La palabra testamento no resulta desconocida en España, pero la falta de previsión y planificación patrimonial deja un escenario preocupante: uno de cada cinco españoles muere sin haber otorgado testamento, según datos del Colegio General de Notariados. Una realidad que, lejos de ser anecdótica, abre la puerta a conflictos legales y familiares.
Para Abel Marín, abogado especializado en sucesiones y socio en Martín y Mateo Abogados, la raíz del problemas es clara: «La falta de educación financiera está poniendo en riesgo el patrimonio familiar», señala. Una carencia que, según explica, afecta tanto a grandes patrimonios como a economías medias: «Cada semana vemos herencias modestas que se convierten en auténticos campos de batalla», advierte.
El diagnóstico lo comparte Enrique Sainz Rodríguez, abogado asociado a Vestalia Abogados, quien subraya el peso de esta anticipación: «El testamento es un documento muy importante para nuestro país, y muy poca gente lo redacta cuando está en vida», explica. «Tan importante es planificar tu vida cuando estás en este mundo, como la de los demás cuanto te has ido», añade.
Su experiencia confirma que la ausencia de testamento no solo genera costes adicionales, sino que desplaza a los herederos la responsabilidad de hacer la partición, un proceso donde «empiezan las disputas».
Y así lo corroboran los datos. Cada año, los tribunales españoles registran más de 26.000 litigios por herencias, según los últimos datos del Consejo General del Poder Judicial (2024).
¿Cuáles son los principales errores que se cometen respecto a no planificar la sucesión?
Sainz identifica cuatro fallos habituales cuando no se planifica la sucesión:
1.- No otorgar testamento.
2.- No actualizar el testamento cuando se producen cambios patrimoniales o familiares.
3.- Redactar un testamento demasiado genérico, sin el detalle necesario para evitar interpretaciones.
4.- No contemplar escenarios especiales, y, por tanto, olvidar añadir sustitutos.
Ambos abogados coinciden en que la falta de previsión en las herencias generan costes innecesarios, conflictos y pérdidas de valor patrimonial. Errores que, según Marín y Sainz, podrían evitarse con un mínimo de planificación.
Uno de los puntos que Marín considera más desconocidos entre la ciudadanía es la legítima, la porción de la herencia que la ley reserva obligatoriamente a determinados herederos, como hijos o cónyuge. «No basta con saber que existe una legítima; hay que entender cómo se satisface», subraya.
Explica que muchos testadores creen erróneamente que basta con ‘dejar la legítima’ en abstracto, sin especificar bienes ni modalidades. Eso, dice, genera problemas. «Las legítimas pueden cumplirse mediante legados concretos. Si no se ordena bien qué bien cubre qué cuota, el reparto se vuelve impracticable y empiezan los bloqueos». En su experiencia, es en esa falta de detalle donde «se monta uno de los mayores líos».
¿Cómo evitar conflictos futuros?
Los abogados especializados en Derecho de Familia insisten en que otorgar testamento es el primer paso, pero no el único.
El abogado de Vestalia recuerda que «tan importante es hacerlo como mantenerlo actualizado con todas las vicisitudes de la vida. Si redactas un testamento estando en pareja y después tienes un hijo, para ese primer documento ya no es válida la disposición patrimonial», señala Rodríguez.
Desde Martín y Mateo Abogados, también recuerdan que el testamento debe actualizarse conforme cambian la vida y el patrimonio: «No es lo mismo testar a los 30 que a los 60; las familias, las deudas y los bienes evolucionan, y el testamento debe hacerlo con ellos», explican.
En el ámbito patrimonial, una mala planificación puede obligar a los herederos a vender bienes para pagar el Impuesto de Sucesiones o perder bonificaciones fiscales por desconocimiento. Marín insiste en que los mayores focos de conflicto suelen surgir en las copropiedades y en las sociedades familiares: «En una SL mal organizada, un heredero minoritario puede quedar marginado y sin capacidad de decisión».
Para reducir tensiones, los expertos recomiendan fijar reglas claras de uso y gestión de los bienes, incluso prohibiendo que un heredero ocupe un inmueble común sin compensar al resto.
Ambos letrados coinciden en que anticiparse evita conflictos familiar y protege el futuro económico de todos.
«Una buena planificación, a medida a la situación actual con todo lo más detallado posible, evita problema entre los posibles herederos. Sobre todo, a nivel emocional», concluye Sainz.