : an ethological perspective 1995. https://search.worldcat.org/es/title/1193361061.
Men Are from Mars, Women Are from Venus. https://www.amazon.com/-/es/John-Gray/dp/ 0060951435
https://voz.us/es/politica/250527/25036/democratas-establecen-plan-20-millones-recuperar-voto-hombres-jovenes.html