Eduardo Salinas Verdeguer, magistrado jubilado, expresidente de la Audiencia Provincial de Albacete, quien también sirvió en el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, falleció el pasado viernes por la mañana a los 78 años como consecuencia de esa enfermedad tan extendida que nadie quiere mentar pero que todos conocemos.
Su muerte pone fin a una trayectoria judicial de más de cuatro décadas y deja una profunda huella en la judicatura de esa región, donde fue una figura de referencia por su rigor jurídico, su liderazgo institucional y su concepción humanista de la Justicia.
Nacido en 1947, Salinas Verdeguer desarrolló la parte más relevante de su carrera en la Audiencia Provincial de Albacete, institución que presidió desde 1998 y durante 18 años de forma ininterrumpida, convirtiéndose en el presidente con más años de servicio en la etapa democrática.
Su continuidad al frente del órgano judicial estuvo avalada por el amplio consenso que generaba entre sus compañeros y por la confianza reiterada del Consejo General del Poder Judicial.
Especialista en las jurisdicciones Penal y Civil, presidió la Sección Primera de la Audiencia y dirigió algunos de los procedimientos judiciales más complejos y mediáticos de la provincia.
Después pasó a integrar la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal de Justicia de Castilla-La Mancha, máximo órgano jurisdiccional de la región.
Sus resoluciones se caracterizaron siempre por una motivación especialmente cuidada y por una defensa constante del papel institucional de los tribunales.
Era amigo de esa buena añada de buenos magistrados como Emilio Frías, Juan Ángel Moreno, Luis Antonio Soler, Vicente Rouco, José Ramón Solís y José Ramón Ferrándiz, presidente de la Fundación para la Magistratura de la APM.Todos ellos han mantenido el contacto y su apoyo durante esta enfermedad durante el último año.
Fundador de la Asociación Profesional de la Magistratura
Más allá de su labor jurisdiccional, Eduardo Salinas Verdeguer tuvo un papel relevante en la vertebración del asociacionismo judicial durante la Transición democrática.
Fue uno de los fundadores de la Asociación Profesional de la Magistratura, situándose en la vanguardia de la defensa de la independencia judicial en un momento clave para la consolidación del Estado de derecho en España, un compromiso que marcó toda su trayectoria profesional.
Se jubiló en 2017 al alcanzar la edad reglamentaria, recibiendo entonces un reconocimiento unánime por su ecuanimidad y su vocación de servicio público.
Tras su retirada formal, continuó siendo una figura de consulta y respeto para magistrados y abogados que se incorporaban al foro albaceteño, ejerciendo una discreta pero constante labor de mentoría.
Quienes le conocieron destacan su carácter cercano y su visión de la Justicia como un servicio a la ciudadanía.
Fue un magistrado accesible, estrechamente vinculado a la vida social y cultural de Albacete, y un interlocutor habitual a la hora de reclamar mejoras para la Oficina Judicial y de defender la independencia judicial.
A lo largo de su carrera recibió diversas distinciones, entre ellas la Cruz de San Raimundo de Peñafort, la máxima condecoración en el ámbito jurídico español, en reconocimiento a sus méritos en la Administración de Justicia.
Su fallecimiento deja un legado marcado por el rigor jurídico, el humanismo y el fortalecimiento institucional de la Audiencia Provincial de Albacete, que bajo su presidencia se consolidó como un órgano judicial de referencia.
Eduardo Salinas Verdeguer será recordado como un magistrado ejemplar y como un jurista comprometido con la democracia y la paz social.
Fue incinerado hoy sábado en Albacete.