Ha fallecido Eduardo Salinas Verdeguer al no superar una grave enfermedad. En Albacete están de luto. También en Valencia, su ciudad natal.
Y en Madrid, en la que tanto tiempo actuó en representación de la Asociación Profesional de la Magistratura y, especialmente, en la creación de la Fundación parea la Magistratura, para lo que recibió la inestimable ayuda de su cuñado, fedatario extrajudicial de confianza de aquella persona jurídica y de todos nosotros.
Hace ya muchos años leí en una revista jurídica un comentario firmado por él sobre una materia clásica del derecho civil. Me pareció muy técnico y muy bien escrito.
Desde entonces lo he considerado un magnífico jurista, por lo que tuve muy en cuenta siempre que la Asociación tuvo alguna posibilidad de proponer magistrados como futuros miembros del Tribunal Supremo.
Eduardo siempre fue un señor y como tal fue considerado por los que saben algo. Para mí fue un amigo, un caballero amigo. No pude compartir la actividad judicial con él, lo que he sentido mucho.
Espero que, allí donde esté, ponga su mirada en la Justicia y dirija su influencia sobre los jueces que aún merecen la pena.
Descansa en paz, Eduardo.