La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha hecho pública una actualización del estado de la investigación sobre el accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba), en la que se refuerza la hipótesis de que una fractura en el carril pudo haberse producido antes del paso del tren siniestrado, desencadenando posteriormente el descarrilamiento.
Según detalla la CIAF, los trabajos de inspección en el lugar del suceso se prolongaron hasta el 21 de enero y permitieron localizar el punto de inicio del descarrilamiento en una soldadura entre dos tramos de carril. En esa zona se tomaron múltiples muestras —incluyendo fragmentos del carril fracturado y de zonas no afectadas— que ya han sido trasladadas a Madrid bajo custodia para su análisis en laboratorio metalográfico.
Durante la investigación también se extrajeron y aseguraron los registradores de a bordo del tren Iryo accidentado y de otro tren Alvia que circulaba por la línea, con el objetivo de analizar los parámetros de operación en las próximas semanas.
La CIAF ha identificado marcas similares, muescas uniformes en las bandas de rodadura de las ruedas derechas, de otros trenes que circularon por el mismo punto horas antes del accidente, lo que abre la vía a considerar que el defecto en la infraestructura pudo no haberse generado de forma inmediata con el paso del tren siniestrado, sino con anterioridad.
Concretamente, de tres trenes que pasaron antes por el mismo sitio. El tren Irio 109-011 que pasó a las 17.21, el Irio 109-003, a las 19.01 horas y el 130 Renfe Viajeros, a las 19.09 horas.
El accidente del Irio y el Alvia tuvo lugar a las 19.45 horas. Poco después.
Estas marcas, presentes únicamente en determinados ejes, son compatibles —según una hipótesis de trabajo aún provisional— con impactos producidos al pasar sobre un carril cuya continuidad ya estaba interrumpida.
La deformación observada en el carril y la distribución de las muescas refuerzan la posibilidad de que la fractura existiera con anterioridad al descarrilamiento.
El organismo investigador subraya que todas las hipótesis planteadas son provisionales y deberán ser confirmadas mediante análisis técnicos más detallados, incluidos cálculos estructurales y estudios metalográficos del carril.
Asimismo, recuerda que su labor tiene un carácter exclusivamente preventivo y técnico, sin atribución de responsabilidades, conforme a la normativa vigente.